Esto es la 4T: Jesús Ramírez Cuevas

Pocos personajes sintetizan mejor el funcionamiento político de la Cuarta Transformación que Jesús Ramírez Cuevas. Y no porque sea el funcionario más poderoso del gobierno, sino porque representa fielmente la lógica del régimen: denuncias sin investigaciones ni consecuencias, protección absoluta e impunidad garantizada.

El exvocero presidencial y actual coordinador de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum, se convirtió en uno de los operadores más influyentes del obradorismo y, aunque acumula señalamientos periodísticos, denuncias y acusaciones de corrupción que, en cualquier democracia funcional, habrían ameritado investigaciones exhaustivas, en la 4T se traducen en ascensos, protección y respaldo presidencial.

Nadie investiga

Los señalamientos contra Ramírez Cuevas cobraron fuerza tras la publicación del libro Ni venganza ni perdón, del exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, quien durante años despachó a metros de distancia de él en Palacio Nacional.

En su libro Scherer describe una red de influencias y complicidades que alcanzaba los más altos niveles del gobierno destacando la presunta cercanía de Ramírez Cuevas con Sergio Carmona, “el rey del huachicol”, empresario presuntamente vinculado con distintos operadores de Morena.

Según su testimonio, los recursos derivados de este esquema ilegal se inyectaron de forma irregular en el financiamiento de campañas políticas de Morena.

A ello se suman denuncias senadores de oposición que señalan presuntos desvíos por 27 mil millones de pesos que habrían sido utilizados para beneficiar de manera ilegal a extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro; así como investigaciones periodísticas sobre contratos, empresas vinculadas a operadores cercanos y el presunto uso de estructuras de propaganda y desprestigio digital financiadas con recursos gubernamentales.

Otros reportes citados por organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción (MCCI), también han señalado la utilización de empresas como Benefak S.A. de C.V. y esquemas financieros relacionados con el periódico Regeneración, órgano histórico de difusión de Morena.

Algunas publicaciones incluso refieren que el nombre de Ramírez Cuevas habría aparecido en expedientes de autoridades estadounidenses en Texas y Nueva York, sin que hasta ahora existan acusaciones formales en su contra.

La protección presidencial

Ante las graves acusaciones la respuesta presidencial es: defensa absoluta.

Cuando aparecieron las revelaciones de Scherer, la presidenta Claudia Sheinbaum descartó cualquier posibilidad de remoción. Lo calificó como un hombre de principios y aseguró que no existía razón alguna para que abandonara el cargo.

También dejó claro que ni la Secretaría Anticorrupción encabezada por Raquel Buenrostro ni otras instancias gubernamentales iniciarían investigaciones basadas en “dichos” mediáticos.

El mensaje de Palacio es que las denuncias pueden multiplicarse, pero sus cercanos permanecerán intocables.

La reacción se repitió cuando en junio de 2026, TV Azteca lanzó un reportaje especial en el que señalaron a Ramírez Cuevas de encabezar una supuesta red de corrupción y persecución federal contra la oposición, la jefa del Ejecutivo descalificó a los críticos, desacreditó a los medios, se burló del “poder descomunal” que le adjudicaban a Ramírez y cerró cualquier posibilidad de indagatoria.

Incluso la senadora Lilly Téllez presentó una solicitud para que Ramírez Cuevas compareciera ante el Senado y respondiera a los múltiples señalamientos, misma que fue ignorada.

El aparato de propaganda

Ramírez Cuevas forma parte de una estructura política y mediática que ha acompañado al obradorismo desde sus orígenes.

Coordina a personajes como Epigmenio Ibarra y Jenaro Villamil, figuras estrechamente vinculadas al proyecto de comunicación de la 4T.

Ibarra ha sido cuestionado por el crédito de 150 millones de pesos —que nunca pagó— otorgado por Bancomext con el que salvó de la quiebra a su empresa Argos Comunicación durante el gobierno de López Obrador. Investigaciones de organizaciones civiles como MCCI han revelado además presuntos adeudos fiscales acumulados durante años.

Por su parte, Villamil ha enfrentado denuncias relacionadas con el manejo de recursos públicos y el uso político de medios estatales desde el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano.

Por eso Jesús Ramírez Cuevas se ha convertido en algo más que un funcionario. Es el reflejo de un sistema que archiva denuncias, detiene investigaciones y protege en vez de promover la rendición de cuentas.

Pruebas, testimonios, reportajes y denuncias existen. Lo que no existe es respeto al Estado de derecho ni a las instituciones, sólo la voluntad autoritaria de un gobierno que protege a los suyos y entierra la democracia.

X: @diaz_manuel

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