Maru y Andrea
Dos políticas mexicanas han saltado a la primera plana de la vida pública, y tal vez no por las mejores razones: Maru Campos y Andrea Chávez. La primera es la gobernadora panista de Chihuahua, y la segunda es una joven senadora morenista que pretende suceder a Campos como primera mandataria de la entidad federativa.
Campos ha estado presente en la opinión pública tras haberse revelado la participación de dos agentes de la CIA en una operación en Chihuahua dirigida al desmantelamiento de un laboratorio de drogas en la sierra. Según la gobernadora, ella desconocía la presencia de estos sujetos. Sin embargo, sus enemigos públicos han utilizado este evento como un oportuno pretexto para destruir su carrera política, para posicionar a Chávez, y sobre todo, para “emparejar el terreno” tras el gravísimo escándalo protagonizado por Rubén Rocha Moya y sus secuaces. Han hecho de todo, incluso sugerir un juicio político ante la posible contravención de leyes federales.
Andrea Chávez ha estado en la primera línea de ataque contra Campos, y lo hace por obvias razones. Sabedora de que será la candidata de Morena al gobierno del estado, necesita ganar terreno ante cualquier escándalo o pifia cometida por Maru.
La gobernadora chihuahuense se ha defendido de las acusaciones, y recientemente, en entrevista con Carlos Loret de Mola, señaló a Andrea Chávez de tener ligas con La Barredora. Como se sabe, es una organización criminal presente en el estado de Tabasco, cuyo líder, Bermúdez Requena, fungió como secretario de seguridad durante el gobierno de Adán Augusto López. Su responsabilidad política es ineludible, y se sospecha que su nombre pudiese estar incluido entre aquellos que serán objeto de investigación penal en Estados Unidos.
Las graves acusaciones de Campos contra Chávez no han surgido por generación espontánea, sino que se inscriben en una larga historia de relación política entre la senadora y Adán Augusto. Ha trascendido que él está detrás de la facción morenista que impulsa su candidatura en Chihuahua, y que promovió – y tal vez financió – las unidades médicas en Chihuahua el año pasado, que no eran algo más que la promoción ilegal de la imagen de Andrea en la entidad.
En suma, Chávez y Campos se han enzarzado en una retahíla de descalificaciones. Mientras la senadora ha llamado a Maru traidora a la patria, la gobernadora ha contestado recordando los vínculos de Andrea con López, y los de éste con La Barredora. Se trata, en suma, de una nueva rivalidad política entre dos mujeres que no están dispuestas a ceder el poder. Se espera, sin embargo, que Campos otorgue resultados a los chihuahuenses, al tiempo que Andrea deberá esclarecer su turbio y fulgurante ascenso en la política mexicana.