Aniversario 66 de ASSA de México, para recordar
El 13 de mayo se llevó a cabo la celebración del 66º Aniversario de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA), y es un tema del que tenemos que hablar muy seriamente.
Me hubiese encantado estar presente, y que mis ojos fueran testigos del cambio, del viraje en el timón de mando de mi sindicato. Justamente el pasado 31 de marzo cumplí 28 años dentro del gremio de sobrecargos, y sigo siendo agremiada. Desafortunadamente no poseo el don de la “bilocación”, fenómeno paranormal o sobrenatural, que le permite a uno estar en dos lugares al mismo tiempo.
Sin embargo, agradezco al Secretario de Prensa encabezado por Andrés Becerra, y a la Secretaria de Relaciones, Silvia Elena González Valle por la invitación. Admiro, reconozco y aplaudo el esfuerzo, y todo el trabajo que realizaron para poder concretar tan magno evento, del que les voy a platicar.
Hace 66 años, los sobrecargos de aviación del país que entonces volaban en empresas como Compañía Mexicana de Aviación y Aeronaves de México, decidieron unirse, y salir de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), siguiendo los pasos que los pilotos habían dado al independizarse y formar un sindicato de gremio. Esto fue un paso determinante y fundamental para la profesionalización de la labor del sobrecargo de aviación.
Porque bajo el control de la CTM, los sobrecargos pertenecían a una sección que no veía por las particularidades del oficio; de ahí la relevancia de romper con el sindicato de industria y pasar a formar uno gremial, donde los líderes sindicales fueran sobrecargos de la base, y con ello entender -de primera mano- cuáles eran las necesidades reales de los tripulantes.
ASSA sentó las bases de lo que hoy muchos sobrecargos disfrutan en la aviación; es un tema del que lamentablemente no se habla mucho, porque mi sindicato, desde hace muchos años, ha menospreciado la memoria histórica, y ha dejado en la obscuridad a quienes abrieron camino para las nuevas generaciones de profesionales de cabina a bordo.
Por eso el evento de ayer no fue menor, ni mucho menos intrascendente; ¡todo lo contrario!, se nota que, con la llegada de un nuevo líder, los representantes están enderezando el rumbo del avión, y ya no van en picada.
Podría parecer un acto meramente superficial, pero no lo es. En ASSA de México hicieron una “revisión” de los uniformes que los sobrecargos han utilizado a través de la historia, incluyendo a todas las empresas que en algún momento, tuvieron a sus sobrecargos bajo la tutela de ASSA. Es un noble ejercicio que nos permite viajar al pasado, y al mismo tiempo nos invita a reflexionar sobre el futuro de la asociación.
Hablar de nuestra historia, dentro y fuera del sindicato, jamás será un despropósito, menos cuando compañeras y compañeros dejaron testimonio de su paso por la aviación, y una marcada huella de su aportación, siempre convencidos de que ASSA debe ser el guardián de los derechos laborales del sobrecargo.
Tengo que decirlo así, yo dejé el sindicato en 2011, al terminar el periodo para el que fui electa, un año después de que Mexicana de Aviación fuera obligada a parar operaciones. El Sindicato de Sobrecargos se vio rebasado, pues tuvo que seguir protegiendo a sus agremiados de las otras empresas, mientras una de sus columnas, integrada por los sobrecargos históricamente más combativos, era dinamitada desde el gobierno federal panista.
Ahí comenzó una degradación caracterizada por la abulia y la indolencia, que finalmente hasta ahora se está combatiendo. No puedo estar más de acuerdo, y saludar cualquier iniciativa que deje claro a las nuevas generaciones porqué es importante conocer la historia de ASSA, y que existen muchas, muchísimas razones, para sentirse orgullosos de formar parte de ella.
Dicho lo anterior, vayamos al evento que contó con la proyección de un pequeño documental, en el que participaron sobrecargos de las distintas empresas, como Mexicana, Aeroméxico y Aeromar, hablando sobre su experiencia de haber pertenecido al sindicato y al mundo aeronáutico.
