Trump mató la emoción del Mundial 2026
Falta menos de mes y medio para la inauguración de la Copa del Mundo tripartita de México, Estados Unidos y Canadá, y la sensación en las calles y en las redes es básicamente de apatía.
El error de elegir a Estados Unidos cómo sede principal, cuando no es país futbolero ya se está pagando caro. La gota que derramó el vaso fue la reelección de Donald Trump, quién llegó al poder con un régimen judeocristianofascista, racista y antiinmigrante, el cual se dedicará a hostigar a los fanáticos e incluso a jugadores y staff de los países que no parezcan “blancos”.
Poco se podía esperar de un país que llama “soccer” al futbol y futbol al “tackleball”. Sin embargo, una combinación de represión, racismo, altos costos de los boletos, falta de infraestructura y transporte accesible, volverá un infierno la experiencia de los fans que asistan a lo que queda de la “Unión Americana”.
Así, con los precios de combustible por las nubes, con las corporaciones dispuestas a exprimir hasta el último centavo de los fans y las clases trabajadoras cada vez más alejadas de poder pagar un boleto para la mayoría de los partidos.
Hasta el costo de los sobres están altísimos, de acuerdo a lo que se lee en redes sociales. Ya ni eso le dejan a la gente. No hay ambiente, no hay canción del mundial sonando por todas partes, no hay alegría, no hay buena Selección de México (ni de Estados Unidos o Canadá, si es que eso le importa a alguien fuera de dichos países) y el mundo está al borde de una guerra. Hasta la Selección de Irán podría ser acosada por las autoridades fascistoides del régimen trumpista. En fin. Trump lo logró. Mató la emoción del principal evento deportivo del mundo.