No es Rocha, es el sistema

El quiebre del régimen político no fue por la formalización de la sospecha de que el gobierno de EU presentaría una lista negra de funcionarios morenistas coludidos con cárteles criminales; terroristas para efectos de la acción punitiva norteamericana. Sin duda, un acontecimiento grave por sus implicaciones. En perspectiva, el evento que significó el antes y el después fueron las revelaciones de Julio Scherer Ibarra sobre el origen del contrabando de combustible y la manera como el zar del huachicol, Sergio Carmona, se filtró hasta la más elevada oficina por el afán de resolver la adicción de Morena al efectivo. Las elecciones de 2021, de gobernador y las legislativas, se fondearon con dinero de origen criminal y Morena recibió y asignó esos recursos.

A no pocos se les dificulta entender la postura de la presidenta Sheinbaum respecto a la solicitud de detención de diez funcionarios en Sinaloa, encabezados por el gobernador Rocha Moya. Ella entiende que solo es el principio, no un caso aislado de autoridades en connivencia con el crimen. La razón de haber removido a Gertz Manero de la FGR obedecía a la necesidad de gestionar políticamente la justicia penal sin límite ni restricción. Todo en manos del régimen, incluso el Poder Judicial Federal. La vuelta de tuerca de estos días ha sido el cambio electoral para vacunarse ante un eventual rechazo popular en las urnas, como si fuera posible. El rechazo democrático a la autocracia vuelve inevitable el colapso; sucede en la modalidad de fuerza y violencia, como en Venezuela, o en la civilizada, como en Hungría.

Julio Scherer Ibarra fue consecuente con el padre. No es un caso legal, sino el desafío al régimen político a partir de la libertad de expresión, una manera de honrarle. Su compromiso con la verdad pesó más que la expectativa de silencio de quien se sirvió de él, del padre y de muchos otros. El deceso de don Javier Coello Trejo y su texto póstumo en El Financiero debieran mover a todos a revalorar el sentido de dignidad personal en estos oscuros momentos de la vida nacional.

El régimen está herido de muerte. Muy preocupante que la puntilla venga del exterior y que no exista el espacio institucional básico para dar curso nacional y racional a una crisis de tal magnitud; sin duda, la más grave de toda la historia moderna de México y, quizá, desde su origen como nación independiente. Es de tal gravedad lo que la nación enfrenta que cabe para remitirse a la guerra con EU y la pérdida del territorio nacional, la intervención francesa o el golpe de Estado contra el presidente Madero. Estamos ante una posible cuarta tragedia nacional.

La impunidad es condición de existencia del régimen. Sacrificar una pieza lleva a otra más arriba y esa a otra hasta el nivel supremo, con la circunstancia de que la justicia no existe en territorio nacional; viene del exterior. La evidencia de la connivencia es pública y las autoridades nacionales no hicieron su parte; al contrario: protegieron al delincuente y escatimaron la gravedad de la situación y el riesgo de por medio para el país. Ahora la suerte de la nación está en la decisión de una fiscalía y una corte de Nueva York.

Ridícula la respuesta inicial sobre la exigencia de pruebas, cuando hasta la propia fiscalía de Gertz Manero documentó el encubrimiento del asesinato del principal rival político del gobernador en un encuentro del mandatario con el narcotraficante más poderoso; en lugar de proceder, el régimen le rinde tributo y, por voluntad presidencial, firmó su suerte con la de él. Ahora dos imputados declaran ante la fiscalía norteamericana. La jueza del cargo, Katherine Polk revela que hay pruebas abundantes que incriminan a los imputados y vienen más, pruebas y señalados. Jaque mate a la impunidad y, en consecuencia, al régimen político.

En México no habrá Delcy Rodríguez. La presidenta Sheinbaum lo ha dejado claro. El problema estaría en los acontecimientos posteriores y sus implicaciones frente al desencuentro con EU. El Ejército mexicano ha dado señales de que no pretende hundirse con el obradorismo. El testimonio del general Mérida seguramente será prueba irrefutable sobre el origen de la connivencia gubernamental con cárteles, sus alcances y a quiénes involucra. No hay manera de que se salve Morena en su condición de receptora de recursos criminales, tampoco quien promovió la designación de los responsables de seguridad pública que se coludieron con el crimen en sus diversas modalidades: narcotraficantes o contrabandistas de combustible.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *