Conversatorio sobre el sistema aeroportuario

El jueves 29 de enero se llevó a cabo el “Primer Conversatorio. Los servicios aeroportuarios de la Ciudad de México” en el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), que estuvo dividido en dos paneles, el primero sobre el “Panorama: el sistema aeroportuario del Valle de México hoy” y el segundo “Prospectiva: alternativas para el futuro de los servicios aeroportuarios”.

En el primero participaron José Alfredo Covarrubias, secretario del Sindicato de Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), el capitán Jesús Ramírez Stabros, ex secretario de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), María Larriva ex controladora aérea, el ingeniero hidráulico especialista Luis Francisco Robledo y la periodista Rosario Avilés.

En el segundo panel estuvieron Roberto Kobeh, ex presidente de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), el arquitecto y experto de industria aeronáutica José Serur, y Juan Carlos Machorro, abogado socio de Santamarina + Steta, S.C., especialista en financiamiento de infraestructura.

Ambos paneles fueron moderados por la periodista, conductora y analista política mexicana Ana Paula Ordorica. La iniciativa de hacer este tipo de foros es con la intención de empujar el diálogo sobre el tema aeroportuario de la capital del país, y todos los panelistas coincidieron que la cancelación del NAIM “fue un error”; y cada uno expuso los motivos por los que creen que el gobierno actual no está gestionando bien el tema aeronáutico.

Hubo reclamos a que la autoridad aeronáutica del país debe ser gestionada por civiles y no por militares, hablaron de las limitaciones que tienen y aseguran que el gobierno poco entiende de las necesidades de la industria aérea actual, y que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) ha perdido pasajeros.

También abordaron el supuesto incumplimiento del convenio bilateral con los Estados Unidos, y respaldaron la narrativa del Departamento de Transporte de los Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés) de “castigar” a México, por la mudanza de la carga del AICM al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).

Se habló largo y tendido de lo saturado que está el espacio aéreo, y que operar simultáneamente dos aeropuertos es “riesgoso”; citaron el estudio de MITRE Corporation (organización estadounidense sin ánimo de lucro que provee ingeniería de sistemas, investigación y desarrollo) y señalaron que el otro estudio que solicitó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador a NavBlue (filial de software de operaciones de vuelo de Airbus) tampoco asegura que sea viable operar dos aeropuertos de manera simultánea.

Otro tema abordado fue la falta del personal de tráfico aéreo, y argumentaron que no hay incentivos para que los jóvenes estudien estas carreras técnicas que son muy caras, y que por ahora al país le hacen falta cerca de 500 controladores aéreos, pues se trabaja en 63 aeropuertos las 24 horas, los 365 días del año.

Puntualizaron que no hay gente que forme a las nuevas generaciones encargadas del tráfico aéreo, que hacen falta instructores, y que el gobierno forme nuevos profesionales. Se tiene la sensación que se está en el mismo punto de partida que antes de tomar la decisión de construir el NAIM, con un aeropuerto saturado, el AICM y sin posibilidades de hacerlo crecer.

Por supuesto hablaron de si estamos preparados para recibir al mundial de futbol, de las remodelaciones de la Terminal 1 y 2, del tiempo útil de vida de esta segunda terminal del AICM, y del hundimiento que sufre año con año. También se tocó el tema de las inundaciones de la terminal aérea y de las pistas, que generan considerables pérdidas para las aerolíneas, y de las inevitables molestias a los pasajeros.

Dejaron en claro que se requiere comprar un radar meteorológico para el AICM. Por supuesto se dijo que “de haberse construido” el NAIM no tendría problemas de inundación, pues el trabajo que se había hecho al respecto resolvía el tema de manera eficiente; y afortunadamente tocaron el tema de la subutilización del Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT), diciendo que fue muy exitoso cuando se empezó a usar por allá de 2006, con la aviación de bajo costo como Volaris e Interjet, y que pasó de tener 200 mil pasajeros anuales, a un millón en tan solo dos años.

