Reseña de Toy Story 5: una buena película con una historia que ya había terminado
Tras siete años de espera, Toy Story 5 llegó a los cines de México con una historia que enfrenta el dilema de la tecnología en la infancia y la nostalgia de los personajes clásicos.
La película introduce a Lilypad como antagonista, pero matiza sus motivaciones al mostrar que los juguetes tecnológicos también buscan cuidar a “su niño”.
Aunque Jessie se convierte en protagonista y Bonnie gana mayor desarrollo, la película de Toy Story 5 divide opiniones: para algunos es una evolución necesaria, mientras que otros consideran que la saga ya había concluido.
Lo que sí funciona en Toy Story 5: una historia que no sataniza la tecnología
Toy Story 5 va directo al grano: hay un choque entre Bonnie, quien representa los últimos sesgos de una infancia ligada a recuerdos y aventuras imaginarias de la mano de sus juguetes, y niños que ya se ven completamente inmersos en juegos a través de pantallas y una red Wi-Fi.
Con las presiones de tratar de encajar en este nuevo entorno, Bonnie adquiere una Lilypad, personaje que fue introducido como la villana de Toy Story 5 y quien sería un reemplazo inevitable de los juguetes de antaño.
Sin embargo, uno de los giros de tuerca más agradables se logra gracias a un planteamiento que ha estado presente desde la primera película de la saga, en el código no escrito de los juguetes: un juguete debe cuidar y estar siempre para “su niño” cuando lo necesite.
En el universo de Toy Story los juguetes son plenamente conscientes de las necesidades de sus niños, una regla que rige por igual a la nueva generación de juguetes tecnológicos.
Este resulta ser el común denominador entre ambos tipos de juguetes, demostrando que no son tan diferentes como creen.
Y es que podrán tener pantallas y la interacción con dispostivos es innovadora en comparación con la de los juguetes convencionales, pero también tuvieron niños a los que vieron crecer y con quienes se encariñaron profundamente, lo que da un trasfondo interesante a quienes pretendían ser fríos por el hecho de representar una modernidad encasillada en enajenar a usuarios.
Incluso todas las acciones de Lilypad se ven impulsadas por este principio de salvaguardar a “su niño”, que en este caso es Bonnie. Pero al tratar de cumplir ese objetivo desde este contexto completamente nuevo pone trabas en los planes de Jessie, Woody y Buzz, quienes tratan de resolver todo a “la vieja escuela”.
Conforme avanza la historia, la película matiza las motivaciones de Lilypad y la aleja del arquetipo clásico de villano.
Paradójicamente, la tecnología apunta a ser la mejor aliada de los juguetes “viejos”. Un equilibrio que se logra también en los personajes humanos como Bonnie y su nueva amiga, quienes logran fusionar la modernidad de los juguetes tecnológicos con los juguetes de antes.
¿Toy Story 5 está a la altura del resto de la saga? El factor nostalgia no es suficiente
Ahora toca hablar de lo que no funcionó del todo en Toy Story 5, siendo en sus entrañables personajes donde la película puede volver a dividir a los fans.
Uno de los momentos más esperados, y que incluso generó una fuerte expectativa desde el tráiler, era el reencuentro entre Woody y Buzz Lightyear, quienes, hasta esta entrega, solían ser los personajes protagónicos.
Sin embargo, como bien se había adelantado, la vaquerita Jessie fue quien cargó con la historia central de Toy Story 5.
Simbólicamente, es un aspecto que ya se veía venir, considerando que en la cuarta entrega Woody le pasa la batuta de ser quien cuide a Bonnie y al resto de los juguetes por medio de la placa de comisario que le cede al final de la película.
El inconveniente no es que Jessie tome el papel principal. El problema es que Woody y Buzz Lightyear quedan relegados a una rivalidad secundaria que contradice parte de la evolución construida durante décadas de amistad de ambos personajes.
Incluso, personajes nuevos de la cuarta entrega que lograron cautivar a la audiencia por su grado de humor y personalidad, y que tenían potencial para más apariciones, fueron reducidos a apariciones ocasionales.
Para este punto, personajes clásicos como el Señor Cara de Papa, Hamm, Slinky y Rex quedaron completamente en el olvido y con nulas interacciones entre ellos y con los protagónicos, lo cual fue uno de los cambios más radicales en comparación con las primeras tres películas, siendo la cuarta entrega donde ya empezaban a formar parte de tramas alejadas de la principal.
El crecimiento constante del universo de Toy Story ha provocado que cada nueva película tenga menos espacio para desarrollar a todos sus personajes. Toy Story 5 evidencia ese problema con más fuerza que nunca, pues varios integrantes clásicos de la pandilla apenas tienen participación significativa.
El factor nostalgia se planteó desde el lanzamiento del tráiler con el reencuentro de Woody y Buzz Lightyear, ya que era imposible imaginar una aventura de juguetes sin ellos presentes.
La cuota de nostalgia se quedó corta al sacar de la ecuación a muchos de los personajes secundarios, pero los nuevos personajes cumplen sus propósitos argumentales y humorísticos.
¿Era necesaria una quinta entrega de Toy Story?
El miedo al abandono ha sido uno de los temas centrales en Toy Story y adquirió mayor profundidad desde la segunda entrega, manteniéndose en películas posteriores, siendo Woody quien vio su mayor desarrollo con este conflicto al enfrentarse a la posibilidad de ser olvidado como juguete. Esto al tener que lidiar con la realidad de que los niños crecen y dejan de jugar.
Desde entonces, Jessie fue presentada como ese personaje que cargaba con el trauma constante de ser abandonada, miedo provocado por su primera dueña, Emily, y que se hacía presente al estar guardada en un espacio cerrado durante mucho tiempo, guiños que eran constantes en cada película.
Toy Story 5 permite adentrar más en el pasado de Jessie, quien parece seguir marcada por Emily. Esto a pesar de que, a lo largo de tres películas, parecía un tema cerrado para todos los juguetes que alguna vez fueron de Andy, quienes terminaron por aceptar que no serían siempre de un solo niño y se adaptaron a dinámicas de juego con nuevos dueños, que en este caso fue Bonnie, factor por el que la saga había concluido ya para muchos fans.
Pero en esta quinta entrega el conflicto resulta familiar porque Jessie ya había recorrido buena parte de ese camino emocional desde Toy Story 2. Por ello, algunos de los dilemas que enfrenta en esta entrega se sienten más como una repetición que como una evolución natural del personaje.
Al final, Toy Story 5 se sostiene más en el desarrollo de Bonnie, quien tiene que lidiar con sus problemas de seguridad para hacer nuevos amigos fuera de las pantallas.
En términos generales, Toy Story 5 mantiene el factor que consigue enganchar a chicos y grandes. La historia se entiende seas o no seguidor de las entregas pasadas, aunque esto último sea prácticamente imposible.
Toy Story 5 es una película entretenida y técnicamente impecable. Sin embargo, no alcanza la fuerza narrativa, emocional ni la creatividad que convirtieron a las dos primeras entregas en clásicos del cine animado de Pixar.