El error más común en invierno: sepa cuándo no necesitas cadenas

Ante el temporal de lluvia y nieve, Bridgestone refuerza un mensaje clave para los conductores: los vehículos equipados con neumáticos de invierno o neumáticos Todo Tiempo con marcaje 3PMSF y M+S, no necesitan utilizar cadenas cuando sea obligatorio o recomendado, al considerarse neumáticos especiales. Este tipo de neumáticos ofrece un nivel de adherencia, tracción y control suficientes para circular con seguridad en las condiciones invernales más habituales.

Bridgestone, líder mundial en neumáticos premium y soluciones de movilidad sostenible, recuerda que contar con neumáticos específicos para invierno o Todo Tiempo no solo mejora la seguridad, sino que también evita los inconvenientes asociados a la colocación de cadenas. Para ello, Bridgestone ofrece una guía rápida para afrontar carreteras con agua, barro, suciedad, hielo o nieve sin comprometer la movilidad y garantizando una mayor tranquilidad y seguridad.

Conducción segura con bajas temperaturas y en carreteras con agua, barro, suciedad, hielo o nieve

Cuando la lluvia, el hielo o la nieve hacen acto de presencia, extremar la precaución es fundamental. Los neumáticos son el único punto de contacto entre el vehículo y el asfalto, lo que los convierte en un elemento clave de la seguridad activa, especialmente en situaciones meteorológicas adversas. Para una conducción más segura en invierno, Bridgestone recomienda:

Revisar el estado de los neumáticos: mantenerlos en buen estado y con la presión correcta es esencial. La profundidad del dibujo debe ser superior a 1,6 mm —el mínimo legal— para garantizar una correcta evacuación del agua y reducir el riesgo de aquaplaning.
Adaptar la velocidad: ajustar la velocidad a las condiciones de la vía es la mejor forma de evitar imprevistos. En condiciones climatológicas adversas, reducir la velocidad permite a los neumáticos responder con mayor eficacia ante posibles situaciones críticas que se puedan dar, como el aquaplaning o la presencia de hielo.
Conducir con anticipación y suavidad: es clave anticiparse a las reacciones del vehículo y realizar maniobras progresivas, evitando movimientos bruscos del volante, aceleraciones repentinas o frenadas fuertes.
Elegir la marcha adecuada: utilizar marchas largas en llano o en subida ayuda a evitar pérdidas de tracción, mientras que en bajadas es recomendable emplear marchas cortas para aprovechar el freno motor.
Desactivar el control de velocidad de crucero: en condiciones de lluvia o nieve, es preferible mantener un control directo del vehículo para reaccionar ante cualquier imprevisto.

Circular por las rodadas: siempre que sea posible, seguir las huellas dejadas por otros vehículos, donde suele haber menor acumulación de nieve.
Comprobar el estado general del vehículo: antes de iniciar cualquier desplazamiento, conviene revisar el estado mecánico del coche y asegurarse de llevar suficiente combustible.

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