Acuerdo sí o sí
Luisa María Alcalde, presidenta de Morena a nivel nacional desde hace meses, ha empezado a dar indicios de que no existe un pacto político para mantener los 200 puestos de representación que los aliados están defendiendo con firmeza. Hasta donde tenemos conocimiento, los líderes nacionales decidieron no entablar negociaciones con Adán Augusto López Hernández, excoordinador de la fracción parlamentaria de Morena en el Senado, debido a la cadena de acusaciones que lo perseguían. Solicitaron, en contrapartida, que la comunicación fuera directa con la presidenta misma por medio de las oficinas de Bucareli, pertenecientes a la Secretaría de Gobernación. Así, conseguimos entender la razón de un cambio tan repentino. Por ejemplo, en San Lázaro, el líder sí mantiene un diálogo constante con los partidos. Incluso él fue el primer representante en afirmar que los espacios de representación se mantenían como habían sido acordados desde la Segob. En consecuencia, no comprendemos completamente por qué Morena ha cambiado las circunstancias.
Se conoce que tanto Luisa María como los líderes de los partidos aliados del país tuvieron diálogos y negociaciones continuas con Rosa Icela Rodríguez. Sin embargo, nos sorprende que no exista un acuerdo para mantener los espacios de representación proporcional en relación con el proyecto de reforma electoral. Incluso, si Morena desea cambiar la constitución, no puede deshacerse del apoyo y la colaboración. Recordemos que, como tal, el requisito para cambiar la carta magna es la mayoría calificada y, por ende, la culminación de los propósitos que se diseñaron.
Ya habíamos afirmado previamente que dejar fuera a los aliados es un error de cálculo que puede resultar muy costoso en términos políticos para Morena. No estoy seguro si Luisa María tiene la intención de extender el tiempo para comprobar si los partidos aliados aceptan las condiciones. Hasta donde tenemos conocimiento, eso no sucederá: los aliados se quedarán hasta el final de la resistencia para salvaguardar sus intereses. Por eso, el asunto ha llegado hasta los presidentes nacionales, quienes están en conversaciones con la cabeza de Gobernación al mismo tiempo. Todo eso, por anticipado, nos lleva a la conclusión, al menos de la presidenta, que hay voluntad para sacar adelante uno de los temas más sustanciales de la agenda, lo cual demuestra la intensidad y, de paso, el clima álgido que está predominando.
Según se sabe, los aliados no tienen intención de dar marcha atrás en los avances que han acordado con la Secretaría de Gobierno. Del mismo modo, nos informan que las negociaciones se centran en lograr un balance entre los cargos de elección popular que tendrán lugar en 2027. Desde entonces, en retrospectiva, se han propuesto no solamente los espacios para incorporar 300 distritos, sino también de tres a cuatro gubernaturas para ambos aliados.
Aunque es evidente que eso solo lo observaremos antes de tomar decisiones, está muy claro que los dos partidos aliados de Morena lucharán para que la balanza no esté tan desproporcionada. Reitero que ocupar todos los espacios de Morena puede ocasionarles la pérdida de estructura y activismo en el territorio. Por lo tanto, el partido guinda no debería rechazar, si se le puede llamar así, una solicitud legítima de un gobierno de coalición. Esto explica el viraje que puede llegar a darse en el transcurso de estos meses, justo en la previa de las definiciones. Eso, en concreto, confirmaría que hay un acuerdo tras bambalinas.
O existen convenios anteriores antes del proyecto de reforma electoral, o no hay progresos y, por lo tanto, se producirán conflictos internos que pueden oscurecer el escenario electoral. Pensamos que ahora hay una oportunidad histórica, ya que las encuestas, en su totalidad, indican a la coalición Seguimos Haciendo Historia como el principal favorito para obtener 16 de 17 entidades, incluyendo la joya de la corona, que no es otra cosa que el enclave de Querétaro. La presidenta está al tanto de eso y, por esa razón, ha pospuesto el proyecto a fin de construir entre los aliados las secciones que nutrirán un bagaje plural donde se reunirán aquellos que han defendido la bandera de la 4T con dignidad y honor.
Definitivamente, se tiene que encontrar un punto de acuerdo para sellar la unidad; la hay, pero ahora está en construcción porque se redacta un proyecto que dejará a los aliados convencidos de votar a favor.