Netflix atenta contra afición de la Selección Mexicana para la Copa Oro

Este martes 14 de abril se confirmó que Netflix adquirió los derechos de transmisión en México de la Copa Oro y la Concacaf Nations League, incluyendo sus fases finales como el Final Four. Con esto, se marca un cambio profundo en la forma en que se consumirá a la Selección Mexicana a partir del 2027 y por los próximos cuatro años.

Este movimiento representa un giro radical en la distribución de los contenidos deportivos, al llevar partidos de la Selección Mexicana en torneos como la Copa Oro, históricamente transmitidos en televisión abierta, hacia una plataforma de streaming por suscripción como Netflix a la que no toda la gente podrá tener acceso.

Durante décadas, los encuentros de la Selección Mexicana en estos certámenes se convirtieron en parte de la vida cotidiana del país, con transmisiones abiertas que permitían que millones de personas los siguieran sin costo alguno.

Impacto negativo para la afición de México

Durante años, ver a la Selección Mexicana en televisión abierta fue una tradición que unía a familias, amigos y generaciones enteras frente al televisor. Era un evento social que trascendía lo deportivo, convirtiéndose en parte de la identidad cultural de México y su afición.

Ese acceso universal permitió que el futbol se consolidara como un fenómeno masivo en México, sin importar el nivel socioeconómico, la región o el acceso a tecnologías de pago que la afición tuviera. La Selección Mexicana siempre estuvo al alcance de todos, lo que a partir del año entrante va a cambiar.

Ahora, con la migración de estos derechos a una plataforma de suscripción, queda en evidencia la complicación del acceso y la pérdida de esa experiencia colectiva que caracterizaba a los partidos del Tricolor.

¿Netflix cambia la forma de ver el futbol en el mundo?

El arribo de Netflix a los derechos de competiciones de Concacaf refleja también una tendencia global: la migración del futbol hacia las plataformas digitales, donde el streaming compite directamente con la televisión tradicional.

Para Concacaf, este tipo de acuerdos representan una apuesta por nuevos modelos de negocio y audiencias digitales, aunque con el costo de modificar hábitos profundamente arraigados en mercados como el mexicano, donde no todos tienen la posibilidad de pagar por un servicio como esos y dependen enteramente de la televisión abierta para ver el futbol.

En este contexto, la afición se enfrenta a una nueva realidad en la que seguir a la Selección Mexicana podría depender de sus posibilidades financieras, marcando el inicio de una nueva era en la forma de vivir el futbol en el país y a su propia Selección.

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