Ignorar a Ayuso
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, vino, vio y fracasó en México. En sus delirios, azuzados por la derecha mexicana vía Ricardo Salinas Pliego y achichincles paleros, iba a ser recibida cómo una heroína con su rancio discurso de defensa del genocida Cortés, repudiado a ambos lados del Atlántico y de la inexistente “hispanidad”.
Eso sí, después de cancelar su atropellada gira, financiada con el dinero de los contribuyentes, la señora Díaz Ayuso, que en su vertiginosa carrera política pasó de troll de Twitter al equivalente a una gobernadora, disfrutó de tres días de vacaciones en las paradisíacas playas mexicanas. Mejor se hubiera ido a Ibiza.
De acuerdo a un listado hecho por el analista Julián Macías Tovar, en la entrevista “a modo” que le hicieron a Ayuso en la emisora Cope, mintió en al menos las siguientes ocasiones:
Al negar que ofende a México mientras lo tilda de “narcoestado”.
Al afirmar que la reforma judicial permite al gobierno elegir jueces, cuando en realidad ahora se eligen por voto popular.
Al decir que los jueces la amenazaron con vetarla de los Premios Platino, mientras Xcaret declaró que la cancelación fue por sus insultos a los mexicanos.
Al hablar de alternancia política en México, omitiendo que el PRI gobernó por más de siete décadas.
Al sostener que solo cinco estados son gobernados por la oposición tras la reforma judicial, ignorando que el desgaste del PRI y PAN se debe a su corrupción y nexos con el narco.
Al calificar de “comunistas” a Morena y al gobierno de Pedro Sánchez, una acusación infundada.
Al “desconocer” que en México y España la mayoría de los medios de comunicación están en manos de la derecha.
Siendo que esta señora es la dirigente de una pequeña provincia en España, que ni mucho menos es la sexta economía del mundo cómo California, creo que es hora de ignorarla abiertamente. Allá fue vituperada por propios y extraños y aquí solo la aplaudieron 4 o 5 políticos entreguistas y algunos esbirros del autoproclamado “Tío Richi”. En realidad, no es relevante y México tiene cosas más importantes, cómo contener los embates de Trump y seguir con el desarrollo nacional a pasos acelerados después de 40 desastrosos años de neoliberalismo.