Claudia Sheinbaum está imparable

Aunque la derecha siga descalificando las encuestas que se publican desde distintas trincheras institucionales, la tendencia sigue siendo similar en todos los aspectos. Después de tres semanas de actividades de campaña, Claudia continúa en la cima de las preferencias por la silla presidencial. Además de que doblegará a la oposición con un gran margen de diferencia, el mismo efecto provocará triunfos contundentes para las nueve gubernaturas. Dentro de esas metas, queda claro, está construir la mayoría calificada en ambas cámaras legislativas que, al final de todo, son parte fundamental para profundizar las políticas públicas del país.

Y como el movimiento que encabeza el presidente López Obrador no quiere ninguna sorpresa, ha intensificado el recorrido territorial y, por supuesto, el activismo con sus principales protagonistas. Podemos destacar, por ejemplo, el quehacer clave del primer círculo de Sheinbaum, donde, por cierto, se toman decisiones. Se nota que, en concreto, las estrategias están orientadas a las propuestas de campaña. Claudia, en ese sentido, no tiene ninguna necesidad de enfrascarse en una guerra sucia que, fiel a su estilo, ha puesto en marcha la oposición.

De forma más clara, vemos los ataques sistemáticos desde las redes sociales contra la candidata de Morena y, de paso, con dedicatoria para el presidente López Obrador, en efecto, ninguno de estos ha tenido eco, ni mucho menos ha sido eficaz. Nada, absolutamente nada, ha podido mermar el avance de Sheinbaum en la carrera por la silla presidencial. El destino, sabemos, está encaminado a la victoria histórica por segunda vez consecutiva a favor de la causa lopezobradorista. Inclusive, Sheinbaum domina cada una de las opciones que, a través de cuestionarios, se aplican a la población civil. En intención del voto, por ejemplo, la coalición “Seguimos Haciendo Historia” suma 60.1% de acuerdo con la encuesta que divulgó Roy Campos para El Economista. De hecho, la fecha del corte es del 24 de marzo, ósea, es la más reciente metodología.

Otro factor importante que debemos considerar, evidentemente, es el flujo de las campañas a lo largo y ancho del país, especialmente por las condiciones. Xóchitl Gálvez, ante la incapacidad de hilvanar una propuesta y una narrativa que cautive al electorado, no termina de conectar. No es suficiente brincar y ponerse atuendos típicos de las regiones para poder llamar la atención. De hecho, el Frente o quien personifica sus intereses, ha pasado por alto un aspecto medular de los procesos electorales. Hablamos de construir una agenda de propuestas y no de ocurrencias. Son muchas contradicciones y discursos improvisados los que elabora la oposición con tal de generar algún efecto.

Xóchitl Gálvez se ha mantenido en segundo lugar porque Movimiento Ciudadano, de igual forma, ha sido incapaz de generar una inercia con el electorado. Sus posibilidades, por tanto, son mínimas como las del Frente Amplio por México. Así que, con ello, podemos ir proclamando a Claudia Sheinbaum como ganadora del proceso electoral del próximo dos de junio. De hecho, su recorrido por algunos puntos estratégicos de la república como Nuevo León, acentuó un paso importante.

Se nota, lo hemos dicho en otros espacios de opinión, la mano de Néstor Núñez, como responsable de la coordinación de la segunda circunscripción. El exalcalde de Cuauhtémoc, de hecho, se ha convertido en una pieza fundamental no solo en las entidades federativas del norte como Tamaulipas y Zacatecas, sino también de territorios como Guanajuato y Querétaro, donde el lopezobradorismo ha comenzado a experimentar un crecimiento acelerado en el trabajo de base. Siendo crucial, Núñez, en la operación tras bambalinas, juega un papel determinante para llevar a Sheinbaum al triunfo inminente en los estados que, naturalmente, él ayudó a fortalecer.

Y Sheinbaum, además de la preparación con la que cuenta, nos ha dado una demostración de su capacidad política. En ese sentido, el presidente López Obrador, con el fenómeno social que constituye su imagen, se puede ir tranquilo después de terminar su gestión, pues Claudia seguirá profundizando las políticas públicas de la Cuarta Transformación. El mejor ejemplo es que, hoy por hoy, su nombre está en la cima de las preferencias y, con ello, sigue mostrándose imparable para llegar a Palacio Nacional.

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