¡Aquí no!… Pacífico Mexinol
Las recientes protestas en el puerto de Topolobampo, Sinaloa, se deben al rechazo de comunidades indígenas mayo-yoreme y colectivos ambientalistas ante el avance y la llegada desde Alemania de infraestructura pesada para la construcción de la planta de metanol más grande del mundo: Pacífico Mexinol en la Bahía de Ohuira. El conflicto ha escalado debido al reciente arribo de reactores y turbinas gigantescas al puerto, que reactivó las movilizaciones y bloqueos.
“¡Aquí no!” “¡Aquí no!” gritan los ambientalistas, los pescadores, los indígenas quienes mantienen guardias y un plantón pacífico en Topolobampo, y ya se está organizando una movilización a la embajada de Alemania en la Ciudad de México.
El éxito del megaproyecto Pacífico Mexinol responde a una alianza liderada por Rommel Gallo, director de Transition Industries, quien amarró el suministro de gas con Eréndira Corral, titular de CFEnergía. El acuerdo cuenta con el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el secretario de economía Marcelo Ebrard, el subsecretario Vidal Llerenas y la secretaria de energía Luz Elena González.
A nivel local, el gobernador (ahora con licencia) de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, aseguró el desarrollo en Ahome, mientras que el embajador estadounidense, Ronald Johnson, validó la obra como un pilar de integración energética para América del Norte.
El proyecto abarca una superficie de 126 hectáreas que equivalen a 1,256,016 metros cuadrados, esta extensión comprende el polígono principal de la planta de producción de metanol, los accesos terrestres y lo indispensable para la conectividad de los ductos en el municipio de Ahome.
Una bomba de destrucción masiva al medio ambiente…
La presidenta de México dijo que Alicia Bárcena Ibarra, secretaria de la SEMARNAT, visitará Topolobampo para atender en persona las inconformidades de las comunidades que se oponen al proyecto, como parte de los compromisos asumidos por el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ante los colectivos que se oponen a estas inversiones.
Tratados, convenios o contubernios que se realizaron ¿bajo la sombra? Alicia Bárcena sigue ausente.
Los manifestantes señalan que la Bahía de Ohuira es un sitio “Ramsar” que es un humedal de importancia internacional del mismo nombre. Su objetivo es proteger estos ecosistemas para garantizar la conservación de la biodiversidad mundial y el uso sustentable para los recursos naturales.
La Convención de Ramsar relativa a los humedales de importancia internacional, especialmente como hábitat de aves acuáticas, es un tratado internacional para la conservación y el uso sostenible de los ‘Sitios Ramsar’. Su nombre se debe a la ciudad de Ramsar, capital de Mazandarán, Persia donde se firmó la convención el 2 de febrero de 1971.
La zona ahora en conflicto está compuesta por las bahías de Ohuira, Toplobampo y Santa María. Alberga densos bosques de manglar que sirven de refugio, alimentación y crianza para el 84% de las aves acuáticas migratorias de la ruta del Pacífico.
Ahora será la ruta de enormes buques, que alterarán el silencio del fondo del mar, ese mutismo natural que necesitan las ballenas y los delfines para poder comunicarse entre sí, para no perderse.
¿En dónde está la secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales Alicia Bárcena? ¿En el País de las Maravillas? Ahí ha de vivir, porque ella solo asiste a eventos de gala, con gente de poder; esas reuniones internacionales en las que se conceden cosas ajenas, para obtener beneficios propios.
La elegante secretaria no ha ido a Topolobampo, pero sí asistió al evento que ofreció la American Society para darle la bienvenida al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson; el oficial retirado del ejército y exagente de la CIA que se entromete en asuntos de nuestro país que no le conciernen. Un enemigo conocido que recorre el territorio mexicano -con la anuencia que le fue otorgada- como si fuese suyo.
En el magno evento, Bárcena, elegante, ostentando su poder, brindó con el nuevo embajador y con el impune y pillo senador del PAN, Ricardo Anaya, acusado formalmente por la Fiscalía General de la República de los delitos de coecho, asociación delictuosa y operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Bárcena no ha ido a Topolobampo… a ella le gustan otros brillos, no el que refleja el sol sobre el mar. No admira el vuelo de las aves que surcan los cielos, ni el espectáculo de las ballenas y delfines que emergen del mar con majestuosidad y elegancia… Ella disfruta de las luces, pero las que dan las arañas con miles de gotas de cristal que penden de los techos orlados. Erguida esta, sentada frente a la mesa elegantemente puesta, con todo tipo y tamaño de anzuelos y arpones de plata para clavar el delicioso robalo, camarones y callo de hacha… es su medio ambiente, a ella le agrada más el ruido que genera el entrechoque de las finas copas, que los chasquidos que emiten los alegres delfines…
“¡Aquí no, aquí no!”, gritan los pobladores… “¡Aquí sí, cómo carajos no!” Si este proyecto generará 6 mil empleos. Se invertirán 3,300 millones de dólares. Este proyecto es un detonante económico… ¿para quiénes? No para los pueblos originarios, que siempre han sido ignorados y quienes sostienen que no se ha realizado consulta previa, libre e informada que cumpla con los estándares de ley y fallos judiciales.