Todos los participantes compartieron historias invaluables de su paso por la aviación, y por supuesto, explicando por qué están orgullosos de haber pertenecido al sindicato. Espero que suban este documental a internet, y se pueda volver a ver, porque vale muchísimo la pena, sobre todo ahora que la aviación ha cambiado tanto.
Y la segunda parte fue un desfile muy completo, que se pudo realizar gracias a la colaboración del ex sobrecargo de Mexicana, Carlos Franco, quien ha dedicado gran parte de su vida a recopilar los uniformes de los tripulantes. Gracias a su trabajo y generosidad, compartió con el sindicato todo el acervo con el que cuenta, y con apoyo de compañeros sobrecargos de la base, se llevó a cabo este monumental desfile en las instalaciones del sindicato.
Perdón si me gana la emoción, pero la muestra comenzó con la empresa que tengo en mi corazón: Compañía Mexicana de Aviación, pionera en la aviación comercial nacional. En otras columnas les he platicado que los primeros sobrecargos en México, a diferencia de los Estados Unidos, fueron varones, y no mujeres enfermeras como fue el caso de nuestros vecinos. El uniforme de los sobrecargos de entonces era muy parecido al de los pilotos, traje negro también, pero la gorra era blanca que los diferenciaba de los aviadores.
No fue sino hasta pasados los años 40 que empezaron a entrar las mujeres. El primer uniforme fue de color azul claro grisáceo, un traje sastre de dos piezas de un tono azul plomizo con un bonete a tono. Y para el año de 1945 hubo un cambio en el uniforme masculino, se les cambió el saco a un color blanco, para hacer aún más patente la diferenciación con los pilotos.
Para 1950 la estética del “New Look” impuesto por el diseñador francés Cristian Dior, cambió los uniformes a una estética de traje sastre muy acinturado de color negro con bonete a tono, y ya con el logotipo institucional de la aerolínea. A mediados de la década vuelven a cambiar con un diseño más moderno, gracias a la casa de diseños Lilly Ann, de San Francisco.
Con la llegada de la nueva década, los años 60, el uniforme comienza otra transformación: líneas más rectas recordando los diseños del vasco Balenciaga, con una boina en lugar de sombrero o bonete, utilizando un color gris oscuro. Mexicana no se quedó fuera de la moda de la psicodelia, y del año 67 al 69 se vistieron con uniformes muy llamativos, evocando nuestras raíces mexicanas; es el que tuvo una bata de servicio de color blanco hueso o roto (off-white), y bordados de flores en las mangas.
Posteriormente llegaron los famosos “hotpants”, con colores azul cobalto y rosa mexicano, destacándose el bonete en forma de casco azul con vivos rosas. Ese uniforme estuvo del 69 al 72. Le siguió otro, mejor conocido como “pirulí”, por la blusa de colores a rayas que asemeja dicha golosina, dando paso en la misma década de los 70 al azul cielo, que tenía como accesorio un sombrero negro y mascada a juego. Llegamos ya a los años 80 y se instauró el “azul marino-dorado” como color institucional y sombrero con mascada a juego. Luego llegó uno de color azul plumbago, blusa rosa pastel con bonete y mascada a juego.
Con la llegada del neoliberalismo, hizo su entrada el uniforme rosa, que muchas de mis compañeras aman; en realidad era azul marino con un rosa bebé, que se veía muy elegante, y a partir de ahí se dejó de usar el sombrero. Para a mediados de la década de los 90 cambia a un traje sastre ejecutivo con corbatines de colores, haciendo match con las colas de los aviones de entonces; luego se modificó y solo se quedó el diseño conocido como “huichol” que era verde esmeralda para el siguiente uniforme, con el que yo entré a Mexicana.
Entrado al nuevo milenio, llegó el mejor uniforme: azul marino con vivos en color verde esmeralda, y después de muchos años regresó el vestido. Tenía toques en plata, en botonaduras y en el anillo que se usaba en la mascada, finamente grabado con el logo de la empresa, un globo terráqueo y un avión, ¡bellísimo!, y sí, yo todavía conservo el mío. Y por último, en 2005 con la llegada del nuevo dueño se cambió el uniforme, que diseñó -nada más y nada menos- la socialité mexicana Viviana Corcuera.
