Lecciones de Colombia a México

La reciente e histórica victoria de la ultraderecha en Colombia, con la llegada de Abelardo de la Espriella a la presidencia, no debe ser vista por la dirigencia de Morena como un fenómeno ajeno o meramente sudamericano. Es un recordatorio contundente e inmediato: en la política moderna, los éxitos en la reducción de la pobreza no garantizan la continuidad si se descuidan la estrategia, el centro político y la calidad de las candidaturas.

El desplome del proyecto de izquierda colombiano, que a pesar de haber sacado a millones de la pobreza con reformas históricas terminó entregando el poder a una opción radical, enciende las alarmas de cara al complejísimo proceso electoral intermedio de 2027 en México, donde se renovarán 17 gubernaturas, la Cámara de Diputados federal, congresos locales y cientos de presidencias municipales.

1. Las lecciones de Colombia: Maquinaria no es destino

El oportuno análisis de la politóloga Viri Ríos devela errores crónicos que en el entorno actual de Morena comienzan a asomarse como peligrosas banderas rojas:

Alineación del votante de centro: La izquierda colombiana confundió el triunfo de una coalición pragmática y variopinta con un cheque en blanco ideológico. Al gobernar con radicalismo impetuoso, Gustavo Petro ahuyentó al votante indeciso de centro, convirtiendo la elección en un plebiscito anti-oficialista. La victoria de De la Espriella se explica más por un voto anti-Petro que por un amor real a la ultraderecha.Candidaturas parcas y exceso de confianza: Confiados en el peso de la marca y de la maquinaria gubernamental, postularon a un candidato poco atractivo y carente de vibrancia en redes (Iván Cepeda) que fue devorado por la narrativa agresiva, mediática y digital de la oposición.Aliados de conveniencia: Gobernar con satélites pragmáticos tiene un costo elevado. En México, la aparición de nuevos partidos con registro reciente (como PAZ, un satélite que busca condicionar o relevar al PT, o Somos México, diseñado para atomizar el voto opositor del PRI y PAN) demuestra que el ecosistema se está fragmentando. Si la soberbia interna nubla la vista, estos mismos actores jugarán a la traición en el momento más crítico.

2. El Mapa de las 17 Gubernaturas: ¿Dónde está el riesgo real?

En 2027, las elecciones intermedias pondrán a prueba la estructura territorial completa del partido. El promedio histórico de participación en elecciones intermedias suele ser considerablemente menor, lo que magnifica el peso de las estructuras locales y el voto de castigo de las clases medias. Las 17 gubernaturas en juego son:

• Norte y Occidente: Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Aguascalientes.• Centro y Sur: Querétaro, San Luis Potosí, Tlaxcala, Guerrero, Oaxaca y Zacatecas.

Las últimas encuestas de reconocidas casas de medición (como Demoscopia Digital y Mitofsky) y los careos de control interno revelan que, si bien la marca Morena retiene una sólida preferencia nacional, la soberbia local y la desatención de las causas regionales tienen al movimiento en franco riesgo de perder o no consolidar estados clave:

Chihuahua y Coahuila: Bastiones tradicionales donde la oposición mantiene ventajas competitivas consolidadas y donde la falta de perfiles morenistas unificados, potentes y competitivos frena por completo el crecimiento del movimiento.Aguascalientes y Querétaro: Estados donde la oposición (especialmente el PAN) retiene preferencias superiores al 45%. La total ausencia de una estrategia atractiva enfocada en las clases medias urbanas y el sector empresarial local mantiene a la izquierda rezagada.Jalisco y Nuevo León: Territorios altamente pragmáticos donde, a pesar del evidente desgaste de las fuerzas gobernantes locales, la imposición de candidatos grises, carentes de frescura o que priorizan la ‘lealtad ciega’ sobre la competitividad real, podría sepultar la valiosa oportunidad de arrebatar estos motores económicos.Guerrero, Michoacán y Zacatecas: A pesar de ser gobernados actualmente por Morena, el fuerte desgaste de gestión, las feroces pugnas internas por la sucesión y la compleja coyuntura de seguridad pública han encendido banderas rojas en los índices de aprobación, volviéndolos sumamente vulnerables ante alianzas opositoras bien articuladas.

3. Las alcaldías de la CDMX: La complacencia frente a la ‘joya de la corona’

El fenómeno de la soberbia y el exceso de confianza no es exclusivo de las gubernaturas; su manifestación más peligrosa e inmediata se vive en la capital del país. Las últimas mediciones en las alcaldías de la Ciudad de México muestran que varios actores políticos se han ‘dormido en sus laureles’, asumiendo erróneamente que el arrastre de la marca es eterno e inmune al desencanto urbano.

