La ruptura de Morena con sus aliados no justifica la sobrerrepresentación inconstitucional de 2024
Se recordará que, mediante una decisión sobremanera controvertida por parte del INE y del Tribunal Electoral en 2024, Morena y sus aliados, con apenas haber obtenido alrededor del 54% del total de los sufragios a la Cámara de Diputados, fueron premiados con más del 70% del total del recinto. Derivado de este hecho fueron posibles numerosas reformas constitucionales, y muy principalmente, la reforma al poder judicial.
El argumento esgrimido por el Tribunal y el oficialismo fue de que cada uno de los partidos en cuestión (Morena, Verde y PT) eran justo eso: partidos. En otras palabras, han siempre argumentado que la lectura del 54 constitucional fue prístino e incuestionable.
Esta justificación ha venido a reforzarse con la ruptura del PT con Morena en el contexto de las discusiones del Plan B. Como se sabe, ese partido rémora, por motivos que hoy son tema de debate en la opinión pública, optó por votar en contra de ciertos elementos del plan de Sheinbaum, como la inclusión de la revocación de mandato en el día de la jornada electoral del año que viene.
¿Ya ven como sí somos partidos políticos distintos y por lo tanto se ha caído el argumento de los constitucionalistas que aseguraban que “partido” y “coalición” son conceptos distintos? Será, sin duda, la frase prefabricada en boca de individuos como Arturo Ávila. Parece, en principio, una línea argumentativa poderosa.
Sin embargo, lo que los voceros del oficialismo no señalarán fue que la alianza Morena-PT-Verde no ha sido solo de carácter legislativo, es decir, limitado a los momentos de votación en el Congreso, sino también electoral. Los tres partidos, a lo largo de la campaña de 2024, se vendieron diariamente como miembros de un solo movimiento. ¡PT, PT, es la 4T! se escuchaba todos los días en los spots de televisión.
Conviene marcar las diferencias entre esta coalición electoral y la alianza legislativa del Pacto por México en 2013. A diferencia de la de 2024, PRI, PAN y PRD ganaron por su cuenta en las elecciones de 2012. Fue a través de la negociación política del gobierno de Peña lo que hizo posible el alineamiento de las tres fuerzas. Muy distinto.
Lo que ha sucedido estos días en el Congreso ha sido una ruptura como suele ocurrir en el seno de los partidos políticos. Así como los legisladores del PT han optado por dejar solo a Morena en el Plan B, el PAN, PRI o Morena pueden encontrarse con diferencias en el interior de las mismas siglas.
En suma, los mexicanos no deben dejarse engañar con el argumento de que las diferencias entre Morena y PT han sepultado el hecho documentado, y verificado por expertos en derecho constitucional, de que el Tribunal Electoral operó un fraude a la carta magna mediante una interpretación amañada del 54 constitucional.
Y como corolario, el Plan B ha echado a un lado cualquier idea de reforma que impidiese que una fuerza política obtenga un número de escaños o curules que no se les han concedidos en las urnas. Así no son las democracias.