Tengo que confesarlo, ¡ese uniforme era un infierno!, quitaron el vestido y dejaron una falda con una abertura frontal incomodísima, y una blusa con el cuello levantado, que se ensuciaba rapidísimo; era de color azul marino y vivos verdes esmeraldas, que incorporó dos como novedades: pantalón acampanado y blusa con logotipos de la empresa en azul marino y verde. Este mismo diseño fue mutando, pasando tener vivos color azul cielo y desapareciendo el verde esmeralda del mapa. Terminando en una combinación de azul cielo con verde limón chillón; con estos colores nos despedimos en 2010.
De los uniformes de Aeroméxico ya hablé en alguna ocasión en este espacio y quiero destacar los más llamativos. Al igual que en Mexicana, al principio consistía en un traje sastre de color oscuro acinturado con bonete y mangas tres cuartos, no sería sino hasta finales de los años 60 que el uniforme revolucionó la estética; este lo podemos apreciar en la película protagonizada por la diva del cine, Silvia Pinal, en la película “La hermana trinquete”. Utilizando los colores de la línea aérea del caballero águila, naranja, negro y blanco, fue un uniforme precioso, vestido corte A y mascada blanco y negro a tono.
Para el año 1972, gracias a la telenovela “Ana del aire”, protagonizada por la novia de América, Angélica María, Aeroméxico vuelve a poner en el candelero su uniforme, de color azul marino y naranja, con un bonete bicolor sumamente atractivo. Muchas de mis compañeras han confesado que entraron a la aviación por culpa de este melodrama mexicano producido por Ernesto Alonso.
Pedro Loredo, un gran diseñador mexicano fue el encargado del siguiente uniforme y dar paso a la elegancia de los años 70. De color caqui con rosa melocotón, este es uno de los uniformes que, a mí en lo personal, me parecen más elegantes y únicos, pioneros en la tonalidad que hoy portan los sobrecargos de Emirates. Con mascada con acentos naranjas, este uniforme es una verdadera belleza al igual que su sombrero a juego.
Y si de elegancia se trata, el siguiente uniforme para Aeroméxico fue diseñado por Nina Ricci, la famosa casa de modas francesa, combinando el negro y el naranja de una forma magistral, con bonete a juego; estuvo vigente hasta 1984 y fue el último con sombrero. Después tuvieron unos grises antes y después de la quiebra. Hasta llegar el azul pitufo, con mascada en vivos rojos y azul marino.
En las postrimerías del siglo XX llegó un diseño muy parecido al de Air France, azul marino y una mascada que era una verdadera obra de arte, inspirada en la cultura Olmeca. Luego pasamos por otro diseño de azul marino, ahora con vivos rojos, hasta llegar al uniforme del bonete rojo, donde se incorpora el azul claro como tono de la imagen corporativa. El uniforme actual cuenta con bonete azul marino tipo francés, que incorpora el tono rosa mexicano, el azul cielo y cuenta con bordados hechos por artesanas indígenas.
No quiero ni puedo dejar fuera al uniforme de Click, ni al de Transportes Aeromar, que estuvieron presentes; si bien su historia no es tan larga, quiero reconocer que el sindicato no las olvidó y las incluyó en el desfile, destacándose el de Aerovías Caribe por ser azul marino con vivos en naranja. Y en el caso de los compañeros de Aeromar, tenían un vestido/abrigo blanco con azul marino que es una verdadera joya. Para 2012 incluyeron un bonete y vivos en color morado, muy elegantes, y finalmente terminaron con un uniforme de color azul marino con acentos en rojo coral y mascada a juego con tonos azules.
ASSA de México, de verdad ¡muchas gracias! por honrar la historia del sindicato y por permitir que las nuevas generaciones conozcan el pasado, y el trabajo de los compañeros que sentaron las bases para la aviación actual.
Que esta revisión histórica, a partir de los uniformes, sea la puerta de entrada y los primeros pasos para recordar que no aparecimos por generación espontánea, que ha habido miles de horas de trabajo antes, y que somos muchos los que hemos dejado la piel en la asociación; y que ahora les toca a “los activos” seguir luchando, por ellos, por los que vienen detrás, y por la memoria de los que se han adelantado, y hoy ya vuelan alto.