Las demandas por deudas están aumentando en México: lo que todo deudor debe saber en 2026
En México, las demandas por deudas de tarjetas de crédito y préstamos personales están mostrando una tendencia al alza, impulsadas por el crecimiento del crédito al consumo y el aumento de la morosidad en los últimos años. Aunque la mayoría de las deudas todavía se resuelve mediante negociación, especialistas advierten que algunos acreedores están recurriendo cada vez más a los tribunales cuando consideran que existe posibilidad real de recuperar el dinero.
Durante años, la mayoría de las personas que dejaban de pagar una tarjeta de crédito o un préstamo personal en México enfrentaban principalmente llamadas de despachos de cobranza. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha comenzado a observar un cambio en las estrategias de recuperación de los acreedores: cada vez es más común que algunos opten por acudir a tribunales para intentar recuperar el dinero.
Esto no significa que todos los deudores serán demandados. Pero sí refleja una tendencia que vale la pena entender, especialmente en un contexto económico donde el crédito al consumo ha crecido con rapidez.
De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el crédito al consumo —que incluye tarjetas de crédito, préstamos personales y créditos de nómina— ha mostrado un crecimiento importante en los últimos años. Tan solo en 2025 este segmento creció alrededor de 10% anual, alcanzando cerca de 1.57 billones de pesos en financiamiento, impulsado principalmente por las tarjetas de crédito.
Pero junto con el crecimiento del crédito también han aumentado los impagos. Según datos recientes del Banco de México, al inicio de 2026 la cartera vencida del crédito al consumo alcanzó alrededor de 58 mil millones de pesos, el nivel más alto registrado hasta ahora en este segmento.
Además, reportes recientes indican que la morosidad en el crédito al consumo creció alrededor de 12% durante 2025, reflejando que cada vez más personas están teniendo dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
Este fenómeno también lo estamos observando directamente en la práctica. En la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor hemos detectado un incremento en el número de casos que llegan a nosotros con procesos judiciales ya iniciados. Al cierre del primer trimestre de 2026 observamos un repunte del 19.4% en este tipo de casos, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esto confirma que algunos acreedores están recurriendo con mayor frecuencia a la vía judicial como estrategia de recuperación.
Cuando el crédito crece y los impagos también lo hacen, es común que algunos acreedores ajusten sus estrategias de cobranza. En la práctica, esto se traduce en un aumento en los litigios mercantiles relacionados con deudas de consumo, especialmente en ciudades con alta actividad financiera como Ciudad de México, Estado de México, Jalisco o Nuevo León.
Las demandas por este tipo de deudas generalmente se tramitan bajo la figura del juicio ejecutivo mercantil, cuyo fundamento se encuentra en el Código de Comercio.
El artículo 1391 del Código de Comercio establece que este tipo de juicio puede promoverse cuando existe un documento que trae aparejada ejecución, como un contrato de crédito, estados de cuenta certificados (art 68 Ley de Instituciones de Crédito) o pagarés. Esto permite que un acreedor pueda acudir a tribunales cuando considera que existe posibilidad de recuperar el dinero por la vía judicial. Ojo aquí, también se incluyen los documentos digitales.
Desde la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor consideramos fundamental aclarar algo muy importante: no todos los deudores enfrentan el mismo nivel de riesgo de demanda.
Para evaluar ese riesgo es necesario analizar diversos factores, entre ellos:
1. El tipo de acreedor. Algunos bancos o instituciones financieras recurren a tribunales con mayor frecuencia que otros.
2. El monto adeudado. Entre mayor sea la deuda, mayor incentivo puede tener el acreedor para iniciar un juicio.
3. El tipo de deuda. No es lo mismo una tarjeta de crédito que un crédito respaldado por pagaré o una deuda con garantía.
4. El tiempo de mora. Entre más tiempo pase sin pago, mayor probabilidad de que el acreedor cambie su estrategia de cobranza.
Comprender estos elementos permite calcular niveles reales de riesgo, evitando tanto el alarmismo que promueven algunos cobradores como la falsa idea de que una deuda nunca puede llegar a tribunales.
La buena noticia es que, incluso en un contexto donde los impagos están aumentando, la mayoría de las deudas todavía se resuelven fuera de los juzgados. Litigar implica gastos, tiempo e incertidumbre para los acreedores, por lo que muchas veces prefieren negociar antes de iniciar un proceso judicial.
En el mundo de la cobranza existe una máxima muy clara: “más vale un mal arreglo que un buen pleito”.
Por eso, cuando el deudor realiza una conciliación adecuada y estratégica, en muchos casos es posible negociar descuentos, convenios o planes de pago que permitan resolver la deuda sin necesidad de enfrentar un juicio.
El aumento de los impagos y de los litigios es una tendencia que el deudor debe conocer en 2026. Pero también es importante entender que con información, estrategia y una negociación correcta, la gran mayoría de las deudas puede resolverse antes de que llegue a un juez.
Y en ese proceso, el conocimiento siempre será la mejor defensa.
Si usted se encuentra en una situación de deuda o tiene dudas sobre sus derechos y obligaciones, le recomendamos encarecidamente acercarse a las autoridades competentes como la CONDUSEF para obtener orientación. Asimismo, la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor está a su disposición para brindarle información especializada y la ayuda necesaria para enfrentar cualquier proceso de cobranza o judicial. No dude en contactarnos.