Todos lo hacen, pero ellos más…
Irreverente
Les platico:
Primero: les deseo lo mejor y más para este año nuevo -bisiesto, por cierto- que hoy iniciamos a tambor batiente, “noliace” que algunos a estas horas sigan inconscientes por haberse puesto cuetes con tanto cuete.
Segundo: muchos lectores creyeron que mi artículo de ayer era la primera parte y hoy están esperando la segunda sobre el chispeante tema de los sampetrinos que son más híper lactantes que becerros recién nacidos.
A uno que otro le respondí diciéndole que el tema aguanta no para dos, sino para tres, cuatro o más episodios, pero como no quiero abusar de su alto nivel de tolerancia, aquí les va la segunda y última parte.
Ni me pidan una tercera porque les voy a mandar al rancho de López Obrador. ¿Arre? ¡Arre!
Apenas ponen un pie fuera del cínico ejido donde viven y saturan sus redes sociales con fotos de los lugares a donde viajan. Y ahí los tienen, en esquíes en Aspen, en Vail, en el Alpino Chipinque.A algunos les he preguntado por qué lo hacen y son pródigos en respuestas nimias donde la más frecuente es “porque me da la regalada gana ¿y a ti qué?” No pues eso sí, ni cómo ganarles.Publican fotos de sus parejas, de sus papás, de sus hijos diciéndoles en público que los aman con pasión, locura y frenesí; que se mueren por ellos y otra vez la pregunta: ¿por qué lo hacen?Es como si quisieran que sus contactos y otros curiosos malhoras, que ni amigos son, sepan que son capaces de amar.Por el Dios de Spinoza, si alguien hace público lo que por definición es privado, corre el riesgo de someterse al innecesario, despiadado y vacuo escrutinio de la vecindad y -créanme- la vecindad de San Pedro Garza García está peor en eso que cualquiera de La Bondojo y de Tepito. En fin, allá ellos.Se muere un famoso de cualquier disciplina y ahí los tienen, publicando fotos que se tomaron con dicha celebridad como si hubieran sido los grandes amigos.Aparentan un valor cívico, ciudadano y político que solo existe en sus arengas y proclamas con las que saturan chats, WhatsApp y redes sociales.Se divorcian y lo primero que hacen es ponerse a dieta, hacer ejercicio y comer saludable, porque el mercado lo demanda. Ja, si lo hubieran hecho antes no se hubieran divorciado.Se atreven a dar consejos sobre vidas maritales sanas, siendo que son un verdadero desmadre en ese… Y en otros departamentos.Les nace un hijo y en vez de ponerle el nombre del santo que trajo en el santoral, buscan entre los apelativos de la realeza regia y les ponen así.Nada de Refugio, Petra, Petronila, Austreberto, Perfecto, Plutarco, Eduviges. ¡No señor! Balbina, Roberta, Santiago, Diego, Rodrigo, Gabriela, son los elegidos. Son los chic, lo chido, lo nice, lo de moda.Y los más híper lactantes tienen a tres hijos varones y les ponen el mismo nombre de ellos. ¡A los tres! Claro, le disimulan poniéndoles un primer nombre X, donde toman en cuenta a la esposa, pero con el segundo, se friegan y los friegan, a llamarse como ellos para preservar el nombre… Y la escarapelada “estirpe”.Pobres crías, que apenas pueden, desaparecen de sus registros el primer nombre y hasta el apellido de su progenitor.Claro, qué culpa tienen ellos del ego de su papá.
Cajón de sastre:
Pongamos en nuestra cabeza al año 2024, no en el corazón ni en el estómago.Háganme caso, yo sé lo que les digo.Porque por andar poniendo al 2018 en las tripas y en el pecho ya ven lo que nos sucedió en estos cinco años.Mañana, cambio completo de programa, sin faltar el incomparable Iván.