Rocha Moya frena, por protestas, planta Mexinol en Sinaloa; cinco días después, EU pide su extradición

El 23 de abril, todo estaba listo para la colocación simbólica de la primera piedra para la construcción de la planta “Pacífico Mexinol” en Topolobampo, Sinaloa. El embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, iba feliz y orgulloso al magno evento; no era para menos, un mega proyecto, la planta más grande del mundo de metanol de ultra bajo carbono (azul y verde), y al que se destinarían más de 3 mil 300 millones de dólares.

Ronald Douglas Johnson asumió el cargo de embajador en mayo de 2025 tras ser nominado por Donald Trump. El diplomático estadounidense trabajó más de 20 años en la CIA. Es un exmilitar de élite, un boina verde y veterano de inteligencia estadounidense.

Desde que llegó a México ha mantenido “mano dura” en temas de seguridad nacional, combate al narcotráfico y control fronterizo. Ha captado la atención por sus críticas frontales hacia la corrupción e impunidad en México, señalando que son obstáculos críticos para la inversión extranjera.

Solo que en esta ocasión, no fue la corrupción la que detuvo la inversión, sino las protestas de los habitantes de la zona para proteger su territorio y sus recursos, como el agua.

El magno evento fue interrumpido por comunidades indígenas y activistas. Habitantes de la bahía de Ohuira -pescadores y ambientalistas- denunciaron que la construcción de la planta de metanol es peligrosa y contaminante.

Señalaron además, que la zona enfrenta estrés hídrico y que la planta requeriría millones de litros para su operación.

Manifestaron también, su preocupación por los efectos a la salud que genera el metanol, como daño severo al sistema nervioso y, en casos de exposición o ingestión indebida, incluso ceguera.

El sistema nervioso de Johnson se alteró, no por efectos del metanol, sino por constatar que el gobernador de Sinaloa escuchaba atento las peticiones de los manifestantes y se habrá alterado profundamente cuando Rocha reconoció que tenían razón. “El pueblo manda”, dijo, y se comprometió a solicitar una consulta federal.

Johnson se quedó de piedra…

El embajador dio un discurso que generó controversia y que fue calificado por algunos sectores como injerencista debido a sus presiones y advertencias sobre el Estado de derecho en México.

El embajador presionó y advirtió que sin transparencia, proyectos como Mexinol no pueden prosperar. Entonces, que la planta sea construida en las costas del Pacífico pero de Estados Unidos.

Cinco días después, Estados Unidos expide una solicitud formal de extradición del gobernador Rubén Rocha Moya, la cual fue recibida por el gobierno de México el martes 28 de abril. Esta petición fue presentada por la Embajada estadounidense y se basa en una acusación formal del Departamento de Justicia que vincula a Rocha Moya y a otros nueve funcionarios sinaloenses con delitos de narcotráfico y presuntos nexos con el cártel de Sinaloa.

Pasaron tan solo cinco días, después de haber sido derribada la piedra simbólica…

El gobernador ha rechazado categóricamente las acusaciones, calificándolas de “calumnia perversa” y un ataque contra la soberanía nacional y el movimiento de la Cuarta Transformación.

Rocha escucha al pueblo, Johnson da un discurso en una sede alterna que generó tensiones diplomáticas. ¿Se trata de una venganza? ¿O el exagente de la CIA, el exmilitar de élite, el boina verde desconocía estos supuestos nexos?

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