¿Calumnia? ¿De qué libertad hablamos entonces?
La ultraderecha reaccionaria está adoptando como slogan “viva la libertad, carajo”. Lo hemos escuchado en personajes como Milei, Bolsonaro, Kast, Trump, más recientemente en el presidente electo Abelardo de la Espriella en Colombia, y en México a Ricardo Salinas Pliego, pero ¿qué están entendiendo por libertad?
El reciente caso resuelto por el Tribunal Electoral el pasado 23 de junio revela que su noción, al menos para Salinas Pliego no abarca la libertad de expresión. Veamos el caso: Morena lanzó un spot en el que aparece la imagen del empresario mexicano y en dónde se afirma que “Hay quienes ven a México como un botín que pueden entregar”. Salinas Pliego presentó una queja por presunto uso indebido de la pauta al usarse su imagen sin su consentimiento y por supuesta calumnia. Por mayoría de votos se determinó que eran inexistentes las infracciones.
El caso llamó mi atención porque un abogado electoral salió en X a acusar al Tribunal Electoral de resolver de manera contradictoria comparando el caso con la calumnia que sí se encontró sobre Morena en el spot en el que se le acusó abiertamente al partido de tener vínculos con el crimen organizado. Señaló después en otro tuit, que antes con solo presentar una “buena demanda” bastaba para ganar un caso, acusando – ¿calumniando?- que ahora debía hacerse cabildeo político y presión en el Tribunal.
Como lo he dicho en varios espacios, me parecen deshonestas e irresponsables este tipo de declaraciones que se están volviendo recurrentes en cierto grupo académico-político. De entrada, porque con todo respeto al abogado, no me parece razonable hablar de calumnia en este caso y mucho menos negar la relevancia pública de Salinas Pliego, mucho menos en el escenario geopolítico que observamos. ¿Es ético acusar a las autoridades cuando no nos dan la razón y más a partir de un caso tan débil como éste? ¿Si el Tribunal estuviera cooptado por Morena y ya no viviéramos más en una democracia -como ciertos opinadores no se han cansado de repetir- por qué el INE y el Tribunal no concedieron a Morena la razón sobre el tema la duplicidad de afiliaciones, avalándose con ello el registro de dos nuevos partidos políticos?
La calumnia se define como la imputación de un delito o hecho falso a sabiendas de su falsedad y con la intención de dañar. Contrario a decir que alguien tiene nexos con el crimen organizado, no hay ningún delito o hecho falso en las opiniones. Si de por sí la definición de calumnia puede ser problemática, ahora pretender que una opinión o postura ideológica se equipare con un delito o algo censurable sería sumamente peligroso para la democracia y la libertad de expresión.
Los tiempos que vivimos exigen una enorme responsabilidad pública. Es imposible que en materia de opiniones estemos siempre de acuerdo, pero como acusaba Hanna Arendt sobre los totalitarismos, el gran peligro es que ni siquiera seamos capaces de separar la mentira de la verdad fáctica.
Los libertarios como Salinas Pliego no dejan de decir que el Estado representa una amenaza a la libertad, volviendo a sembrar el pánico moral y estigmatización sobre el “comunismo” ¿no será quizá que lo que reclaman es la garantía del Estado para cobrar impuestos -y como en este caso- hacer valer la libertad de expresión? ¿De qué libertad hablamos entonces?
Necesitamos distinguirlo claramente, los libertarios no defienden la libertad del liberalismo clásico -Locke, Smith, Mill- hoy en evidente crisis. Necesitamos revisar con cautela su relato sobre la libertad porque detrás se esconden posturas que resultan peligrosas por ser abiertamente anti políticas, anti Estado y por ende, y anti derechos humanos.