#XochitlNoEnglish: El control de daños y la contienda electoral
Gran escozor ha causado la malograda declaración en inglés de Xóchitl Gálvez, en su discurso en el Wilson Center en Washington, en su gira a EU: “Mr President you have to walk the talk”. Sin mayores ínfulas, pudo haberlo dicho en español: “Señor presidente, tiene que pasar de las palabras a los hechos”.
La candidata buscó quizás mostrar “nivel”, pero la mala ejecución generó risas burlonas entre algunos de los interlocutores estadounidenses que la escuchaban. Así, el llamado que dirigía a Joe Biden perdió seriedad y efectividad.
El fallido intento de los asesores de Xóchitl para mostrar a una candidata políglota (como describe en su perfil una publicación de El Nacional -de 1998-, que su equipo circuló desde el año pasado en Whatsapp para promoverla) la hundió en un marasmo de memes en redes sociales y en críticas en diversos círculos, no solo por la frase mal pronunciada, sino por ostentar falsas cualidades que decía tener. Esto convirtió un tropiezo menor, en un asunto de la contienda electoral.
Más allá de que, quienes la critican, dicen que evidenció su poco, o quizás nulo, dominio del inglés, este hecho golpeó a una de las líneas de flotación del proyecto de la oposición que en esta gira (de entre las diversas personalidades camaleónicas con las que la presentan) buscaba caracterizarla como una “líder de altura mundial”, con dotes idiomáticos.
Para muchos, fue un error de cálculo de su equipo. Sobre todo, cuando la candidata de la 4T, Claudia Sheinbaum, ha demostrado ante diversas audiencias en EU, y en entrevistas internacionales, un manejo fluido y sin dificultades del idioma de nuestros vecinos, sin mayores aspavientos.
Y es que, si de algo se ha mostrado siempre orgulloso el llamado “proyecto conservador” es de haber superado barreras, como la lingüística, en su trato con los líderes políticos y financieros de EU, y a nivel global.
En ese sentido, cómo olvidar al presidente Salinas de Gortari, adalid del proyecto neoliberal en nuestro país, cuando, a principios de los años noventa, en una de las mesas de negociación del Tratado de Libre Comercio, de pronto sorprendió a todos y decidió prescindir de su traductora para tener una interlocución directa, en inglés, con el presidente Bush de EU y Brian Mulroney, de Canadá.
A los ojos, sobre todo de la tecnocracia de esa época, México había dado el paso hacia la modernización y se ponía en un nivel de equidad con los duros negociadores del norte, en su propio idioma. Bajo esa apreciación, nuestro país daba cada vez mayores muestras de haber emergido del subdesarrollo y se insertaba de lleno en la globalización.
Hoy parece anticíclico que el proyecto que defiende el neoliberalismo apoye a una candidata que muestra una limitación que consideraban superada.
Para minimizar, o camuflajear el suceso del Wilson Center, se echó a andar una campaña de “control de daños”. Como parte de esta, Ildefonso Guajardo y Juan Pardinas salieron a las calles en Washington con Xóchitl, con cartón en mano con la inscripción “You have to walk the talk”, a interceptar transeúntes para comentar la frase. Y así buscar “salvar cara” y reducir todo a un chiste en redes sociales, como suelen hacerlo, porque ellos “saben reírse de sí mismos”.
Como sea, el tema es que Xóchitl no cumple con el estándar que la misma oposición fijó. Una de las mayores críticas al presidente López Obrador ha sido que no habla inglés, lo que consideraban un gran retroceso para el país. No se lo perdonaron en todo el sexenio, decían que les causaba “pena ajena”.
Frente a ello, un acierto del presidente fue aceptar esa condición y recurrir a traductores profesionales, o a la asistencia de miembros de su gabinete, en sus encuentros con funcionarios internacionales, y evitar el ridículo.
Ayer, como revés a las críticas que siempre se le hicieron, en su conferencia matutina, AMLO dijo que, como lo sugiere un meme en redes, quizás sería bueno que uno de los tres debates entre Claudia y Xóchitl, se realizara en inglés.
En adelante, el equipo de Xóchitl podría recurrir a las herramientas de inteligencia artificial, como lo ha hecho en otras facetas, para mostrar una imagen pulida de la candidata hablando en inglés. Lo que queda en evidencia es que el discurso del Wilson Center, en cuanto a las capacidades idiomáticas de la candidata, fue un golpe de realidad. Ni más ni menos.