Los maestros ya no hacen paros: AMLO… ¿Por qué? Le explico

El lunes pasado, el presidente AMLO declaró ufano: “Agradezco a los maestros que no han dejado de dar clases”. En su dicho, el jefe del Estado infirió que durante su administración los maestros de la educación pública se han mantenido “a raya” pues lo único que necesitaban era que fuesen tratados con respeto.

Los enunciados del presidente no son, empero, más que una tergiversación de la realidad; palabras vacías que no reflejan la realidad de la tragedia educativa que golpea duramente a los niños y jóvenes de México.

Como se ha analizado en repetidas ocasiones, los líderes del SNTE, desde la creación del gremio hasta la reforma educativa del 2013, ejercieron el control sobre la política educativa. A través de sus marchas, amenazas de movilización y bloqueos en los estados, ponían contra las cuerdas a débiles gobernadores que estaban dispuestos a entregar los principales cargos de las secretarías de educación estatales a quien mejor conviniese a las cabecillas sindicales.

Lo mismo ocurría a nivel federal. Los gobiernos sucesivos, incluidos los panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, confirmaron el pacto de la SEP con el liderazgo magisterial. ¿No llamó Josefina Vázquez Mota “querida amiga” a Elba Esther Gordillo?

Este dominio sobre la educación se terminó en 2013. Con la recuperación de la rectoría de la educación por parte del Estado, a través de la creación del Servicio Profesional Docente, los líderes se vieron obligados a someterse a la complejidad de unas leyes que limitó el alcance de su influencia. (Sugiero ver el debate de Marx Arriaga y Aurelio Nuño moderado por Joaquín López Dóriga)

Bueno, con el desmantelamiento de la reforma en 2018, léase, con la abrogación del SPD y el resto de las leyes que formaron parte de la misma, el Congreso devolvió en los hechos el control sobre el magisterio a los líderes sindicales.

En otras palabras, los líderes del SNTE gozan ahora nuevamente de los privilegios políticos de los que fueron privados en 2013. Son otra vez, como antaño, dueños y señores de los destinos de los maestros. Pueden convocar movilizaciones e imponer nombramientos, y en suma, controlar la política educativa a cambio de acudir en hordas en apoyo a candidato de Morena.

¿Y uno se pregunta por qué el SNTE no hace más marchas? ¿Será porque son “bien tratados” o por que han alcanzado un acuerdo perverso con  AMLO y la SEP? Gravísimo.

En esta materia, es una pena que las candidatas Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez no hayan profundizado en el tema como propuestas de campaña. Especialmente importante resultaría para Gálvez, pues con Claudia es bastante claro lo que se puede esperar en materia educativa.

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