EEUU dejará de guerrear en los ‘idus de junio’, sobre todo en los ‘idus de octubre’

Son famosos los idus de marzo por William Shakespeare, quien inmortalizó la fecha en su célebre tragedia teatral; por Julio César, el gobernante que ignoró las advertencias de los augures; y por Marco Junio Bruto, uno de los principales líderes de la conspiración que culminó con el magnicidio perpetrado el 15 de marzo del año 44 a.C.

En marzo, los idus caían el día 15 y no el 13, como ocurría en la mayoría de los meses. En el calendario romano, los idus se celebraban el día 15 solo en marzo, mayo, julio y octubre; en los otros ocho meses caían, como se dijo, el día 13.

EEUU padece una fascinación acomplejada con Roma. Lo demuestra la arquitectura de sus edificios públicos, sobre todo en Washington, donde el Capitolio toma incluso su nombre de la colina Capitolina, sede simbólica del poder romano. También lo refleja la manera en que muchos de sus presidentes se han imaginado a sí mismos: como herederos de cónsules, generales o césares de la gran Roma investidos con una misión universal y con el derecho de intervenir —militar, política o económicamente— donde se les pegue la gana.

En los idus de octubre, el día 15 —por cierto, mi cumpleaños—, se realizaba en Roma el llamado Equus October, un ritual en el que se sacrificaba un caballo a Marte, dios de la guerra. La fecha coincidía además con el cierre de la temporada militar: el otoño y las primeras heladas dificultaban las campañas bélicas, de modo que las legiones regresaban a sus cuarteles de invierno tras meses de invasiones, conquistas y sometimiento de pueblos enemigos y aun de pueblos amigos. Era tiempo de descanso, reorganización y rituales de purificación de las armas.

Evidentemente, como muchos de sus antecesores —aunque quizá con menos hipocresía: es muy transparente—, el presidente Donald Trump ha intentado ejercer el poder de EEUU como si se tratara de una nueva Roma decidida a dominar el mundo entero: primero mediante aranceles y presiones económicas; después, con amenazas militares abiertas.

No sé si cambió formalmente el nombre del Departamento de Defensa por Secretaría de Guerra, pero así se le conoce ahora. El presidente de EEUU además ha usado un lenguaje mucho más frontal que otros mandatarios al justificar acciones de fuerza en el extranjero. En ese sentido, resulta clarísimo que se considera a sí mismo el César político de este 2026.

Pero incluso los césares necesitan retroceder para recuperar fuerzas. Trump probablemente tendrá también sus idus de octubre: un momento para frenar campañas externas, bajar la tensión y concentrarse en el frente interno, sobre todo con las elecciones intermedias aproximándose en noviembre. No ignorará la advertencia shakesperiana: “Cuidado con los idus de octubre… y con los de junio”.

No ignorará tal advertencia porque algunas de sus aventuras internacionales —particularmente la de Medio Oriente— han resultado costosas económica y políticamente para EEUU. Y, además, Donald Trump sabe que una desestabilización grave en México tendría consecuencias enormes para la propia economía estadounidense, profundamente integrada con la mexicana por el comercio, la industria y las cadenas de suministro.

Antes de ese posible idus de octubre llegará otra pausa simbólica, cerca de los idus de junio: el Mundial de futbol de 2026, organizado conjuntamente por México, EEUU y Canadá. El torneo comenzará en junio y funcionará, al menos por unas semanas, como ese sustituto de la guerra del que tantas veces se ha hablado.

Es una competencia capaz de unir al mundo entero y en la que casi seguramente EEUU no levantará la copa. Pero Trump buscará capitalizar políticamente el espectáculo, sobre todo en la final programada en el estadio de Nueva York o Nueva Jersey —el de los Gigantes—, donde las cámaras de televisión le ofrecerán la sensación imperial de tener al mundo a sus pies. Y así empezará a olvidarse de la mala idea de darnos lata con injerencias que no aceptaremos jamás, tal como lo ha dicho en todos los tonos la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

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