Con la seguridad aérea no se juega

Hoy les quiero traer dos casos recientes, que sirven para dejar algo muy claro: con la seguridad aérea no se juega. Me cuesta trabajo comprender que exista gente que no se percate de que las líneas aéreas toman muy en serio la seguridad para operar sus aeronaves, así tengan que salir afectados sus pasajeros.

El primer caso es de la comentadora de noticias Azucena Uresti. Ella subió -hace unos días- un tuit en la red social ahora llamada X, una queja en contra de la aerolínea Aeroméxico, que cito textual:

AEROMÉXICO

Vuelo programado: 12:50 pm

Sigue en pista: 1:51 pm

Motivo: cambio de frenos 🤷🏼‍♀️ @Aeromexico @AM_Escucha la más cara, impuntual y la que da la pero experiencia de viaje en la gran mayoría de los casos @VivaAerobus @viajaVolaris mejor opción para quienes prefieren servicio sobre “estatus”.

Azucena Uresti

Ese mismo día, pero al otro lado del océano Atlántico, el avión A320 de la línea aérea Iberia que iba a transportar al Papa León XIV, presentó un problema técnico a última hora, y el capitán de la aeronave expresó a sus pasajeros que se había presentado una “incidencia”, que el personal de mantenimiento ya estaba tratando de resolverlo y que sentía mucho los inconvenientes.

Imaginen esa aeronave de Iberia, ya estaba en el Aeropuerto de Tenerife, España lista para despegar, y tuvieron que desembarcar no solo al Papa León XIV, sino al resto de la comitiva vaticana y decenas de periodistas internacionales, para llevarlos al edificio terminal.

El Ejército del Aire salió al rescate, y habilitaron un Falcón de la Casa Real Española que llevó al sumo pontífice, y además escoltado por el Ala 46, de Tenerife a Roma, mientras el resto de su comitiva y periodistas esperaron a que solucionaran la avería.

Como de costumbre, la gente que desconoce cómo operan las aerolíneas salen con comentarios como el siguiente: “¿Cómo es posible que no tuvieran en pista otro A320, a modo de reserva, para un trayecto tan sensible y mediático? Y encima en Canarias, donde no tienen capacidad de rápida reacción como en Barajas.”

Solo para dejar claro el punto, no, la aviación no funciona en lo absoluto como el transporte terrestre, no se tienen “aviones estacionados” para usarlos si falla una aeronave, esa es una idea errónea de la gente que desconoce que un avión en tierra significa pérdidas para las aerolíneas.

Los dos casos mencionados tienen algo en común: una falla que obliga a retrasar, o de plano a cancelar un vuelo. Abundaré más en el caso de Uresti con Aeroméxico. Tengan en cuenta que era imposible que el avión estuviera en la pista; es muy común que la gente confunda las calles de rodaje -donde se hace el carreteo- con las pistas.

Los aviones no cuentan con reversa, por eso es necesario que utilicen un carro “push-up” que los saque de la puerta de embarque y los coloque en la calle de rodaje. En el caso que nos ocupa, fue hasta que el avión se movió de forma autónoma que el piloto se percató de que había una falla con los frenos. Nótese que no es necesario que la falla sea desastrosa o muy escandalosa; basta con que el piloto, la máxima autoridad en la aeronave, considere que algo no está bien para no despegar.

En su desesperación por la demora de una hora, Azucena no se percató de que Aeroméxico estaba haciendo todo lo posible por garantizar que ella, y el resto de pasajeros que iban en ese vuelo, llegaran sanos y salvos a su destino final.

Para ella ese retraso era imperdonable, y lo catalogó de “la peor experiencia de viaje”, y para dejar claro el punto de que estaba sumamente molesta, remató diciendo que las aerolíneas de bajo costo dan mejor servicio y no solo venden estatus.

Es un hecho que las aerolíneas de bajo costo, al igual que Aeroméxico, vuelan todos los días; sí señores, las máquinas se desgastan y fallan, o muestran algún desperfecto. Sin embargo, en nuestro país -y lo digo con conocimiento de causa-, tenemos a los mejores mecánicos del mundo.

Y no es choro, por lo menos hasta antes de la entrada de la administración del gobierno de Donald Trump, las aerolíneas gringas literalmente venían a cada rato a “robarse” mecánicos, digo, a invitar al talento mexicano a trabajar en sus empresas en Estados Unidos.

Porque, dicho por las aerolíneas norteamericanas, los mecánicos mexicanos le entran a reparar todo, a diferencia de los gringos. Y si alguien tiene personal altamente calificado es precisamente Aeroméxico. En este caso, si estaban arreglando un desperfecto, no iban a dejarlo al “ahí se va”. Quiero que les quede claro, amables lectores: un avión no vuela si no se le da el O.K.; es decir, que el equipo esté en condiciones para operar de manera segura.

Jamás van a arriesgar la vida de los pasajeros, harán todo lo posible porque la demora sea lo más corta posible, pero en la aviación hay un dicho muy cierto “no se pueden acelerar los procesos”, si se tienen que tardar hasta que el avión ya sea apto para volar, se tomarán todo el tiempo que sea necesario.

Por este motivo, la aviación es el medio de transporte de pasajeros más seguro del mundo. Uresti confunde seguridad con modelo de aviación, pues cuando se queja de que Aeroméxico vende “estatus”, lo hace confundiendo lo que es un servicio al pasajero.

A diferencia de las líneas “low cost”, Aeroméxico es una aerolínea tradicional que vende varios servicios extras como son salones VIP, clase ejecutiva y comida de cortesía a bordo de un avión.

Sí, es un modelo de negocios que vende estatus, para quien lo quiera comprar, pero eso no es nada malo, ¡en absoluto!, así es como funciona precisamente la aviación tradicional. Y como lo vimos con el avión de Iberia, también del mismo modelo de avión que Aeroméxico, las fallas suceden, y qué mejor que sean en tierra donde se puedan arreglar, y no a más de 34 mil pies de altura, con la incertidumbre de si vas a llegar vivo a tu destino.

Pero debe quedar claro, tanto las aerolíneas que trabajan bajo el modelo tradicional como las bajocosteras, todas enfocan sus baterías en la seguridad aérea; nunca van a comprometer la integridad de sus usuarios; y si algo falla, lo arreglan y el avión no sale hasta que sea completamente segura su operación.

Mi consejo para Azucena Uresti, por si le vuelve a pasar: cuando te avisen de una falla en tierra, piensa que fue el mejor momento, porque si sucede en el aire, o se dan cuenta durante el aterrizaje, tal vez y no la cuentas. No es mala onda, es lo que te digo como todavía sobrecargo de Compañía Mexicana de Aviación.

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