El mito de los seis años: ¿realmente desaparecen las deudas en el Buró de Crédito?
Existe una creencia profundamente arraigada en el colectivo mexicano: la idea de que, al cumplirse seis años, el historial negativo en el Buró de Crédito se “evapora” por arte de magia, llevándose consigo la obligación de pago. Sin embargo, desde la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor (ONDD), debemos ser categóricos: confundir la eliminación de un registro con la extinción de una deuda es un error que puede salirle muy caro a su patrimonio.
El reloj que nunca termina de avanzar
Es cierto que la Ley para Regular las Sociedades de Información Crediticia establece periodos para la depuración de datos. El tiempo máximo que un registro negativo puede permanecer es de 72 meses (seis años).
No obstante, hay una “letra chiquita” que muchos omiten: ese cronómetro no empieza a correr desde que usted dejó de pagar, sino hasta que el acreedor realiza la última actualización en dicho registro. Si el banco o la institución financiera sigue reportando mes con mes que la deuda sigue activa y pendiente, el plazo de eliminación simplemente no comienza, ya que para el Buró de Crédito, la obligación se mantiene “viva” y bajo gestión.
La deuda: un ente con vida propia
Aunque el registro logre eliminarse por el paso del tiempo, la deuda mantiene su vida legal intacta. El acreedor conserva todos sus derechos de cobro. Aquí es donde entra en juego una figura común y totalmente legal: la venta de cartera vencida.
Al haber un contrato —ya sea físico o digital—, el cliente acepta que la institución financiera pueda ceder o vender el derecho de cobro a un tercero. Así, su deuda puede pasar a manos de una empresa adquirente o un despacho de abogados.
¿Cuál es el riesgo? Que estos nuevos dueños de la deuda tienen la facultad de reportar nuevamente la afectación ante el Buró de Crédito, no solo iniciando un nuevo ciclo de historial negativo desde cero, sino también reactivando el “reloj” de los seis años, lo que prolonga indefinidamente la presencia de la deuda en su historial crediticio.
Riesgos legales y judiciales
El panorama no termina en el Buró. Los acreedores o los adquirentes de la deuda pueden decidir demandar el pago por la vía judicial. Esto no solo implica enfrentarse a un proceso legal desgastante y costoso, sino que el inicio de un juicio genera un nuevo registro negativo que sepulta cualquier posibilidad de crédito a corto y mediano plazo.
Es vital recordar que las deudas derivadas de tarjetas de crédito y préstamos personales tienen un periodo de prescripción de hasta diez años, siempre y cuando no existan renovaciones o reconocimientos de la misma que reinicien el conteo.
Asesoría: la mejor defensa
Esperar a que el tiempo “limpie” el historial es una estrategia pasiva y arriesgada que rara vez da resultados positivos. En la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor, contamos con la experiencia y la estructura legal necesaria para apoyarle ante estos casos. Nuestro objetivo es ayudarle a encontrar soluciones reales, como negociaciones para obtener quitas significativas, reestructuraciones de deuda o defenderle ante procesos judiciales, siempre buscando la liquidación definitiva de su obligación.
No permita que un mito financiero comprometa su tranquilidad y su patrimonio. Una deuda mal gestionada puede perseguirle por décadas a través de despachos de cobranza, nuevos reportes en su historial y posibles acciones legales. Lo ideal es enfrentar la situación con conocimiento de causa, buscando negociaciones reales que permitan liquidar la obligación de forma definitiva y recuperar, de verdad, su salud financiera.
Si se encuentra en una situación de endeudamiento, le recomendamos encarecidamente acercarse a las autoridades competentes en materia de protección al consumidor o financiera si lo considera necesario, y por supuesto, a la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor para obtener información detallada, asesoría legal especializada y el apoyo que necesita para resolver su problema.