Salud mental para personas tripulantes de aeronaves
El día de ayer, en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, se llevó a cabo el conversatorio Salud mental para personas tripulantes de aeronaves, organizado por la fracción parlamentaria del Partido Movimiento Ciudadano, con la participación de diferentes actores de la industria aeronáutica.
Estuvieron presentes el diputado Juan Ignacio Zavala Gutiérrez, del partido Movimiento Ciudadano; el presidente del Colegio de Pilotos Aviadores de México (CPAM), capitán Ángel Domínguez Catzin; el presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes de la cámara baja, el diputado Víctor Manuel Pérez Díaz; la Dra. Ana Karen Ruíz Herrera, directora de Medicina de Aviación de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC); y el secretario general de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), el capitán Jesús Ortiz Álvarez.
Este tipo de foros y encuentros sirven para visibilizar y, ¿por qué no decirlo?, subir a la palestra temas importantes que requieren de la atención de nuestros representantes en el Congreso de la Unión, con miras a legislar tanto reformas que actualicen las leyes aplicables en la materia, así como también la creación de cuerpos legales y herramientas jurídicas que se adapten a nuestra realidad.
Una verdad es que el capítulo referente a las condiciones laborales de los tripulantes en la Ley Federal del Trabajo, la última vez que se reformó fue en 1970 y desde entonces, ¡Vaya que la aviación ha cambiado!
Y por supuesto que se debe hablar de la salud mental de los tripulantes de aeronaves (pilotos y sobrecargos), así como también de los controladores aéreos y personal de tierra, pero se tiene que hacer de la mano con la actualización del marco jurídico para ello; es increíble que se siga laborando bajo las reglas del siglo pasado, que en la actualidad están más que rebasadas.
Mencionó el diputado Pérez Díaz: “…hoy cada piloto que se sienta en una cabina no solo está operando una aeronave, está sosteniendo la vida de decenas, a veces cientos de personas, y lo hacen bajo condiciones que no podemos ignorar, jornadas irregulares, presión constante, fatiga acumulada, aislamiento familiar y una exigencia emocional de manera permanente…”
En breve paréntesis quiero resaltar la importancia de atender la salud mental del personal aéreo, de todo el personal que trabaja en la industria aérea, porque son puestos que generan mucho estrés; no podemos permitir que por miedo a una estigmatización o por el riesgo a perder el empleo, se siga viendo como un tema secundario; la salud mental es primordial para generar operaciones seguras dentro de la aviación, y por ello deben existir mecanismos de prevención, acompañamiento y fortalecimiento por parte del Estado; fin del paréntesis.
En el turno de la palabra siguió el capitán Ángel Domínguez Catzin, quien expresó una realidad “…los datos son contundentes, más de la mitad de las tripulaciones evitan buscar ayuda por miedo a perder su licencia o su trabajo…”
La aportación que la actividad aérea hace al Producto Interno Bruto del país es -nada más- del 4.5%, una cantidad igual a la que hace la industria automotriz. El capitán Domínguez Catzin agradeció la presencia de la directora de Medicina de Aviación de la AFAC, pues eso deja claro -señaló- que la autoridad aeronáutica busca caminar de la mano con el personal aéreo y que las puertas están abiertas.
Posteriormente el diputado Juan Ignacio Zavala también agradeció tanto a los ponentes como a las personas que asistieron al foro, y son de destacarse sus palabras acerca de las horas de trabajo “… en varias partes del mundo se está demostrando la falsedad de la idea de que a más horas trabajadas eso implica mayor productividad y hemos demostrado al contrario, los países que están avanzando en ese sentido han demostrado que poniendo las necesidades de las y los trabajadores en el centro, permitiendo los espacios de esparcimiento, reduciendo las jornadas de por sí extendidísimas en América Latina, es la manera en que los países han ido avanzando y cambiando sus modelos de productividad…”.
En el foro se contó con la participación del Dr. Carlos Salicrup Díaz de León, quien además de ser piloto aviador es médico cirujano por la UNAM con especialidad en Medicina Aeroespacial y maestro en Ciencias Aeroespaciales también por la UNAM. Él aseveró que no hay que buscar “el hilo negro”, sino seguir lo que han hecho los países avanzados en materia de salud mental, destacando la confidencialidad y el acompañamiento continuo.
Luego la Dra. Karen Ruíz Herrara, directora de Medicina de Aviación de la AFAC, dejó patente que para la Agencia Federal este es un tema importante que debe de abordarse; sus palabras fueron “…desde la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) a través de la Dirección de Medicina de Aviación consideramos que estas reflexiones son oportunas y necesarias, toda vez que la seguridad operacional depende en gran medida de una gestión eficaz, sistemática y continua del factor humano dentro del sistema aeronáutico… por ello su condición psicofísica representa un ente directo dentro de la seguridad operacional”. Durante décadas la gestión de la salud mental en la aviación se ha abordado desde un enfoque totalmente binario, centrado en la determinación de o un ‘no apto’ o un ‘apto’.
Para quienes conocemos la aviación no es ninguna sorpresa, y sabemos justamente que ese es el grave problema, que por un lado Medicina de Aviación (antes de la DGAC, ahora de la AFAC) nunca ha abordado el tema de los problemas de salud mental de forma integral; y por el otro, que es más que evidente que la alteración que sufren los tripulantes a sus ciclos circadianos los vuelve aún más vulnerables a desequilibrios emocionales, que minan la salud mental.
