El saqueo de AMLO

“La equivocación, de acuerdo a muchos ladrones ante el público y la justicia, consiste en no haber robado lo bastante para ocultar su hurto.”

CARLO DOSSI

“En la noche silenciosa y oscura,

huyendo de toda presencia humana o animal,

evitando los ruidos, furtivamente roba

fuego de las palabras y palabras del fuego
para sí, para todos, para el amor que no conocerá

algún día

y la ceniza fría le castiga las manos.”

JUAN GELMAN

Ni perdón ni olvido para quien no ha tenido llenadera.

Aunque en la tierra de los otros datos —y del bocón mayor— “vamos muy bien” y “hay dinero suficiente”, las tretas del Ejecutivo federal indican todo lo contrario.

Según el inquilino de Palacio la corrupción se ha terminado y sobra el dinero. Es tanta la presunción, que ello solo avisa falta de recursos.

Sí, la necesidad de dinero por parte del gobierno federal hace evidente que en México atravesamos una situación económica extremadamente complicada. Tal vez está tan grande como la deuda autorizada para el próximo año que araña los dos billones de pesos… (por cierto, al momento la misma NO considera ningún recurso para Guerrero).

El día de ayer, en Palacio Nacional, Andrés Manuel lanzó otra de sus ya celebres ocurrencias: propuso que los 15 mil millones de pesos que pretende robarle a los trabajadores del Poder Judicial sean utilizados para los damnificados de Acapulco.

Ante ello, en una jugada tanto inteligente como en todo momento invitando a la transparencia, la presidenta de la SCJN, Norma Piña, contestó que el Poder Judicial —siempre que se garanticen los derechos de los trabajadores— está dispuesto a discutir opciones para destinar recursos de fideicomisos PÚBLICOS. En otras palabras, que ya entrados… en una dinámica de buena lid, valdría la pena estructurar que los fideicomisos del Ejército (más de 99 mil millones de pesos) y otros como los del Tren Maya, Pemex, CFE, AIFA —que también rondan los 100 mil millones de pesos— sean utilizados para aminorar los efectos de la mencionada catástrofe (solo el proyecto del tren cuenta en estos momentos con 50 mil millones de pesos que no ha usado).

Quien lanzó tremenda provocación a la Suprema Corte, recibió una respuesta de clase, con patriotismo y en toda forma. La ministra presidenta Piña aceptó discutir un nuevo destino de los fideicomisos, pero pidiendo se establezcan con claridad los términos para concretar la propuesta.

Con ello, regresa el tema a López Obrador; él tiene la gran responsabilidad de transparentar el mecanismo para que el dinero en realidad llegue a los damnificados (cosa que, dada su absoluta incapacidad como representante y como ser humano, pinta para ser más que imposible).

Yo digo entonces que, independientemente de la viabilidad jurídica de la contrapropuesta de Piña (revocaciones legales y amparos en puerta; la suspensión ayer por parte de un juez federal de la reforma que extingue los 13 fideicomisos del PJ, entre varios otros factores), de entrada al mencionado planteamiento le sumemos el que de una vez por todas se utilicen los ahorros producto de la “austeridad” republicana que tanto han presumido en Presidencia.

Con toda alevosía, AMLO quiso chantajear y arrinconar a la SCJN (de paso a todo el Poder Judicial). Los llevó a una situación imposible para que se despidieran de una vez por todas de sus legales dineros. En paralelo, taimadamente guardó silencio de los fideicomisos que manejan sus consentidos y sus elefantes blancos (AIFA, Tren Maya y Dos Bocas, entre muchos otros).

López Obrador y los acólitos de la 4t han destruido el Fondo de Desastres Naturales, el cual contaba con más de 50 mil millones de pesos. Dicen que ahora existe con otro mecanismo en funcionamiento de 15 mil millones, mas no aclaran dónde quedaron los restantes 35 mil millones. También desapareció el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP) con 296 mil millones de pesos alocados a atender emergencias graves. El dinero se esfumó; no hay cuentas, auditorías, conocimiento que den cuenta de cómo se utilizó o para qué funcionó.

Se les dijo —y no nos cansaremos en reiterarlo— los fideicomisos existen (existían) para evitar precisamente lo que Andrés Manuel quiere hacer: una rapiña con los dineros de quien él considera sus adversarios.

Pero que el mandatario pretenda utilizar de forma improvisada y discrecional los 15 mil millones del Poder Judicial es lo de menos. Más importante es contestar: ¿dónde están los dineros que faltan en tantas otras instancias del Ejecutivo Federal? Desde los miles de millones de pesos recién señalados por la ASF, hasta los más de veinte mil millones de pesos faltantes de Segalmex, Liconsa y Diconsa.

Las cosas por su nombre, ya basta de eufemismos: los faltantes fueron robados; los ha hurtado el gobierno obradorista.

La “propuesta” de López Obrador es una caravana con sombrero robado; los 15 mil millones de pesos son ahorros, inversiones y seguros generados por más de 50,000 funcionarios. Y él propone darlos así sin más.

Seguro pensó que birlarle el dinero al Poder Judicial sería tan sencillo como sacar petróleo con un popote (spoiler: Pemex está quebrado) y que la tragedia de Acapulco le vendría como “anillo al dedo” para agandallarse dinero que no es suyo, ni siquiera del gobierno.

Mas ahora, bajo la óptica de la seria propuesta realizada por la ministra Presidenta de la SCJN, a AMLO se le encarece hacerse ganso cansado.

Y por cuanto al Congreso de la Unión y el Presupuesto de Egresos para 2024, sería bueno que los legisladores calibraran en este el monto de recursos públicos urgentes y necesarios para asignar a Acapulco.

Y no, no interesa un mes de su sueldo. Importa que el dinero de la Federación no desaparezca como sucede con cualquier asalto común y corriente. Interesa que los afines al régimen 4t dejen de afanarse, birlarse, hurtar, levantar, robar y rapiñear dinero que no es suyo.

Basta de robo gubernamental que para eso dijeron que eran diferentes.

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