Casa por Casa, una burda politización de la salud

“Desnudo acabe su vida, quien burla de las personas mal vestidas.”

Refrán

¡Qué neoliberal ha resultado la 4t! Mientras la paz del mundo peligra como hace mucho tiempo, el gobierno mexicano hace de todo para privatizar la salud. Para que los mexicanos no acudan a tratarse en ninguna instancia de salud pública y solo vayan a los puntos de atención privados. Solo así se explica que las consultas médicas mensuales en el sector publico cayeran de 95 millones del inicio del sexenio obradorista a 51 millones al término de la administración de López Obrador. Y no, no es porque los mexicanos nos enfermemos menos…

Por supuesto, ese descenso se ha compensado en su mayor parte con un aumento en las consultas en el sector privado. Eso es precisamente lo que sostengo, si bien hay —es cierto— más gente, especialmente de bajos recursos, que ya no va al médico a menos de que se trate algo grave. ‘Primero los pobres’, engaño en detrimento de estos.

Régimen neoliberal —y malinchista— como el que más porque han preferido pagarle a médicos extranjeros que a los nuestros. Dos mil millones de pesos a médicos cubanos, nada más y nada menos. En el colmo del absurdo, a los galenos mexicanos les exigen documentos que acrediten sus conocimientos; a los cubanos (al igual que a los jueces, magistrados y ministros de Morena) no.

Nunca he entendido por qué, si la 4t quiere que México sea como Dinamarca, no mejor contrata a médicos daneses y no cubanos, o les sube el sueldo al personal de salud del país, y no a los cubanos. Claro, supongo que los daneses no irían recorriendo medio México haciendo propaganda política y adoctrinando con ideas comunistas, sino solo curando enfermos y accidentados.

La presidenta Sheinbaum nos dijo que México ahora sí será referente en tema de salud; que ahora sí, para el mes de julio, estaría resuelto el abasto de medicinas y tratamientos. Raro que contradiga a su tutor; lo digo porque López Obrador, antes de irse a La Chingada, dijo que ya somos mejor que Dinamarca. ¿En qué quedamos, entonces? ¿Hay desbasto? ¿O por qué ahora el servicio de “Casa por Casa”, el cual, por cierto, solo traerá más dolores de cabeza?

Cuando Sheinbaum dice que seremos referente mundial en salud pública, tiene razón. Referente de todo lo que NO se debe de hacer. Actos, programas y decisiones deplorables y mortales.

¿No me creen? El flamante programa “Salud, Casa por Casa” trasladó cinco mil millones de pesos del sector salud a la Secretaría del Bienestar. ¿Por qué? Para no contratar médicos, sino únicamente enfermeras y enfermeros, las cuales por cierto hacen falta en los hospitales de donde se sustraen. Enfermeras que se harán acompañar por servidores de la nación, quienes harán promoción política casa por casa. Se dice que se contratarán a 20 mil profesionales de la salud, pero sin transparencia no existe forma de saber a quiénes contratarán.

Pareciera que la verdadera intención es quitarle recursos al sector salud y fortalecer la operación electorera. Pero esto funcionaría si y solo si fueran profesionales de salud. Y contasen con la forma de asistir a sus posibles pacientes aun con medicinas. Si resulta que solo son merolicos, es de los programas que se revertirán, pero ya con un altísimo costo tanto para el Estado, para el sector salud y para los indefensos enfermos que caigan en sus manos.

“Salud casa por casa” por ende, se trata de un programa que en realidad es operación política; un programa clientelar chafa que solo tendrá éxito mientras no se les mueran/enfermen más los pacientes o, bien, enfrenten robos y atracos ya sea los pacientes visitados por los del programa; o los integrantes del programa en caer en las casas “equivocadas”.

Los auspicios del programa no son los mejores. El día que fue lanzado, las tomas de los que debían hacer las mediciones básicas de los enfermeros, demostraron que ni eso ocurre.

Este “programa” no puede ocultar el desabasto de medicamentos que continúa en el país ni la corrupción gubernamental desmedida.

Si bien Claudia Sheinbaum espera normalizar el abasto de estos en julio, este mes se dedicó a señalar la supuesta corrupción de administraciones pasadas. Las autoridades actuales no asumen responsabilidad alguna ni sancionan a los culpables.

La Asamblea Nacional de Trabajadores de la Salud han señalado que este programa registra a médicos como voluntarios, pero no los contrata. Exigen a las plataformas de transporte que registren a sus conductores, pero, ¿el gobierno brindar seguridad social a sus trabajadores?

No hay vacunas, medicinas, médicos o enfermeras en los hospitales; tampoco insumos en los nosocomios ni en la megafarmacia… Pero en lugar de ver cómo solucionar todo lo anterior, surge la ocurrencia de quitarle más dinero al sector salud, para crear un programa que no es profesional. Dinamarca seguirá esperando.

Desafortunadamente para los enfermos de cáncer, los enfermos que padecen enfermedades raras, para quienes requieren medicamentos y no los están recibiendo, el tiempo se acaba. Quienes prometieron velar por la salud de los mexicanos, prefieren sacar el dinero del sector y meterlo a sus bolsillos y/o los que sus clientelas electorales.

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