Conectividad aérea y terrestre en la CDMX
Para mucha gente no es ajeno que tengo una fuerte preferencia por viajar en transporte público, y es por sencillas razones: desde reducir mi huella de carbono, hasta dejar en claro que viajar en Metro, Metrobús o camión no es algo vergonzante, sino todo lo contrario.
En mis años como tripulante de cabina de Mexicana de Aviación aprendí a viajar (dentro y fuera del país) exclusivamente en transporte público. Les puedo decir que conozco todos los tipos de transporte; en ninguno de los destinos a donde viajé con la aerolínea o de vacaciones, tomé un taxi, básicamente por el costo, pues en Estados Unidos, Canadá y Europa, por ejemplo, es extremadamente caro.
Sin embargo, cuando llegaba a una nueva ciudad, lo primero era investigar qué transporte público estaba cerca del hotel de alojamiento y cómo llegar a los puntos de interés del sitio, ya fuera en camión, metro, trenes eléctricos e incluso barquitos “ferries”, para cruzar por el mar y llegar a tu destino.
Y ahora que todo mundo trae el tema de la Copa Mundial de Futbol, la pregunta está en el aire: ¿somos capaces de otorgar conectividad aérea y terrestre en la Ciudad de México?
Así que es el turno de hablar de la conectividad vía terrestre de transporte público en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Ustedes estimados lectores saben que recién cubrí un evento en Monterrey de la línea aérea de bajo costo Viva.
Tomé la decisión de llegar al AICM en transporte público, utilizando diversos sistemas y distintas rutas, tanto para llegar a la terminal aérea, como cuando regresé a mí casa. Y les voy a contar.
Vivo en un pueblo originario de la Alcaldía Tlalpan, así que literalmente tengo que bajar de mi pueblito para tomar transporte público. Mi odisea comenzó a las 11:30 de la mañana, y la ruta originalmente planeada se vio modificada, después de esperar casi media hora y el camión que baja por la carretera de Cuernavaca y tiene por destino Izazaga, no pasaba… De hecho no pasó.
Entonces tomé un camión que venía del Ajusco, que me cobró $9.50, para bajar en Avenida San Fernando, esquina con Calzada de Tlalpan, y en el paradero abordé un camión que se va por toda Calzada de Tlalpan, y te deja en el Metro Pino Suárez, por otros $9.50.
Ustedes lo saben, las obras sobre Calzada de Tlalpan ralentizan el tráfico, por consecuencia un trayecto que debería ser de una hora, lo hice en 90 minutos; esto es, me estaba bajando del camión a las 13:30, pero no en el Metro Pino Suárez, porque Avenida 20 de Noviembre estaba cerrada por una manifestación. Así que caminé el bajo puente de Plaza Tlaxcoaque, hasta salir y llegar a la Línea 1 del Metro, con dirección a Pantitlán, y ahí pagué $5 pesos con mi tarjeta de movilidad.
Tres estaciones después me bajé en la estación San Lázaro, para tomar el Metrobús de la línea 4, cuyo costo es de $30 pesos; la espera fue de 20 minutos, y el viaje lo hizo en aproximadamente 15 minutos, hasta la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Por lo tanto, estaba arribando al AICM a las 2:45, el abordaje del vuelo estaba programado a las 3:45 y la salida a las 4:15 de la tarde. Pasé los filtros de seguridad y a las 3:00 de la tarde estaba buscado la puerta de salida del vuelo; todavía alcancé a comprarme un agua, ya que después de andar corriendo, me dio muchísima sed.
Vamos a hacer cuentas de tiempo y dinero: dos camiones $9.50 pesos cada uno; un pasaje de Metro de $5 pesos, y un viaje en Metrobús de $30 pesos, lo que da un total de $54 pesos. Salí desde las 11:30 de la mañana y llegué al AICM a las 2:45 de la tarde; de mi casa al aeropuerto requerí de 3 horas con 15 minutos.
A destacar, el camioncito del Metrobús es una chulada, pues las unidades cuentan con aire acondicionado; en el caso de los camiones que tuve que tomar son de servicio concesionado y están más o menos pasables; el Metro, aunque renovaron la Línea 1, al salir de San Lázaro, hay muy poca o casi nula señalización para tomar el Metrobús y tienes que estar preguntando.
Quiero imaginar a un turista que se quedó hospedado en el centro de la ciudad y que está acostumbrado a utilizar el transporte público, pero no habla bien español. La salida del Metro Línea 1 para el Metrobús Línea 4 “ruta nororiente”, le hace falta señalización y es muy fácil perderse.
