Vivir al día

En otras circunstancias a la presidenta Sheinbaum debieran divertirle las recurrentes especulaciones en medios en lugar de enojarse y especialmente sobrerreaccionar. No hay espacio para el humor porque la cuestión es la veracidad de las acusaciones sobre sus correligionarios, de sus implicaciones y el grave deterioro de la relación con EU. Los medios independientes son compañeros incómodos de viaje del poder y aportan más de lo que afectan, pero se requiere espíritu y carácter para el temple y la llamada cabeza fría. Cuando la situación es crítica hasta la verdad complica y mucho.

La presidenta se ha apropiado del espacio partidista. Se entiende que ocurra con las fracciones parlamentarias, pero es un exceso con la dirigencia. Enviar a dos mujeres de su gabinete a Morena revela preocupación, pero ha sido la propia mandataria el origen de los problemas. Ejemplo, un error monumental que Pablo Gómez estuviera a cargo de la iniciativa de reforma constitucional y todavía más dejar que Luisa María Alcalde la tomara contra el PVEM y PT.

Morena va a la baja y la elección intermedia hacia allá se orienta. Nada hay en el horizonte que abone a la idea de un triunfo semejante al de 2024. Las elecciones de Durango, Veracruz lo muestran y próximamente Coahuila ratificará a la pluralidad como expresión normal del país. Sin embargo, el mayor desafío no está en el plano electoral, sino en el judicial por la impunidad imperante que expone al país ante el vecino al norte. Ciertamente, los problemas de Morena y del régimen político son considerablemente mayores a los de corte electoral.

El gobierno y la presidenta han perdido sentido de los límites. López Obrador durante los primeros tres años mantuvo distancia de Morena, aunque por lo expuesto por Julio Scherer siempre atendió el financiamiento, resuelto bajo un pragmatismo criminal a grado tal que se sirvió del contrabando de combustible para fondear las campañas de gobernador de 2021, asunto que representa la mayor amenaza que encara el régimen político, especialmente por la connivencia con el cártel Sinaloa y otras organizaciones. La elección intermedia desdibujó la frontera entre el gobierno y el régimen político; la presidenta Sheinbaum ha sometido a su gobierno al interés del grupo gobernante y es origen del problema que ahora enfrenta el país ante la exigencia de EU de detener a diez imputados del gobierno de Sinaloa.

El régimen político vive al día por lo que pudiera acontecer en el frente judicial bilateral. Por ejemplo, si el FinCen del Departamento del Tesoro resolviera que Morena está asociado al terrorismo internacional significaría un problema mayor con efectos desestabilizadores. Antonio Navalón con acierto sugiere que es difícil que el gobierno norteamericano emprenda una acción de tal magnitud antes de octubre, por las implicaciones constitucionales ante una eventual crisis de autoridad mayor. Esto no significa que pudieran liberarse otras solicitudes de detención sobre prominentes funcionarios o políticos y la crisis subsecuente.

Efectivamente, Morena vive al día y después de la elección de Coahuila con resultados previsiblemente desastrosos que implicarían más que todos a Luisa María Alcalde y a Andrés López Beltrán, se procederá al proceso de selección de candidatos a gobernador en un entorno sumamente problemático y conflictivo. No debe excluirse que el PVEM redefina los términos de su relación con Morena a manera de evitar verse afectado ante una declaratoria de organización terrorista por EU.

El desafío de gran peso y factor de incertidumbre mayor es la manera como habrá de entreverarse la estrategia electoral con la agenda judicial bilateral. Las candidatas y candidatos a gobernador seleccionados tienen un largo periodo y muchos recursos y medios como es el uso del padrón de beneficiarios de programas sociales para hacer su ilegal proselitismo, pero también pueden ser objeto de asedio mediático y eventualmente judicial si fuera el caso que el gobierno norteamericano la emprende contra uno de ellos; retirar la visa sería suficiente para descalificarle. Como nunca el país está expuesto precisamente por la impunidad que ha caracterizado al régimen político, además de haber destruido la institucionalidad que da certeza a los derechos, legitimidad a las instituciones y credibilidad a la justicia. La destrucción del régimen de justicia deja expuesto al país en lo fundamental.

Los reacomodos preventivos en Morena ante las dificultades electorales se muestran irrelevantes ante la magnitud de los problemas y amenaza que enfrenta el régimen político. Sin duda, hay peores desastres que un resultado electoral adverso.

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