Sobre los honorarios médicos
“El que quiera azul celeste que le cuesta.”
Enseñanza humana
Inicio el presente texto con una analogía sin considerar el valor humano del que hablaré más adelante:
En una ocasión atendí a un ganadero de Coahuila como paciente, quien me comentó una filosofía muy interesante sobre el valor. Me dijo: “Doctor, le voy a vender un toro cebú semental de 2 años de vida en cien mil pesos porque usted es una gran persona”.
Le contesté que aceptaría el favor, pero no tendría dónde alojarlo, a pesar de que fuera manso, y me respondió: “Doctor, si a usted le vendo un toro que vale medio millón de pesos en cien mil, usted jamás lo va a valorar, y va a pensar que algo está mal”.
Y tenía razón el ganadero, todo en la vida se debe pagar basándose en su valor.
Por eso se cobran honorarios médicos, porque lo que realmente se paga es el “honor” de los doctores que atienden a sus pacientes para curarlos, sanarlos, o salvarles la vida.
Todos los médicos de toda la historia han cobrado honorarios por su trabajo, y eso hace que se valore.
No se debe nunca despreciar una opinión médica, y mucho menos una consulta, por lo que sería muy importante hacer un llamado a las farmacias que contratan médicos para dar consultas a muy bajo costo, me atrevería a asegurar que una bolsa de papas fritas es más cara de lo que pagan los pacientes por recibir una consulta médica en dichas farmacias, deberían ya regular eso formalmente.
También mencionar que entre médicos no se cobran honorarios por darse consultas entre ellos o a sus familiares más cercanos. Al parecer por cumplir cabalmente con el juramento hipocrático. Pero al jurar lo que se estipula es que no se cobrará a los familiares de los maestros que formaron al médico que juró únicamente, no a todo el gremio médico y sus familiares.
Finalmente, un automóvil usado que se compra con el “libro azul” en 30,000 pesos puede circular por las calles al lado de un carro de alta gama que puede costar el equivalente a 3 sexenios completos de sueldo de los presidentes de México, pero las consultas médicas y los honorarios que se deben pagar por ellas no son automóviles, ni objetos en venta, repito, se paga el “honor” de los doctores.