¿El presidente se retira?

Pienso que el presidente de México aun cuando sus intenciones hayan sido genuinas y honestas cuando hace años nos advertía una y otra vez  que una vez terminado su mandato se retiraría a su rancho “La Chingada” a descansar porque no querría volver a saber nunca más de la política, él sabe que hoy esto no será así.

Me parece que que está desgastado y cansado, pero en lo que creo que hoy por hoy lo último en lo que piensa es en verdaderamente retirarse de todo lo que tenga que ver con la política. Ya le será prácticamente imposible.

Así como se sostiene de su atril en la mañanera, como aferrándose a él, como asegurándose que el propio atril no lo va a traicionar y no lo dejará caer, así es como creo que AMLO sin estar en la política no va a poder.

Esto me recuerda la vez que mi padre se jubiló, el mismo día que cumplió 50 años de trabajar. Literalmente se llevó todos los muebles de su oficina a la casa, su escritorio, sus cuadros, su silla, su librero. Absolutamente todo. Como una réplica fiel de la que en algún momento fue su oficina, ahora la tenía en la casa.

Me rompía el corazón ver esa escena, ahí estaba él, sentado en su escritorio enorme de madera realmente precioso y en frente dos sillas. Él esperaba que alguien fuera a visitarlo, tal vez quería volver a recrear en su mente los momentos donde había sido director general de una empresa internacional.

Las sillas seguían vacías y nadie lo visitaba. Su obsesión por no haber podido jubilarse con plena certeza de que esa etapa había terminado hizo que su demencia avanzara con mucha mayor velocidad.

Por eso es que el presidente me recuerda a mi padre. No me imagino a López Obrador guardando las cosas que tiene en su oficina en Palacio Nacional en unas cajas de cartón.

Y tan no quiere retirarse que está utilizando cualquier recurso para seguir vigente  y sus mañaneras dan fe de eso.

Con tal de seguir hablando de él mismo ahora dice que dará clases de historia,  finalmente esto le ayuda a seguir teniendo reflectores y poder contarnos de sus glorias y penas entre Madero, Huerta y Carranza…, porque de que sabe de historia sí sabe. Pero yo diría que le haría más feliz si se volviera catedrático en alguna universidad. Pero la política lo llama, lo atrae, lo tiene atrapado.

Me pregunto si aun cuando en realidad no sea cierto esto de que se va a retirar, le podrá seguir importando algo de lo que sucede en este país.

Estamos a días literalmente para que termine su sexenio y lo que hoy sucedió en la mañanera me dejó helada.

Para todos ha estado a la vista  que la violencia se está desatando en puntos neurálgicos del país, como en Acapulco por ejemplo, donde se hizo viral un video en donde el crimen organizado golpea a choferes a cambio de información y de sometimiento.

Hoy se le cuestionó en su mañanera sobre dicho video y aunque ahí está a todas luces la violencia y el desamparo en el que estas personas golpeadas y humilladas se encuentran, don Andrés Manuel dijo que “es que todo lo magnifican”. Como diciendo que “no es para tanto”.

Es decir, que ¿no le dolió ni un gramo ese video ni ver cómo son golpeados dos hombres, uno de la tercera edad por cierto? No. Para el presidente son “exageraciones”.

Me parece en este próximo “retiro forzoso” que AMLO ha entrado en un proceso en donde ya no verá, ni oirá nada que lo perturbe. Si son reclamos de la ciudadanía, tampoco los verá ni los escuchará… Digamos que el presidente entró ya en “modo avión”. No le llega la señal.

Y es que en definitiva sí creo que tenga muchas ganas de dejar de ser presidente pero no para retirarse sino para aventarle toda la responsabilidad a Claudia Sheinbaum del desastre que hay hoy y seguir el inmerso en lo que tanto prometió dejar cumpliendo el sexenio.

¿Xóchitl sabe también a lo que va? Creo que sobre ella, a diferencia de Claudia Sheinbaum, no ha recaído el peso de alguien más que la haya intentado someter durante años para que fuera presidenta. La idea de serlo surgió de manera espontánea cuando López Obrador no quiso recibirla en Palacio Nacional. Revivió el apoyo y la motivación de la sociedad civil y esa es fuerte y empuja a los políticos. Eso es innegable.

Pero también me sorprende que Xóchitl quiera ser presidenta porque indudablemente no se puede negar que ambas van a encontrar un tremendo “cochinero” que no será fácil de levantar.

Me encantaría pensar que entre las dos pudieran hacer algo con tal desastre, pero no quieren hacer trabajo en equipo. Eso me desconsuela.

Yo puedo entender que hayan cosas que se le vayan de las manos al Presidente y que no todas sean su culpa.

Pero al menos mostrar un poquito de sensibilidad, empatía, humanidad ante el dolor de otros es lo que mínimamente se le pediría en estos tiempos donde vemos imágenes terribles en redes sociales. No importa que solo sea un caso. Uno solo debería de ser suficiente para que duela e importe.

Y aunque sí, en su mañanera siempre dice que tal o cual cosa “le dolió mucho”, enseguida empieza con su discurso de “pero con Felipe Calderón estaba peor” y ahí es cuando rompe con el ritmo de hacernos creer que al Presidente de México le duele lo que a nosotros le duele.

Total que a veces me pregunto si López Obrador aún siente, si algo le conmueve, si algo le eriza la piel. Más allá de que se le ve feliz cuando está comiendo ¿qué otra cosa hace que su corazón lata?

¿Podrá mantenerse descansando, ecuánime y relajado en su quinta?

A lo mejor va a necesitar seguir sintiendo la adrenalina que da el ser el líder más aclamado de todos los tiempos. Pero qué difícil vivir creyendo que todo mundo te adora. Qué duro es vivir creyendo que todo mundo te odia.

En una de esas nos da una sorpresa el presidente Andrés Manuel López Obrador y nos cuenta que se va a reelegir. Ya sé. Es imposible… ¿O no?

Que Dios nos ampare.

Es cuanto.

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