No eliminarán a los pluris en Diputados ¿concesión o apuesta?
Se debe empezar señalando que nadie, con excepción de un grupo muy reducido cercano a la cúspide morenista, conoce la propuesta completa de reforma electoral. La opinión pública mexicana y la oposición han tenido que conformarse con una versión en Power Point que fue presentada hace unos días por la presidenta Claudia Sheinbaum y la secretaria de Gobernación Rosa Isela Rodríguez.
De origen, nada más con entender que haya sido la mismísima secretaria la responsable de dar a conocer el primer esbozo de la propuesta de reforma indica que se trata de un nuevo intento del morenismo de consolidar el sistema de partido hegemónico que aspiran restaurar.
Una de las grandes controversias había sido la de eliminar la representación proporcional en la Cámara de Diputados. Se temía que la reforma borrase a los 200 diputados que representan la pluralidad del país. Así fue expresado durante semanas tanto por miembros de la oposición como por especialistas en materia electoral.
Tras darse a conocer que, de una manera u otra, la Cámara de Diputados conservaría sus diputados de representación proporcional, voces tradicionalmente críticas han expresado su “alivio”, pues la reforma no contiene, al menos de lo que puede observarse, la eliminación de las minorías.
Sin embargo, si bien se conservan los 500, la reforma parece encerrar elementos que podrían confirmar los peores temores. Por un lado, reducir a los plurinominales a representar a los mejores segundos sitios a lo largo del país, sumado a esa lista de candidatos que deberán ser electos por votación directa, no anuncia buenas nuevas. Y en segundo, la eliminación completa de los plurinominales en el Senado (con excepción de los de primera minoría) plantea serios cuestionamientos que deberán ser contestados una vez que Sheinbaum haya hecho oficial la presentación de la reforma enviada al Congreso.
Por lo tanto, en lo que refiere a la Cámara de Diputados, si bien se ha “salvado” a los pluris de su extinción, resulta evidente que Sheinbaum y su círculo han actuado de acuerdo a una lógica pragmática. Sabedores que el PT y el Verde jamás votarían por su disolución, han optado por una solución que les permite negociar con estos partidos rémoras. Podrán seguir existiendo pues podrían encabezar candidaturas en los distritos con fuerte presencia morenista con el propósito de que resultasen perdedores de primera minoría, detrás de Morena, y así sumarse a la lista de los primeros cien de los pluris.
Otra opción podría ser que Morena impulsara la elección de los candidatos de PT y Verde en aquella lista de los 200 que serán electos por voto directo. En realidad, todo está aún abierto a la especulación.
Lo que sí ha resultado claro es que la única manera para que existiese la posibilidad de negociación con Verde y PT era a través de la conservación de los plurinominales. De lo contrario, la reforma habría nacido muerta. No ha sido por un deseo del morenismo de conservar a esos incómodos pluris, sino con la idea de obtener los votos de sus aliados. Así ha sido la apuesta de Morena. Los acontecimientos deberán seguir su curso.