La presidenta muestra músculo
Resulta más que obvio que hay, desde hace tiempo, un entramado de fabricaciones en contra del gobierno de la Cuarta Transformación. Quienes promueven eso, además de grupos extranjeros, son la propia oposición, que es capaz de todo con tal de ver derrotada a la presidenta. Creemos que, para tal efecto, la derecha ha cruzado todas las líneas de la intriga y la infamia. Lo peor de todo, que además de tener una mala percepción, es que la apuesta que están operando se basa en supuestos que no han sido comprobados. Siendo así, no hay forma de evidenciar las acusaciones que se han realizado. Pero, más allá de eso, a la oposición lo que le importa es hacer ruido para tratar de provocar fisuras o un desgaste con estrategias alimentadas de mentiras. De ese modo, todos sabemos que se trata de una andanada para influir en los procesos electorales que se avecinan.
Si bien este clima de hostilidad seguirá, hay un enorme bloque de contención que la inmensa mayoría de la población ha formado en defensa de la presidenta. Son millones de hombres y mujeres que han dado sus muestras de cariño al proyecto de la Cuarta Transformación. En ese sentido, no tardaron en salir los principales protagonistas de esta columna vertebral. Hablo de diputados y senadores de la coalición Seguimos Haciendo Historia que acudieron a Palacio Nacional a cerrar filas con la jefa de Estado en momentos como el que vivimos. Todo eso, en instantes como este, es una muestra de lealtad no solo por el compromiso que signaron, sino en defensa de la propia soberanía. Es verdad: la postura de Estados Unidos se ha ido endureciendo; sin embargo, tenemos mucha presidenta que hace frente a los señalamientos. De hecho, no tardó en realizarlos desde la máxima tribuna de la mañanera.
Aun cuando el ambiente es tenso, es un buen gesto de los legisladores visitar a la presidenta en los momentos en que mayor respaldo necesita. De hecho, algo parecido vivió siempre Andrés Manuel López Obrador. Es el mismo caso de la presidenta Sheinbaum. Por eso la demostración de fuerza y el músculo que movilizó las fracciones de Morena en conjunto con los aliados. Vimos, en la primera línea, a los coordinadores de las bancadas en ambas cámaras. Siendo más específicos, la mandataria salió más fortalecida con la presencia de Ricardo Monreal, Alberto Anaya, Manuel Velasco, Reginaldo Sandoval e Ignacio Mier, que, desde el poder reformador, son el principal sostén y un pilar determinante para que la Cuarta Transformación sea una realidad.
Detrás de ellos, con una oleada inmensa de hombres y mujeres, se notaba un ejército de legisladores que, con fervor y pasión, cerraron filas con el proyecto de la Cuarta Transformación que encabeza Claudia Sheinbaum. Eso lo podemos imaginar, sobre todo por los que estuvieron de cerca con la mandataria en un momento en el que ella, por lo que está aconteciendo, requiere el apoyo. De hecho, como sabemos, la reunión no se trató para abordar el tema del gobernador de Sinaloa. Fue, viéndolo desde otro ángulo, una convocatoria para mostrar músculo o fuerza. Encontrar la razón de ello es sencillo, sobre todo ahora que se avecina un proceso electoral donde Morena, por mucho, es inmensamente favorito para ganar el mayor número de posiciones.
Es verdad: muchos daban por terminada la coalición Seguimos Haciendo Historia. Esto que comentaremos es esencial porque se está priorizando el interés colectivo sobre el individual. Como sabemos, Sheinbaum le ha devuelto el espíritu combativo a la dirigencia nacional de Morena con los ajustes estratégicos que realizó. Eso significa que, de nueva cuenta, habrá un pacto de unidad que, con pericia y madurez, ha sellado la propia Citlalli Hernández. Ella, de hecho, ha encontrado una respuesta positiva con los partidos aliados. Será muy difícil establecer una convergencia en todas las entidades federativas; no obstante, sabemos o nos hemos dado cuenta de que donde serán cruciales los votos para derrotar a la oposición, habrá suma de estructuras.
Podemos decir que, como tal, ha comenzado un periodo intenso de trabajo no solo para defender la soberanía y respaldar a la presidenta, sino una estrategia para ganar el mayor número de posiciones. En la contraparte, que se distingue por la decadencia que vive la oposición, está la preocupación y la incertidumbre de saber qué pasará. El PRI, por ejemplo, se ha quedado prácticamente solo. Debería preocuparles o, mejor dicho, prepararse para el peor de los escenarios, que puede ser el mismo destino que le aconteció al PRD.
En fin: hemos vuelto a comprobar que la estrategia de la oposición es pura simulación. Arrodillarse con otras naciones no solo habla de las carencias y de identidad patriótica, sino de la falta de principios. Pero hablamos de una minoría. No olvidemos que la oposición, en sí, está integrada por un puñado de políticos que no tienen liderazgo. La verdadera fuerza, esa que está en favor de la defensa de la soberanía, está en el pueblo de México y en los propios gobernadores emanados de Morena que, por cierto, cerraron filas con la presidenta Claudia Sheinbaum. Y como este es un asunto que nos importa a todos, podemos citar el respaldo irrestricto de Mara Lezama, Ricardo Gallardo, Alejandro Armenta, Julio Menchaca, Clara Brugada, Lorena Cuéllar, Delfina Gómez, Marina del Pilar, Salomón Jara, Joaquín Díaz Mena, Américo Villarreal, Alfonso Durazo, Eduardo Ramírez Aguilar, Indira Vizcaíno, Margarita González Saravia, Miguel Ángel Navarro, Layda Sansores, Evelyn Salgado, David Monreal, Víctor Castro, Rocío Nahle, Javier May y Alfredo Ramírez Bedolla.