España, involuntariamente, está siendo el talón de Aquiles de la presidenta Sheinbaum
Los Estados Unidos respondieron, y lo hicieron de forma agresiva, asestando un golpazo mediático al gobierno mexicano encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo con el tema del gobernador de Sinaloa y los otros políticos enlistados como socios del narco. Y es que ese viaje a España, puntualmente a Barcelona, no cayó bien en los Estados Unidos ni a la ególatra administración Trump, que tomó esa reunión en el país ibérico como una afrenta personal, dado que, a su manera de ver las cosas, fue: “la presidenta de México se reunió con mis enemigos”. Y es que ese viaje no pudo ser más inoportuno (además de estéril para el país), por donde se le vea: un Pedro Sánchez disminuido y prácticamente caído en desgracia con sus gobernados, en pleno pleito geopolítico con los Estados Unidos y, para acabar, acompañado de otros dos presidentes identificados con la izquierda en Latinoamérica. Pero ojo: ninguno de esos otros tres países es tan dependiente como México de los Estados Unidos.
Si al viaje en cuestión, que contradice incluso una de las bases y máximas de la 4T (“la mejor política exterior es la interior”), se le suma la forma en la que fue exhibido el gobierno de los Estados Unidos con el espinosísimo tema de los agentes de la CIA, trágicamente fallecidos operando en el país en completa irregularidad, y la cercanía de la nueva negociación del T-MEC, se explica el trancazo mediático que le da toda la legitimidad a la oposición, junto con la reunión en España, con esa muletilla de “presidenta comunista de un narcoestado”.
Quizás sea por diferendos de ese tipo que se explica la reciente renuncia del canciller De la Fuente, porque si la presidenta Sheinbaum ya entró en fase de “¿Qué hora son? Las que usted diga, señora presidenta”, la titular del Ejecutivo estará más sola todavía de lo que de por sí ya aparenta. Y subrayo a España, porque la inoportuna reunión bilateral fue allá y, si le sumamos el pleito (infantil y absurdo) por hechos acaecidos hace más de medio milenio —la Conquista—, esa relación bilateral ha traído muchos más deberes que haberes a la actual administración federal. Es más, incluso los tristísimos hechos ocurridos en Teotihuacan no es improbable que estén relacionados, en cuanto a las motivaciones del psicópata suicida, con ese inédito episodio en México.
En fin, realmente ojalá que la presidenta no caiga en esas etapas del tipo “ni los veo ni los escucho” y que sí esté dispuesta a escuchar otras opiniones y puntos de vista que no sean los de ella. No hay que olvidar que en política, en ocasiones, la serpiente se muerde la cola y se termina por parecerse en demasía justo a lo que se combatió por años, como, por ejemplo, el indigenismo radical, muy parecido al del presidente Luis Echeverría, quien fue justamente el encargado de enviar al Palacio Negro de Lecumberri a no pocos amigos y colegas de su señora madre, con motivo, principalmente, del famoso movimiento de 1968 en nuestro país.