Teotihuacán y el sensacionalismo antimexicano del diario Reforma
En Estados Unidos, los tiroteos en zonas concurridas, escuelas o eventos de ocio son, desde hace bastantes años, lamentablemente, una estadística recurrente. El mal ejemplo cunde y tales hechos trágicos, motivados por factores psicológicos, se presentan ya en todo el mundo.
En México se han dado al menos dos casos de tales tiroteos, uno en Monterrey en 2017, en el Colegio Americano del Noreste, y el de ayer en Teotihuacán.
¿En serio hay una alerta mundial, como ha dicho el diario Reforma, por un hecho tantas veces repetido prácticamente en todas partes, que por supuesto habla menos de la inseguridad en nuestro país que de una grave enfermedad social —originada en la salud mental de no pocas personas— que afecta a la humanidad completa?
Solo la falta de patriotismo puede llevar a que un diario mexicano califique a un evento aislado como una alerta mundial cuando destinos turísticos de primer orden en Europa, Asia, EEUU y Canadá han gestionado crisis similares sin que ello detenga su flujo de visitantes o la organización de eventos deportivos de gran escala.
Considero de lo más reprobable lo hecho por Reforma al hablar de alerta mundial. Esta vez veo algo más serio y dañino que el sensacionalismo que caracteriza al periódico de la familia Junco: veo una agenda política que busca capitalizar el miedo.
En la misma edición de este martes 21 de abril de 2026, el caricaturista de Reforma, Calderón, considera que con el tiroteo en Teotihuacán se ha llevado a la piedra de los sacrificios al Mundial de Futbol. Terrible imagen pensada evidentemente no para explicar un fenómeno psicológico y sociológico complejo, sino para dañar a México ante la proximidad del gran torneo de la FIFA que es seguido cada cuatro años por decenas y aun cientos de millones de personas de todos los países.
Enseguida la lista que refuta el amarillismo antimexicano de Reforma (fuente: notas de Google)
1989–2000: Origen del fenómeno moderno
Masacre de la École Polytechnique (Canadá)Masacre de Dunblane (Escocia)Masacre de Port Arthur (Australia)Masacre de Columbine (EEUU)
2001–2010: Expansión internacional
Masacre de Erfurt (Alemania)Tiroteo de Red Lake (EEUU)Masacre de Virginia Tech (EEUU)Ataque de Akihabara (Japón)Masacre de Winnenden (Alemania)
2011–2016: Copycat
Masacre de Realengo (Brasil)Atentados de Noruega de 2011 (Noruega)Masacre de Sandy Hook (EEUU)Tiroteo del cine de Aurora (EEUU)Tiroteo del club Pulse de Orlando (EEUU)Tiroteo de Múnich de 2016 (Alemania)
2017–2019: Pico mediático global
Tiroteo del Colegio Americano del Noreste (México)Masacre de Las Vegas (EEUU)Tiroteo de la iglesia de Sutherland Springs (EEUU)Masacre de Parkland (EEUU)Tiroteo de El Paso en Walmart (EEUU)Atentados de Christchurch (Nueva Zelanda)Incendio provocado en Kyoto Animation (Japón)
2020–2023: Diversificación reciente
Ataques de Nueva Escocia (Canadá)Tiroteo de Boulder (EEUU)Tiroteo de Buffalo (EEUU)Masacre de Uvalde (EEUU)Tiroteo del centro comercial Field’s (Dinamarca)Masacre de la guardería en Nong Bua Lamphu (Tailandia)Ataques escolares de Aracruz (Brasil)Tiroteo de Monterey Park (EEUU)Tiroteo en Hamburgo (Alemania)Masacre escolar de Belgrado (Serbia)Tiroteo de Róterdam (Países Bajos)Tiroteo en la Universidad de Praga (República Checa)Tiroteos de Lewiston, Maine (EEUU)
La lista anterior desnuda una realidad que el debate público suele ignorar por intereses políticos: lo ocurrido en Teotihuacán no es un evento aislado ni una anomalía exclusivamente mexicana. Es la manifestación local de un patrón de violencia absurda que ha sacudido a las sociedades más diversas durante décadas.
Con la masacre del Colegio Americano del Noreste (2017) en Monterrey, México se integró formalmente a una tendencia que no respeta fronteras ni niveles de desarrollo, presente en naciones como Alemania, Japón o Nueva Zelanda. Por ello, diagnosticar lo de Teotihuacán como una alerta mundial es una manipulación que omite la naturaleza global del fenómeno.
Columbine (1999) marcó el punto de inflexión. Fue el hecho que estableció el guion cultural de tales ataques. La cobertura mediática amarillista —especialmente en vísperas de eventos de alta visibilidad como el Mundial— suele alimentar la notoriedad que estos agresores buscan. Se trata de una falta ética de la prensa nacional que prefiere ignorar la objetividad para favorecer el escándalo.
El fenómeno aparece con la misma crudeza en países con niveles envidiables de desarrollo social, como Dinamarca o Países Bajos. Esto obligaría a que el rigor informativo se centrara en el debate sobre la salud mental y la prevención, evitando descalificaciones contra la viabilidad del país, algo que en México parece ser el deporte favorito de ciertos grupos editoriales.
Hablamos de hechos que han golpeado desde guarderías en Tailandia hasta universidades en Praga. Esta dispersión refuerza la tesis de que estamos ante un cóctel complejo de factores individuales y culturales.
En conclusión, el tiroteo en Teotihuacán debe entenderse bajo el rigor de la criminología moderna y no bajo el sesgo del oportunismo político. El reto consiste en comprender el caso dentro de su verdadero marco: una problemática global que exige análisis, no amarillismo.