El photoshop de Palacio
“El maquillaje no cambia el rostro, solo retrasa el desencanto.”
Anónimo
“En tiempos de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.”
George Orwell
En Palacio Nacional el maquillaje ya no alcanza. Ni en los discursos, ni en la realidad ni —al parecer— en las fotos. Qué manera tan torpe de querer retocar la desgracia. Porque mientras miles de familias en México se ahogan, literalmente, bajo el fango y la indiferencia gubernamental, la presidenta decidió que lo importante era salir bien en la foto. Pero no en cualquiera: en una imagen —varias, de hecho— photoshopeada.
Sí, en pleno recorrido por las zonas devastadas por las lluvias, aparecieron las imágenes “oficiales” donde todo luce perfectamente calculado: el cielo, el lodo, el gesto solidario y —faltaba más— la figura de Claudia Sheinbaum, siempre milagrosamente iluminada, como si la desgracia no la tocara. Postales divinas. Y también, farsas monumentales.
Porque claro, a falta de resultados, siempre queda la estética. El colmo es que esta vez ni eso les salió bien. El photoshop fue tan burdo que bastaron segundos para que las redes lo detectaran: sombras imposibles, fondos clonados, proporciones incoherentes, damnificados alegres. Un montaje de principiantes.
Obviamente, lo malo no es el error técnico; lo grave es la intención política: manipular la percepción en medio de la tragedia. Mientras la gente pierde casas, cosechas, caminos y vida, el gobierno de Palacio dedica recursos a editar imágenes que hagan parecer empáticas a las autoridades.
Seamos francos: lo que quieren transmitir es que ellos —la presidenta y Morena— están por encima del desastre. Y eso es lo preocupante: que la 4T parece diseñada para operar desde un filtro de Instagram. Sin contradicciones, sin manchas, sin humanidad. Todo limpio, todo falso.
Y luego está el equipo de comunicación —el de ella y el del partido—, monumentos al ridículo institucional. No solo aprobaron la manipulación, sino que la difundieron con orgullo. Como si el país entero no tuviera ojos. Como si la mentira pudiera pasar por estrategia. Como si el problema no fuera el desastre natural, sino el desastre comunicativo que ellos mismos fabrican.
¿De verdad creen que la gente no nota el truco? ¿Que una presidenta “photoshopeada” es necesaria para inspirar confianza? ¿Que con un retoque digital pueden borrar la incompetencia real y los amplios tramos que aún faltan para arribar a soluciones?
El “photoshop de Palacio” es, al final, una metáfora perfecta de este gobierno: una mezcla de soberbia y torpeza, de mentira con filtro y de propaganda con pretensiones morales. Quieren que el país crea en la foto, no en los hechos. Que miremos la pose y no el lodazal. Que aplaudamos la puesta en escena mientras todo alrededor se cae a pedazos.
Y así van, entre selfie y selfie, fabricando una presidencia de cartón. Pero cuidado: la lluvia no distingue entre lodo y maquillaje. Tarde o temprano, la realidad arrastra la mentira.
Porque la 4T no gobierna: se photoshopea.