Rojo de la Vega y la grilla de la CDMX
La CDMX es, sin duda, la joya de la corona de la 4T. Es el epicentro político del movimiento obradorista y del país, de donde han surgido los dos últimos presidentes, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. Por eso, su control pasa de lo estratégico a lo vital para el oficialismo.
Son al menos tres grandes grupos dentro de Morena los que se disputan tal botín, la capital: la familia Batres, la familia López Obrador y el grupo de la presidenta Claudia Sheinbaum.
En 2024 estos grupos pelearon encarnizadamente la plaza; los Batres asociados con el grupo de AMLO con Clara Brugada, operaron para frenar al actual secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, el gallo de la presidenta Sheinbaum, apoyado por el PVEM, con Jesús Sesma.
Las fracturas de Morena
La candidatura de Brugada en 2024 no solo fue una imposición, fue resultado de una operación política que quedó en evidencia, cuando se filtró una grabación donde se escucha a Batres, mencionar que “la jefa” (Sheinbaum), había pedido frenar el apoyo a Brugada: “Tenemos dos semanas para bajar a Omar por el tema de género. Hay que seguir creciendo a Clara, y no soltar la campaña contra Omar en redes, y seguir sacando encuestas que pongan empate. No es que no quiera hacerle caso a la jefa, es que creo que no está viendo las divisiones ni el panorama completo desde la ciudad”.
Las filtraciones, las campañas en redes y la guerra de encuestas, dejaron al descubierto la lucha. Desde Palacio Nacional, la maquinaria mediática a cargo de Jesús Ramírez operaba abiertamente para favorecer a Brugada.
Los Monreal, por su parte, trataban de mantener su influencia en la Alcaldía Cuauhtémoc con la candidatura de Catalina Monreal, quien, pese al respaldo político y judicial, fue derrotada por Alessandra Rojo de la Vega, que se enfrentó con dignidad, principios y fuerza a la familia Monreal y al oficialismo.
La impugnación posterior, basada en supuesta violencia política de género, terminó por exhibir el uso faccioso de las instituciones y al final, la resolución del Tribunal Electoral confirmó el triunfo de la opositora.
El factor Rojo de la Vega
El contexto en que emergió Alessandra Rojo de la Vega es significativo; se enfrentó a una de las estructuras políticas más arraigadas en la capital y la derrotó. Pero más relevante aún ha sido su desempeño posterior.
La alcaldesa de Cuauhtémoc se posiciona como la mejor evaluada de la CDMX. Sus niveles de aprobación rondan entre el 61% y el 68%, lo que reflejan una gestión que ha logrado conectar con las demandas ciudadanas en una de las demarcaciones más complejas del país. La seguridad, servicios urbanos y cercanía con la ciudadanía han sido los ejes que marcan la diferencia frente a otros gobiernos locales.
La fortaleza de Rojo de la Vega no es solo administrativa. A diferencia de muchos perfiles que dependen de estructuras partidistas, la alcaldesa ha construido una narrativa propia que confronta al poder desde los resultados. En una ciudad marcada por el desgaste del oficialismo, ese contraste pesa y la convierte en una opción para a aspirar a la jefatura de Gobierno.
Rumbo a 2027
Morena vuelve a mostrar señales de fractura. La alianza que permitió su triunfo en la capital se desdibuja, mientras las disputas entre los grupos de poder ya impactan en la operación política y en la gobernabilidad de la ciudad.
Figuras como García Harfuch, parecen tener horizontes distintos y el distanciamiento con el Partido Verde, que pretende competir con candidato propio, añade un elemento adicional.
Si a lo anterior se suman los conflictos internos sobre la operación de grupos clientelares y de recursos públicos, el desgaste prematuro es evidente.
El escenario, se abre y Rojo de la Vega se posiciona y toma fuerza como figura opositora y alternativa viable.
Su manera de ejercer la política y la función pública, con resultados tangibles, sin escándalos y una narrativa que conecta con el hartazgo ciudadano, hacen que de forma natural se perfile para el cargo.
Después de años de hegemonía, las grietas y las rupturas en el oficialismo, parecen abrir paso a otros contendientes y es ahí, en ese contexto, donde Rojo de la Vega no solo puede competir. Puede marcar la diferencia.
X: @diaz_manuel