Resulta esperanzador que la directora de Medicina de Aviación de la AFAC haya dicho que se debe abordar la salud mental dentro de la aviación, buscando que el enfoque sea técnico, de forma integral, para prevenir y detectar a tiempo, además de acompañar al personal aeronáutico.
Después fue el turno de la maestra Martha Lorena Sánchez Padilla, psicóloga por la UNAM y maestra en Ciencias de Salud de los trabajadores, por la UAM Xochimilco. Ella presentó un estudio realizado con pilotos aviadores, que llegó a la conclusión de que existe una estrecha relación entre los factores de riesgo psicosocial, detonando en estrés, ansiedad y depresión, aunado a un alto ausentismo derivado de los altos niveles de fatiga que tienen así como la deficiente calidad de sueño que presentan, lo cual los lleva al deterioro de su salud mental.
E insistió en que es importante se gestione una política laboral la cual se centre en priorizar la salud mental, sin estigma y no punitivo; y que la atención sea oportuna, ya que la falta de salud mental se traduce en minar la seguridad operacional dentro de una aeronave.
En su ponencia, Paul Castelazo Rodríguez, el tesorero del CPAM, dejó claro que están poniendo sobre la mesa un tema que se ha normalizado, el hecho de que las tripulaciones están operando bajo niveles de estrés, fatiga pero además desgaste mental y lo peor: miedo institucional, lo que se traduce en un problema de seguridad aérea. “No solo es bienestar laboral: es seguridad aérea”.
Porque en la actualidad -dijo- no se enfrenta este problema, más bien se administra la fatiga crónica. Los datos presentados son impresionantes, el 57% de los pilotos evita buscar ayuda psicológica por el miedo al estigma y el 67% tiene miedo de que, de hacerlo pueda perder su licencia para volar, con lo que se pierde el sustento de vida.
Actualmente se premia el silencio, obligando a las tripulaciones a que aguanten, llevando al límite a los tripulantes de aviación. Señaló que aunque la NOM-035 reconoce riesgos psicosociales, no está adaptada para el mundo aeronáutico. Señalando que es urgente que tanto la Ley Federal del Trabajo y la Ley de Aviación Civil garanticen confidencialidad, apoyo psicológico especializado y programas de apoyo.
“La salud mental tiene que ser tratada como parte de la seguridad aérea operacional”, dijo contundentemente el capitán Castelazo.
Continúo la participación del controlador de tránsito aéreo Ángel Curiel Vallejo, en representación de Miguel Ángel Castillo Pantoja, presidente del Colegio de Controladores de Tránsito Aéreo de México. Expresó que el trabajo de los controladores consiste en ser los ojos de los pilotos cuando ellos no pueden ver y la voz que los va acompañando durante todo el vuelo de forma segura. Mencionó que después de más de 20 años que lleva dentro de la industria aérea, detecta la salud mental a través de la voz, indicando que con los años desarrollan una especie de “oído clínico”.
Como no pueden ver a los pilotos, y solamente escuchan su voz, han aprendido a detectar la fatiga y el estrés tan solo al escucharlos, ya sea por la cadencia del habla, o por los cambios sutiles en el tono de la voz, así como los silencios, son datos de que algo no está bien. Describiendo que cuando llega a detectar a pilotos estresados, busca la forma de bajar el ritmo, con un habla más suave, tratado de bajar la carga de trabajo lo más posible, y con ello evitar que los pilotos comentan un error que podría ser fatal.
El conversatorio cerró con la participación del secretario general de ASPA Jesús Ortiz Álvarez, con su ponencia “La Salud Mental es un Derecho”. De 10 pilotos que se incapacitan, 3 de ellos es relacionado a cuestiones de salud mental y el 30% presenta letargo por fatiga con lo que se corre el riesgo de la pérdida de la conciencia situacional.
Tal y como mencioné al principio de esta columna, el capitán Ortiz habló de que hoy se está volando con las reglas del siglo pasado, cuando la aviación actual ha cambiado, y señaló que ASPA tiene un programa preventivo llamado “ASPA Care”.
Como pueden ustedes apreciar, amables lectores, es un tema “silencioso”, pero no por ello menos importante. Debe hablarse de la salud mental de los trabajadores, y por supuesto que los relacionados con la industria aérea no son lo excepción. No por nada están considerados como un “trabajo especial” en la Ley Federal del Trabajo.
En lo personal, la aviación desencadenó en mí un trastorno de ansiedad; por eso hace ya algunos años, cuando me preguntaron si después de la bajada de vuelo de Mexicana estaba interesada en volar con Aeroméxico, mi respuesta fue contundente y no la tuve que pensar: No, gracias.
Y sí, amo a la aviación, pero una tiene que reconocer que por mi salud tanto física como mental no era una buena opción. Los años que estuve volando desarrollaron que yo tuviese una fatiga crónica, aunado a una ansiedad que no se va del todo; tuve que tomar terapia para manejar de la mejor manera las crisis, que a veces todavía me dan.
Por eso considero que este no es un tema menor, lo viví en carne propia, y no saben lo horrible que es; ahora imaginen lo peligroso que puede llegar a ser volar con tripulaciones que no están bien mentalmente, tanto los pilotos, como los sobrecargos, así como a los controladores aéreos.
Es un tema que nos concierne a todos, se requiere que los trabajadores aéreos estén en las mejores condiciones físicas y mentales. Es por la seguridad de la operación.