Llegan a Topolobampo estructuras industriales, amenazantes con facha de misiles y maquinaria, (calderas y turbinas) que provienen de Alemania.
Su traslado por carretera ha provocado cortes de electricidad y agua potable en lugares aledaños. ¿Nadie parará este huracán químico, que destruirá el medio ambiente?
La Bahía de Ohuira alberga al menos 21 especies con estatus de conservación. El riesgo no proviene de la contaminación directa, sino también del estrés que generará este asesino industrial por el ruido que generarán las hélices de los enormes barcos, el derrame accidental o ignorado.
El delfín de nariz de botella tiene en la bahía una zona crítica de crianza y alimentación. Los colectivos alertan que el aumento de buques de gran calado para exportar el metanol ahuyentará o impactará a los delfines y a las ballenas que transitan por la región.
Pero se ha estudiado y esta planta generará el menor impacto…
Las tortugas gomina, prieta, laúd y carey se verán afectadas y careciendo de su hábitat, de esa naturaleza húmeda y cálida, terminarán por desaparecer. Y eso que están bajo protección ambiental.
Miles de patos, gansos, cisnes y aves playeras que dependen de los plafones y llanuras submareales llegan anualmente para sobrevivir el invierno… ahora llegarán para morir en el infierno de esta planta tóxica.
Además del delfín nariz de botella, albergan otras especies de mamíferos, su vida se verá alterada de manera severa por el ruido de las obras, la contaminación acústica.
“Hay un análisis de impacto ambiental que se hizo y una consulta pública que se desarrolló”, dijo la presidenta Claudia Shienbaum.
La ballena gris transita por el litoral del Pacífico sinaloense hacia sus zonas de reproducción, ahora se verán obligadas a cambiar de rumbo…
Huirán las colonias de lobos marinos que descansan en “sus” islotes y bahías de la región, y el tiburón ballena, que es el “pez más grande del mundo” que comparte el hábitat marino habrá con el tiempo de desaparecer, a pesar de que supuestamente está protegido por las leyes mexicanas.
Toda protección desaparece, se rompe con inversión…
“No se puede plantear una idea de que el gobierno está en contra de las comunidades y de que nunca se le ha tomado en cuenta, es uno de los proyectos que iniciaron en el gobierno del presidente López Obrador, se hicieron las consultas, salieron favorables, [hay] algunas personas de las comunidades que no están de acuerdo y hay que atenderlas, hay que trabajar con ellos”, expresó la presidenta.
Nadie escucha las demandas. Las estructuras van llegando, como misiles, amenazadoras…
El ruido que generará esta planta durante su construcción y posterior operación, afectará la supervivencia de los cetáceos. Para los delfines y las ballenas el sentido principal es el oído, no la vista. Emiten sonidos que rebotan en el entorno para orientarse, esquivar obstáculos y localizar a sus presas. El estruendo que provocará esta planta bloqueará las frecuencias, dejándolos ciegos…
Estos mamíferos se comunican con silbidos y cantos específicos para mantener cohesionado al grupo. El ruido industrial ensordece el ambiente; las crías sin escuchar a sus madres se perderán y quedarán vulnerables a depredadores.
El ruido eleva sus niveles de cortisol, (hormona del estrés) que debilita su sistema inmunológico y en casos de desorientación acústica, provoca que naden hacia las playas y terminen varados.
Organizaciones ambientalistas denuncian que la planta planea absorber 13 mil millones de litros de agua dulce al año del drenaje urbano de los Mochis. Colectivos locales señalan que este flujo es el que regula de forma natural la salinidad de la Bahía de Ohuira, retirarlo podría convertir el humedal en una laguna destruyendo los criaderos de los peces.
Pero todo ha sido estudiado y generará el menor impacto…
La empresa sostiene que su modelo “cero descargas” no verterá ni una sola gota de agua residual tratada o contaminada al mar…
¿Por qué no la construyeron en Estados Unidos? Porque a la empresa le sale más económico construirla de este lado del Pacífico, evitan el cruce por el Canal de Panamá, pues tener que salir de Texas hubiese generado gastos adicionales por el paso y la espera. Aquí en nuestro país, la mano de obra es más barata. Los permisos requeridos para construirla allá son imposibles de reunir, ¡qué mejor que en México donde todo se permite!
No importa que se destruyan manglares. La zona costera cuenta con densos bosques de vegetación halófila que actúan como barreras naturales contra huracanes y zonas de desove. Científicos advierten que el cambio de la química del agua o la remoción de los suelos para ductos asfixiará las raíces del manglar.
La alteración térmica o de salinidad de la vía devastaría el zooplacton y las larvas de camarón, jaiba y largo. Esto golpearía la subsistencia de más de 950 familias de pescadores indígenas tradicionales.
Pacífico Mexinol un proyecto que lleva varios años en desarrollo, una bomba al medio ambiente, los misiles van llegando, el trato está hecho. ¡Qué importan los indígenas y la naturaleza!
“¡Aquí sí, y se callan!”.