¡Presidenta, presidenta, presidenta!
Con el cierre de actividades de precampaña finaliza, podemos decirlo así, el primer proceso rumbo a la sucesión presidencial. O sea, todavía no comienza o, mejor dicho, aún no se oficializa la campaña y, de manera clara, existe un clima efervescente que habremos de considerar como el preludio de la continuidad del movimiento de transformación que inició López Obrador. De hecho, hoy sabemos, con datos precisos que han circulado en todas las encuestas de opinión pública, que la continuidad está garantizada con el nombre de Claudia Sheinbaum., la precandidata, en aras de comenzar la construcción del segundo piso, cierra un ciclo de 60 días de recorridos intensos a lo largo y ancho del país. En todos ellos, sin excepción alguna, demostrando poder de convocatoria.
El ascenso en las encuestas y el respaldo popular que hoy se sintió en el corazón de la patria, como alguna vez lo denominó Ricardo Monreal, fue el marco perfecto para que miles de contingentes de todo el país acompañaran a Sheinbaum. Hubo, sin lugar a dudas, una multitud que abarrotó el espacio del Monumento a la Revolución, siendo la manifestación social más clara de lo que se avecina. En vista de ello, Claudia ganará la elección presidencial y, ante esas circunstancias, será la primera presidenta constitucional de México.
Ayer, por ejemplo, se escucho el coro de “presidenta, presidenta, presidenta”, haciendo vibrar al Monumento a la Revolución. Fue tanta la algarabía que, hasta cierto punto, las emociones estuvieron al máximo. Eso, de hecho, es un síntoma del ánimo positivo que reina en la mayoría de mexicanos. O sea, la vibra que se percibió es un componente emocional o, mejor dicho, es el cariño que se ha ganado a pulso el movimiento de transformación. Y como Sheinbaum es la heredera del bastón de mando, la población se entregó para respaldar su aspiración de suceder a López Obrador. Ese liderazgo, tal y como lo ha demostrado en cada una de sus presentaciones, es el elemento principal que la llevará a Palacio Nacional.
Tiene, además de capacidad y poder político, al mejor equipo de campaña. El hecho de contar con personajes claves como Ricardo Monreal, con esa trayectoria, hace posible elevar el nivel de competitividad. Con ello, no hay ninguna duda: la abanderada de Morena, que ha encontrado el respaldo para llegar al poder público, tiene eso que se necesita para conducir la enorme responsabilidad de gobernar México. No hay duda: Morena ganará las elecciones presidenciales y, con ese efecto, las nueve gubernaturas que se disputarán.
Todo eso es visto como un hecho inminente. Pese a que la votación todavía es muy prematura, las condiciones, en efecto, están dadas para que Morena gane sin contratiempos, por mucho que la guerra sucia —que ha emprendido la oposición ante la debacle— se intensifique. Eso llama la atención. Se nota el clima de hostilidad que ha puesto en marcha el Frente Amplio por México. Me refiero a los fallidos intentos de Xóchitl por querer debatir con Sheinbaum. Qué no coma ansias Gálvez, lo dijimos, dentro de poco podrá contrastar puntos de vista con Claudia, eso sí, con reglas establecidas por el árbitro electoral. O sea, no cualquier encuentro a modo para la senadora con licencia.
Sin ir muy lejos, de igual forma, Claudia Sheinbaum ganará todos los debates que, con igualdad de condiciones, se pongan en marcha. Al llegar ese momento, la candidata de Morena, como ha venido sucediendo, fortalecerá la concepción de favorita que, desde hace muchos meses tiene. La inmensa mayoría, lo sabemos, ha tomado partida por Sheinbaum. Eso se comprobó ayer en el Monumento a la Revolución, donde grandes liderazgos acompañaron a la abanderada de la izquierda.
En primera fila, por ejemplo, estuvo Ricardo Monreal. Él, además de ser un precursor del movimiento, es un gran activo y, de paso, un actor clave para la construcción del segundo piso de la 4T. A la vez, desfilaron otros cuadros que, al igual, son protagonistas de este ejercicio que estamos viviendo, especialmente en el corazón de la patria, como lo denominó el zacatecano. De hecho, Catalina Monreal, quien aspira a abanderar a Morena en la alcaldía Cuauhtémoc, se hizo presente con grandes contingentes que arroparon a Sheinbaum. Para fortuna de la poseedora del bastón de mando, esa manifestación, como atestiguamos, alimentó ese clima de respaldo que se desbordó para cerrar filas con el lopezobradorismo.
Y, a la luz de todo el mundo, miles de militantes y simpatizantes de Morena, pero también de grandes sectores de la sociedad, corearon el “presidenta, presidenta, presidenta”. Sí, así como se escuchó en todo México, Sheinbaum, futura mandataria constitucional de nuestro territorio nacional. Se trata de un momento histórico y, de paso, de un hecho sin precedentes que, por fortuna, nos ha tocado atestiguar.