El AIT es una excelente opción que el gobierno debe considerar, ya que existe un gran mercado al poniente de la Ciudad de México, y que el Tren Insurgente -que sale de Observatorio- podría conectar de alguna manera con la terminal aérea de Toluca, lo que convendría mucho para combatir y aminorar su subutilización.

Los panelistas también coincidieron catalogar al AIFA como un aeropuerto “regional”, que solamente sirve a Hidalgo y alrededores, que no cuenta con la conectividad necesaria de un HUB, y a pregunta expresa de un reportero sobre si el Tren Suburbano ayudaría a esa conectividad, los panelistas aseguraron que no.

Un dato importante -y del que ya hemos hablado en este espacio- es que la industria aérea aporta al Producto Interno Bruto (PIB) aproximadamente el 3%, y que se debe establecer una política aeronáutica que involucre a todos los actores; no es la primera vez que decimos que sería deseable la creación de una especie de consejo donde todos puedan participar, desde el gobierno hasta la iniciativa privada.

Al final todos los panelistas expresaron que ponen todas sus esperanzas en el año 2030, ya con un nuevo gobierno en turno, que analice la posibilidad de reactivar el NAIM, porque según la opinión que expresaron en este conversatorio, es la única opción real para la Ciudad de México.

Coincido en que el AICM tiene los días contados, es un aeropuerto que “ya se lo comió” la Ciudad de México, pero difiero totalmente de la iniciativa de “rescatar” el proyecto fallido del NAIM, y debo explicar mis razones.

Uno de los más grandes defectos que sufrimos en este país es el centralismo. Tanto las dependencias gubernamentales como las grandes empresas se empeñan en vivir dentro de una olla de grillos que ya no da para más.

Hay que pensar seriamente en la viabilidad de la Ciudad de México., si seguimos sobre explotando una ciudad que se hunde, las posibilidades de sobrevivir a mediano plazo son más bien pocas.

No es un problema baladí. Tenemos como ejemplo a Venecia, una ciudad italiana que no permite nuevas construcciones, primero porque se está hundiendo -como la Ciudad de México- y luego por el cambio climático.

Lo que se debe hacer efectivamente es redirigir y ampliar las puertas de entrada al país, dejando el centralismo a un lado y potencializando aeropuertos como el AIFA, el de Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Cancún, Tulum, pero también los de Toluca, Cuernavaca, Puebla.

Dejar como área verde y de captación de agua los terrenos del actual AICM, urgen más este tipo de espacios en la Ciudad de México, pensando incluso en la creación de pequeños huertos urbanos.

Volver (con la frente marchita y mirada febril) a decir que es viable construir el NAIM, es provocar el burlón mirar de las estrellas. Tal propuesta significa la destrucción de la Ciudad de México, que requiere de ese vaso regulador para que la capital del país no se hunda todavía más rápido.

De verdad, hay que generar más polos de desarrollo en otras ciudades como Querétaro, el gran ausente de la conversación de ayer, pero que está funcionando de manera maravillosa como terminal de pasajeros, atrayendo vuelos internacionales, como el más reciente por Iberojet.

A todos debe llamarnos la atención: Querétaro ha sido un ejemplo de cómo pasar de ser una terminal de carga a una de pasajeros y de forma exitosa. Por supuesto que celebro que existan los espacios para que la gente en general tenga todos los puntos de vista de quienes integran y saben de la industria aérea. Yo concuerdo con un cierre de operaciones del AICM, porque la ciudad ya se comió al aeropuerto; pero no estoy de acuerdo en lo absoluto con revivir el proyecto fallido del NAIM.

Tanto el AIFA, como el AIT, y los aeropuertos de otras ciudades pueden y deben gestionar el creciente tráfico de pasajeros. Incluso pienso en otros aeropuertos, como el Bajío, Mexicali, San Luis Potosí, entre otros, que bien pueden ser los polos de desarrollo que tanto necesita el país.

Pienso que este primer conversatorio es un excelente punto de partida para generar debate. Veremos si existe el espacio para las voces que opinan “un poquito” diferente.

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