Las excusas de la 4T
“Las excusas son los clavos con los que se construye la casa del fracaso.”
Don Wilder
“La incompetencia siempre encuentra un refugio en las explicaciones.”
Albert Camus
Hay gobiernos que toman decisiones. Otros generan y administran crisis. Y luego está la 4T; ha perfeccionado una categoría superior de la política mexicana: el arte de fabricar pretextos.
México recibirá en estos días al rey Felipe VI de España y también a la princesa Hisako Takamado de Japón. Ellos no son turistas que vienen a comprar artesanías en Coyoacán ni cualesquiera aficionados más del Mundial. Son representantes de dos países con los que México mantiene relaciones económicas, comerciales y culturales de enorme relevancia.
España es uno de los principales inversionistas extranjeros en nuestro país y Japón es una de las economías que más empleos industriales ha generado en México (así como lo leen). En cualquier nación medianamente pragmática, estas visitas serían aprovechadas como oportunidades diplomáticas y económicas. Aquí, en cambio, todavía seguimos en el capítulo de: “Estamos viendo si nos reunimos”. Resulta fascinante (por no decir patético).
La organización de una reunión entre la presidenta de la República y el jefe de Estado español continúa siendo presentada casi como un dilema filosófico. Como si hubiera que convocar un seminario, abrir una consulta pública o pedir la opinión de una asamblea popular para decidir si conviene conversar con el representante de uno de los mayores inversionistas del país.
La política exterior de la autoproclamada transformación ha terminado convertida en una terapia de grupo; el mal de la asambleítis mano alzada: todo se analiza, todo se reflexiona y nada parece resolverse con naturalidad.
Pero la enfermedad del pretexto no termina allí. Citlalli Hernández anunció que Morena analiza con detalle la posible candidatura de Enrique Inzunza para el 2027 porque, según dijo, “no está en su mejor momento”.
La frase es una pequeña obra maestra. “No está en su mejor momento”. Como si se hablara de un futbolista lesionado, de un cantante con gripe o de un actor en horas bajas.
No. Estamos hablando de señalamientos extremadamente delicados relacionados con presuntos vínculos criminales. Pero en Morena se presentan las cosas con una delicadeza casi terapéutica. No existen los escándalos; hay personas que atraviesan momentos complicados…
También se anunció que ahora sí el partido Morena blindará a sus candidatos para impedir nexos con el crimen organizado. Ahora. O sea, no lo hizo antes ni nada lo garantizaba… Después de ocho años. Después de que gobierna prácticamente todo el país.
La Transformación descubrió en 2026 que quizá no era una mala idea revisar los antecedentes de quienes pretendían ocupar cargos públicos. Más vale tarde que nunca, dirían algunos. Aunque en este caso el “tarde” ya parece una categoría geológica.
Ni la Secretaría de la Defensa escapó a esta epidemia del pretexto. El general Ricardo Trevilla rechazó que hubiera existido un “dedazo” en el nombramiento de Gerardo Mérida como secretario de Seguridad de Sinaloa y aseguró que todo se trató de una “malinterpretación”. Otra palabra extraordinaria. Malinterpretación…
Escuchen ustedes esta “belleza”: México entero entendió mal. La gobernadora entendió mal. Los medios entendieron mal. La opinión pública entendió mal.
Siempre hay alguien que entendió mal. Nunca parece existir la posibilidad de que un ente o una persona —de Morena, claro está, ¿dónde más?, se haya equivocado.
Y para cerrar la jornada apareció Clara Brugada trapeando el Centro Histórico después de las protestas de la CNTE.
La imagen es perfecta para resumir estos tiempos. La jefa de Gobierno empuñando un trapeador mientras la ciudad se inunda, el Metro sigue acumulando problemas y la infraestructura hidráulica reclama inversiones multimillonarias.
Es la política convertida en escenografía. No importa resolver. Importa actuar. No importa gobernar. Importa producir la fotografía.
La 4T prometió cambiar la vida pública de México. Terminó especializándose en algo mucho más modesto: encontrar excusas para todo y responsables para casi nada.
Y cuando un gobierno deja de gobernar y empieza a administrar excusas, la Transformación ya ocurrió. Solo que para mal. Muy mal.