México 2026: futbol, educación y movimientos sociales
En un contexto social e internacional marcado por la fractura del derecho internacional y por guerras; una, desatada por Estados Unidos e Israel en la zona de Medio Oriente, en contra de Irán y la nación palestina; otra, la que tiene lugar entre Rusia y Ucrania. En tiempos y espacios en los cuales se registran fuertes disputas económicas y comerciales entre China y EU; y con la avanzada de sectores sociales conservadores y de derecha pragmática que han arribado al poder político, mediante procesos democráticos, tanto en Europa como en América Latina.
Un contexto sociohistórico en el que se registra, también, el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, por parte del gobierno de Estados Unidos y sus fuerzas armadas; cuando han aumentado de tono las amenazas de EU hacia Cuba y, entre otros ejes coyunturales caracterizados por tensiones y conflictos, cabe mencionar las acciones injerencistas de EU en México (casos de Sinaloa y Chihuahua), acciones que han sido recibidas, lamentablemente, con agrado por las fuerzas de la oposición política mexicana. Todo ello, en medio de una ofensiva mediática que trata de imponer la narrativa de que el gobierno de la coalición del Partido Morena, Partido Verde y PT está aliado con el crimen organizado. Narrativa falaz que ha querido instalarse más desde una lógica propagandística que jurídica.
En medio de todo este contexto social, durante este mes de mayo que está por concluir, México, Estados Unidos y Canadá se preparan para celebrar, en algunas de sus ciudades más grandes, el máximo evento de la industria futbolística internacional: la Copa Mundial de Futbol, el gran negocio trasnacional del balompié que atraviesa todos los continentes y prácticamente a todas las naciones.
Así, se nos aparece por tercera vez en la historia de México, el futbol como empresa, como industria, como negocio rentable para las élites económicas; el futbol cada vez menos visto como deporte, como actividad lúdica o como ejercicio, ocio o diversión de las comunidades; hoy, por el contrario, el balompié se presenta (y representa) cada vez más como una actividad alejada de lo popular, de lo colectivo y de la vida cotidiana.
Bien decía un amigo: en el extremo del colmo, en México, la afición del equipo de futbol más popular y de mayor arraigo entre mexicanas y mexicanos, las Chivas, no puede ver por televisión abierta sus partidos, sino que, para hacerlo, debe de adquirir o contratar un servicio de televisión de paga. Esos son los colores del negocio de las patadas.
Yo no se diga, además, en el caso del mundial de futbol en puerta, la principal muestra del elitismo en que se ha convertido esta “Copa”: El precio exageradamente elevado de las entradas o de los boletos para asistir a un estadio y presenciar un partido de futbol en esta competencia mundialista, que está a la vuelta de la esquina. En tales condiciones, es más probable que empresarias y empresarios de altos ingresos dejen de jugar golf -su pasatiempo favorito- durante esta temporada futbolera, de verano 2026, para asistir a los estadios de fútbol.
Durante este mes de mayo que termina, también, tuvieron lugar tres eventos conflictivos en el ámbito de la educación nacional: El acuerdo-desacuerdo sobre el adelanto del calendario escolar 2025-2026 para la educación básica y media superior en el país. En ese asunto, destacó la falta de pericia y el exceso de protagonismo de Mario Delgado, secretario de educación pública federal, quien tropezó dramáticamente en su gestión política y educativa y, de paso, se llevó entre las ruedas del carruaje fallido a funcionarias y funcionarios educativos de distintos territorios y niveles jerárquicos. Era obvio que el adelanto del calendario escolar afectaría principalmente a estudiantes y su familias, docentes, directivos escolares y equipos técnico pedagógicos. Por todo ello, el calendario “acortado” se tuvo que descartar.
El segundo conflicto, es el que se ha causado en principio por la falta de diálogo entre el gobierno federal, encabezado por la doctora Claudia Sheinbaum, y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que representa al sector o a las secciones sindicales disidentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
En este 2026, las demandas sociales y sindicales de las y los miembros de la CNTE no se limitan a reivindicar asuntos de orden únicamente educativo (como su rechazo a la reforma educativa impulsada por el gobierno de AMLO, y sus desacuerdos con los cambios curriculares para la educación básica y media superior), sino que en su agenda de lucha político-sindical se registra una demanda principal que busca transformar el sistema de pensiones establecido en la Ley del ISSSTE, lo cual impacta directamente a las y los trabajadores del Estado mexicano. Para ello, se propone la abrogación o revisión profunda de la Ley del ISSSTE de 2007 (pensiones dignas y regreso al sistema solidario).
Una transformación radical de dicho ordenamiento legal significaría que los ahorros de los trabajadores y los recursos públicos orientados hacia las pensiones ya no se dirijan al sistema bancario (sector privado), sino que se establezca, en todo caso, alguna instancia o institución del Estado mexicano que administre los recursos públicos destinado a las pensiones.
El punto álgido de este conflicto social es el anuncio de un paro nacional indefinido, protagonizado por maestras y maestros disidentes, a partir del 1 de junio de 2026, que coincide con el inminente inicio de la Copa Mundial de Futbol (11 de junio en México).
Un tercer conflicto social de la actual coyuntura política mexicana, es el que protagonizan estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en contra de la falta de transparencia y rendición de cuenta de las autoridades educativas de esa institución de educación superior. Hay serias acusaciones de pésima gestión presupuestal, presunta corrupción, prácticas de nepotismo y deterioro de la infraestructura educativa que se intensificaron entre 2025 y 2026 durante la administración de Arturo Reyes Sandoval (en el cargo desde 2020).
La necesidad de establecer mesas de diálogo y negociación que permitan atender las demandas de las y los estudiantes politécnicos, ha orillado al colectivo estudiantil en movimiento a tomar las instalaciones del Canal 11 de televisión, a cargo de esa misma institución educativa; emisora que tiene presencia nacional e internacional.
Para los movimientos sociales de maestras y maestros de la escuela pública; para estudiantes de educación superior pública en protesta; así como para otros movimientos sociales reivindicatorios de demandas justas, como en el caso de los colectivos de familias que buscan a sus seres o familiares desaparecidos, el escenario del Mundial de Futbol a verificarse próximamente en las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey representa una vitrina inigualable para amplificar sus protestas y para visibilizar sus demandas sociales.
En tales circunstancias, el gobierno de la República, de origen de izquierda progresista moderada, se juega cartas importantes en los procesos de gestión de estos conflictos y pondrá a prueba sus capacidades de intermediación o de operación política efectiva para bajar las tensiones de los profundos conflictos que causan estas importantes movilizaciones.
Digamos que el balón, hoy, está en la cancha del gobierno de la doctora Sheinbaum.