“Que ruede la pelota no como símbolo de lujo, dinero o poder, sino de paz y de encuentro”: Claudia Sheinbaum

El próximo 11 de junio el balón rodará en la cancha de futbol.

El evento es uno de los más esperados por los aficionados a este deporte, pero este año, previo a la algarabía tuvimos un evento espectacular, no tan mediático pero no menos importante. Estoy hablando de la Copa Mundial de Niñas y Niños de la Calle, organizado por el Instituto Mexicano del Seguro Social y la Organización Fútbol Más.

Este torneo, que comenzó el pasado 5 de mayo, reunió 30 equipos de jóvenes sin hogar de distintos países, incluyendo Palestina, Pakistán y Bangladesh.

Para muchos de ellos, pisar un campo deportivo con camiseta oficial, árbitros y público era algo nuevo, casi increíble. Pero lo que realmente llevaban grabado en el pecho no era un número, sino una causa.

Y es que actualmente hay en el mundo más de 150 millones de niñas, niños y jóvenes que oficialmente no existen. No tienen acta de nacimiento, ni registro, no tienen acceso garantizado a la escuela ni a la salud; quedan fuera de las leyes, sin protección y sin voz ante la sociedad. Muchos de estos chicos y chicas vienen justo de esa realidad: nacieron o crecieron en situación de calle, en albergues o en comunidades olvidadas, y saben muy bien lo que significa ser invisibles para las instituciones.

Este evento deportivo forma parte de Futbol por los Objetivos, una estrategia de la ONU que usa el deporte como herramienta para cambiar realidades, promover la inclusión, los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la paz. Y en esa cancha, cada pase, cada gol y cada abrazo entre compañeros era una forma de decir: estamos aquí, existimos, tenemos derecho a ser vistos.

Durante los partidos, se notaba que jugaban con otra fuerza. Corrían no solo por ganar, sino para que su mensaje llegara lejos. Había chicas que explicaban que, sin identidad, son más vulnerables a la violencia o la explotación; chicos que contaban cómo sus familias habían sido desplazadas y habían perdido todo rastro legal de su existencia. Todos coincidían en algo: el documento de nacimiento no es solo un trámite, es la llave que abre la puerta a todos los demás derechos.

Que ruede la pelota no como símbolo de lujo, dinero o poder, sino de paz y de encuentro.

Claudia Sheinbaum 

El pasado jueves 14 de mayo, en el teatro Hidalgo de la Ciudad de México, mientra se realizaba la Asamblea General de la Street Child World Cup la presidenta Claudia Sheinbaum apareció, no solo para apoyar a los y las jóvenes deportistas, si no para dar un mensaje poderoso: “Que ruede la pelota no como símbolo de lujo, dinero o poder, sino de paz y de encuentro”. Con estas palabras, invitó a construir un escenario global donde “callen las armas y suenen la música, la alegría y el grito apasionado del gol”, devolviendo al deporte su esencia más humana y unificadora.

Más tarde, la mandataria compartió en redes sociales un video junto a Bono y The Edge, de U2, quienes estuvieron junto a ella en el evento.

En el video resaltó que, en su administración, la salud, la educación y la vivienda se reconocen como derechos sociales fundamentales.

En un mundo donde el deporte a veces se ve opacado por intereses económicos o de poder, esta experiencia en México nos recuerda su verdadero valor. La pelota, cuando rueda con equidad y solidaridad, puede derribar barreras, sanar heridas y construir puentes entre personas y naciones. La lección es clara: el futbol es paz, es encuentro y, sobre todo, una oportunidad para que cada joven, sin importar su origen, tenga un lugar donde brillar y ser escuchado.

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