Palcohabientes del Estadio Banorte no podrán ingresar alimentos durante el Mundial 2026
El Juzgado Primero de Distrito en materia Civil resolvió que la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas no podrá introducir alimentos ni bebidas al Estadio Banorte durante el Mundial 2026.
Con este fallo, se restablece la normativa oficial de la FIFA, que mantiene el control absoluto sobre las reglas del recinto.
La decisión invalida la interpretación de contratos firmados en los años 60 y obliga a los palcohabientes a ajustarse a los estándares internacionales de operación durante el Mundial 2026.
Palcohabientes del Estadio Banorte rechazan precios de la comida
La controversia entre palcohabientes y la FIFA escaló cuando Roberto Ruano, representante de los palcohabientes, advirtió que intentarían introducir sus propios víveres al Estadio Banorte (anteriormente Estadio Azteca), calificando como “abusivos” los precios impuestos por la FIFA.
Según Roberto Ruano, los precios por servicios de alimentos en los palcos podrían alcanzar hasta un millón de pesos por sándwiches durante cinco días de actividad.
La defensa de los propietarios de palcos se basaba en un contrato firmado en los años 60 con el entonces Estadio Azteca, el cual tiene una vigencia de 99 años y, según su interpretación, amparaba el derecho de introducir comida y bebidas.
Sin embargo, la reciente resolución judicial dictamina que la asociación no puede realizar ninguna acción que contradiga la normativa oficial del evento internacional.
No se permitirá el ingreso de alimentos al Estadio Banorte
El fallo judicial establece con claridad que ni la FIFA ni la administración del Estadio Banorte o Ciudad de México están obligados a permitir el ingreso de alimentos externos, y advierte que cualquier intento de hacerlo será considerado ilegal.
De esta manera, la FIFA mantiene el control absoluto de las normas dentro del Estadio Banorte durante el Mundial 2026, asegurando que la operación de los palcos y plateas se ajuste a los estándares internacionales.
Por su parte, la empresa Ollamani, que interpuso el recurso legal contra las pretensiones de los palcohabientes del Estadio Banorte, mantendrá sus derechos y obligaciones en la organización del Mundial en territorio mexicano.
Aunque anteriormente Roberto Ruano había sugerido que el incumplimiento de los contratos originales podría derivar en multas, arrestos administrativos o incluso el cierre del Estadio Banorte, la resolución actual cierra la puerta a dichas medidas punitivas al validar la reglamentación de la FIFA.