El riesgo real no es solamente dejar de recuperar las demarcaciones hoy gobernadas por la oposición, sino sufrir un doloroso retroceso en territorios propios debido a fracturas internas y a la falta de operación territorial real:

Cuauhtémoc (La Joya de la Corona): El corazón político, cultural y económico de la CDMX se encuentra en una situación de máxima alerta. Las encuestas demuestran de manera consistente que el electorado de esta demarcación es sumamente volátil y castiga severamente la arrogancia gubernamental. La falta de unidad, el sectarismo de los grupos locales y la ausencia de una estrategia de reconciliación amenazan con dinamitar las posibilidades de Morena, arriesgando la entrega total del control a una oposición que opera con pragmatismo absoluto.Coyoacán, Miguel Hidalgo y Benito Juárez: Las encuestas de firmas como Arias Consultores evidencian que en estas alcaldías de marcada clase media, la oposición mantiene ventajas sólidas. Esto se debe a que Morena no ha logrado construir candidaturas con discursos modernos, profesionales, urbanos y técnicos. Por el contrario, la repetición dogmática de viejas fórmulas ahuyenta irremediablemente al votante indeciso.Álvaro Obregón, Tlalpan y Cuajimalpa: Zonas críticas donde los márgenes de ventaja son sumamente estrechos. Cualquier descuido operativo, soberbia en la selección de candidatos o la postulación de perfiles parcos y poco competitivos provocará un retroceso electoral inmediato.

4. El gran activo: La gestión económica de Sheinbaum y Ebrard

A diferencia de la parálisis política y la torpeza que detuvieron las reformas en Colombia, México cuenta hoy con un motor extraordinariamente sólido que blinda los cimientos de la Cuarta Transformación: la impecable, prudente y estratégica conducción del Estado bajo la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

La estabilidad financiera, la atracción histórica de inversiones extranjeras directas gracias a la consolidación inteligente del nearshoring, y el manejo macroeconómico disciplinado —pero con un profundo sentido social— demuestran que este gobierno no opera bajo dogmas ciegos, sino con un rigor técnico impecable. La dupla Sheinbaum-Ebrard ha mandado señales claras de certidumbre al sector privado, a los inversionistas internacionales y a las clases medias, demostrando que la transformación es sinónimo de prosperidad compartida, estabilidad y crecimiento real.

Este indiscutible éxito de gestión es la principal carta de presentación para el 2027, pero la gestión no vota sola; necesita una estrategia electoral a la altura.

5. Transformación sobre lealtad ciega: El camino hacia la hegemonía

Para consolidar la hegemonía del movimiento y evitar categóricamente el destino trágico de la izquierda en Colombia, la dirigencia de Morena debe despertar, sacudirse la complacencia y asumir tres compromisos estratégicos urgentes de cara al proceso de 2027:

Privilegiar perfiles competitivos, preparados y con propuestas sólidas: La ‘lealtad ciega’ desprovista de capacidad técnica, carisma popular y ética de servicio termina entregando plazas enteras a la oposición. Morena necesita con urgencia cuadros profesionales, capaces de conectar de forma genuina con el votante de centro, el sector productivo y las juventudes que demandan campañas digitales vibrantes, interactivas y frescas.Atender las banderas rojas y erradicar la soberbia: Las encuestas marcan ligeras caídas o estancamientos en las preferencias electorales en diversas regiones. Asumir un triunfo arrasador por mera inercia es el camino más rápido a la derrota. Las causas ciudadanas deben ser atendidas de inmediato y los focos rojos en alcaldías y estados no pueden seguir siendo ignorados por pereza o comodidad.Unidad absoluta e indiscutible en torno a la Presidenta: La cohesión del movimiento debe cerrar filas de manera incondicional alrededor del liderazgo, la visión y el proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum. Las agendas personales locales, las ambiciones adelantadas y las fracturas internas no pueden poner en riesgo la continuidad del proyecto de nación.

El mensaje de las urnas en el continente es contundente: ninguna maquinaria electoral es invencible ni eterna. Si Morena desea preservar y expandir su hegemonía en 2027, debe dejar de alimentar aliados oportunistas por mera comodidad operativa, erradicar la soberbia de sus filas y blindar el movimiento con candidaturas de un verdadero perfil de transformación, unificadas bajo la conducción de la presidenta. Colombia ya pagó el costoso precio de la complacencia; México no tiene por qué repetir la historia.

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