El discurso de Cayetana Álvarez de Toledo
Le lloverán críticas, diatribas, insultos y descalificaciones a Cayetana Álvarez de Toledo. Será vilipendiada, criticada, repudiada, denostada y tildada de “facha”, clasista, racista o cualquier otro de los apelativos favoritos de los voceros del obradorismo. ¿Quíen es ella? Es una diputada española por Madrid, del Partido Popular, que se ha convertido en un personaje claramente identificable en la política de su país. Se ha consolidado como una voz crítica de Pedro Sánchez y de la corrupción de su gobierno.
Muchos la comparan con Isabel Diaz-Ayuso. A mi juicio, se equivocan. Si bien ambas son madrileñas miembros del PP opuestas al desmantelamiento democrático y al populismo latinoamericano, Álvarez de Toledo ha demostrado una mucho mayor capacidad discursiva y capacidad de debate, a la vez que se ha distinguido como una mujer más competente, culta y preparada.
Su discurso en la Universidad de la Libertad ha sido impecable. Con su habitual buena coherencia, claridad de conceptos y su acento más argentino que peninsular, ha hilvanado con éxito una serie de ideas en relación con la comprensión de la soberanía, los riesgos que azotan a México, el peligro de los vínculos de las autoridades del Estado con el crimen organizado, las mentiras del populismo, la crisis de los desaparecidos, el uso faccioso de los programas sociales, y en suma, pintó un panorama bastante desolador -pero realista- de los eventos que golpean al país que la ha recibido. No tiene desperdicio.
Si bien sus palabras merecerían ser escuchadas por todos los mexicanos preocupados por comprender la coyuntura mexicana, su visita se ha enmarcado en un claro oscuro. En primer lugar, no es mexicana, sino española, y para mayor enfado de los obradoristas, del PP, a saber, el partido de derechas. Y en segundo, su participación ha sido financiada por el magnate Ricardo Salinas Pliego, cuya popularidad y penetración en el electorado mexicano son bastante limitadas. Es lo que hay.
En conclusión, es una pena que Cayetana no sea mexicana, sino extranjera, y que haya sido invitada por el presidente de Grupo Salinas. Y resulta igualmente lamentable que la oposición no cuente con hombres y mujeres que sean capaces de inspirar a una nación sometida al flagelo del crimen organizado, al estancamiento económico y a las mentiras de un régimen que se empecina en posicionar a unos presuntos narcotraficantes como símbolos de la soberanía nacional.