Veamos cómo me fue en el regreso, ya sin la presión del tiempo, la ruta se modificó, así que al llegar al AICM procedente de Monterrey decidí tomar el Metro. Llegué a la terminal a las 13:58, encaminé mis pasos rumbo al Metro y me subí en la estación que está al lado de la T1, de la Línea 5 “Terminal Aérea”, con dirección a Metro Politécnico, con un costo de $5 pesos.
Después de 7 estaciones, llegué al Metro la Raza, y transbordé a la Línea 3 del mismo sistema, así que tuve que caminar por todo el famoso Túnel de la Ciencia, y tengo varias quejas. Yo no sé a quien demonios se le ocurrió, si a Adrián Rubalcava Suárez o a Clara Brugada, pero hay “puestos” en el túnel.
Todos vendiendo las mismas cosas, pero el ruido y la estridencia distraen e imposibilitan disfrutar un espacio que está dedicado a la contemplación de la bóveda celeste, y a los cuerpos astrales en el primer museo científico-cognoscitivo del mundo. Si hay un espacio que disfruto -y por eso elegí esta ruta para regresar a casa- es el Túnel de la Ciencia.
Eso por un lado, pero hay que ser honestos, algunas fotografías están ahí desde hace más de 30 años, y otras carecen de luz; en nada ayuda la suciedad en las paredes, ni que estén pintarrajeadas; la falta de mantenimiento es tan evidente como que hayan priorizado la colocación de changarros en un espacio pensado para la adquisición de conocimiento sobre el espacio exterior y los cuerpos celestes.
Llegué a la Línea 3 del Metro, la abordé con dirección al Metro Indios Verdes, y una estación después (Potrero) me bajé para conectar con la Línea 1 del Metrobús. Aquí la señalización para realizar ese transbordo es nula. No hay nada de información y tuve que estar preguntando de forma constante cómo podía llegar a la Línea 1 del Metrobús.
Tienes que salir a la calle, pero ese no es el problema, sino que al salir te topas con un montón de puestos y no hay señalización que indique por dónde debes de caminar para llegar al Metrobús, en mi caso, yo iba dirección El Caminero, por lo que la salida que debía tomar era importante.
Una pareja me auxilió con las indicaciones, y subí por unas escaleras bastante precarias, que se convierten en un puente peatonal. A la mitad, encuentras la escalinata para bajar al Metrobús, pero si eres una persona con movilidad limitada no hay forma de llegar a la estación.
Ya en la estación esperé la unidad articulada dirección El Caminero, pues por ahí mismo pasa el que va a la Glorieta de Insurgentes y el que va a Doctor Gálvez, con un costo de $6 pesos; a las 14:43 ya estaba sentada en el Metrobús, y a las 16:10 minutos estaba llegando a la estación La Joya, donde me bajé para tomar un taxi que me subiera a mi pueblito tlalpense. Llegué a casa a las 16:25, gastando entre los tres tipos de transporte -metro, Metrobús y taxi- $46 pesos, y registrando un tiempo de 3 horas con 7 minutos.
Como pueden ver, hice menos tiempo de regreso que de ida, y me salió más barato. Este ejercicio lo hice porque sé que muchos de los extranjeros que llegan a México suelen viajar en transporte público, pues pareciera que solo los mexicanos son adictos a utilizar Uber en cualquier parte del mundo.
En el caso de la conectividad vía terrestre en transporte público desde y hacia el AICM, faltan muchas cosas; tengo claro que no es el trabajo directo de Clara Brugada, pero sí de alguna(s) dependencia(s) del gobierno capitalino, el poner orden, señalizar correctamente las conexiones entre sistemas de transporte, independientemente de que sea público o concesionado. Sin duda es un área de oportunidad no solo de cara al Mundial de Futbol sino para todos los ciudadanos de esta olla de grillos a la que llamamos Ciudad de México.
Sé que alguno de ustedes, antes de llegar a esta parte de la lectura habrá pensado “si no le gusta, use taxi”, pero no se trata de eso. Dijo Ricardo Flores Magón: “Los sumisos, los mansos, los indiferentes, los sufridos, los resignados, son la masa, la muchedumbre que con su pasividad, su modorra y falta de carácter hace lento y doloroso el avance de las sociedades”.
Si me quejo es porque creo que podemos y debemos mejorar, y porque pienso que el individualismo es una puerta falsa que nos han vendido como “la salida”.
Espero con ansias el arranque del Tren Suburbano que conectará Buenavista con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) para hacer este mismo ejercicio. Puedo decirlo, me tardé más en ir y regresar de mi casa, que lo que duró el vuelo a Monterrey y luego de regreso a la Ciudad de México, pero el gobierno local y el federal deben tomar en cuenta que un transporte público accesible, que comunique con las terminales aéreas, es clave para la correcta conectividad aérea. Se los dejo de tarea.