Por nuestro derecho a vivir cerca de nuestra familia
En Benito Juárez, la acelerada subida de los precios de alquiler ha provocado una crisis de vivienda. En nuestras caminatas por la alcaldía, la gente nos ha contado las historias de desplazamiento de sus familias. Adultos de mediana edad que han vivido aquí mucho tiempo ven cómo sus hijos, crecidos en Benito Juárez, se ven obligados a mudarse a otras áreas porque no pueden pagar el alquiler local.
La realidad es que la Ciudad de México está experimentando una financiarización de la vivienda, donde las grandes empresas priorizan la vivienda como activo financiero en lugar de la construcción de espacios de vivienda para las y los benitojuarenses.
Se trata de un enfoque de construir con el único objetivo de especular en la bolsa, lo que afecta la organización de la ciudad y las opciones de vivienda. Incluso las empresas del sector dejan viviendas inhabitadas por meses para evitar que bajen los precios: detienen de manera artificial la oferta e intervienen a favor del 10% que concentra el 99% de los ingresos de la renta en la Ciudad de México.
De acuerdo a la Oficina de Coordinación Regional para América Latina de la Coalición Internacional para el Hábitat: Desde 2005 las rentas han subido 235% en toda la Ciudad de México. Es decir, 64% por encima de la inflación.
La corrupción y alianzas entre empresas y funcionarios son clave en este proceso y hacen de la Benito Juárez una alcaldía particularmente afectada por estas problemáticas, evidente es el caso del cártel inmobiliario de Benito Juárez. Si pensamos que además en Benito Juárez cerca del 56% de los habitantes rentan sus viviendas, podemos vislumbrar el problema: la población propietaria de vivienda disminuye mientras los precios de las rentas en la Alcaldía Benito Juárez se disparan.
Según las plataformas de alquiler, las colonias Xoco, Ciudad de los Deportes e Insurgentes Mixcoac son las áreas donde la vivienda ha experimentado el mayor encarecimiento. Los registros indican que tan solo en 2022 en Ciudad de los Deportes la renta se disparó llegando a aumentar en un 32% su precio inicial.
Para nuestra generación, esta situación implica un golpe aún mayor, pues nuestras condiciones laborales y nuestros salarios han disminuido, y el costo del alquiler consume gran parte de nuestros ingresos, exacerbando la brecha de nuestras posibilidades para vivir en las mismas colonias que nuestros padres. Es crucial tomar medidas para revertir esta situación insostenible: nuestra generación tiene derecho a tener una vivienda y, sobre todo, nadie debería ser forzado a alejarse de sus familias.