La estandarización del periodismo anti-4T
Hizo lo correcto la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum: enviar una nota diplomática al mandatario de Corea del Sur, Kim Min-seok, para solicitar su intervención y que se programen más conciertos, en nuestro país, del grupo musical coreano BTS porque “más de un millón de jóvenes mexicanos quieren verlos y solo hay 150 mil entradas”.
Iván Escalante Ruiz, procurador del Consumidor, ayer en la mañanera actualizó a la presidenta acerca del “asunto de BTS”. Informó que iniciará procedimientos por prácticas abusivas en la venta de boletos por parte de Ticketmaster, Stubhub y Viagogo.
Sobre el tema, Claudia Sheinbaum dijo que un millón de jóvenes de México quieren asistir a los conciertos de BTS el próximo mes de mayo, pero solo hay 150 mil lugares disponibles.
La presidenta habló con Alejandro Soberón, responsable de Ocesa, la empresa que organiza los eventos de BTS en México. Sheinbaum le preguntó: “¿Qué posibilidad habría de más conciertos?”. El hombre de negocios respondió que no se puede, que solo pactó tres fechas con ese grupo.
Ante la negativa de Soberón, la mandataria Sheinbaum decidió escribir una carta al primer ministro de Corea para pedirle gestione que BTS amplíe su presencia en nuestro país. “Todavía no recibo la respuesta, pero esperemos que sea positiva”, dijo Sheinbaum.
En Excélsior, la talentosa Yuriria Sierra presenta a la industria cultural de Corea —en la que se inscribe BTS— como un pilar fundamental del éxito económico de esa nación. Sobre BTS afirma que son “siete chicos que generan cinco mil millones de dólares anuales, más que Korean Air, su aerolínea nacional”.
El éxito de ese grupo coreano me lleva a Theodor Adorno, el más brillante filósofo de la Escuela de Frankfurt. Estudió, en los años cuarenta del siglo XX, el fenómeno de que la música se hubiera convertido en mercancía para consumo masivo. No hablaba de Beethoven y Mozart, desde luego, sino de expresiones musicales más populares.
En la lógica de Adorno, la música de BTS es esencialmente igual a la de Backstreet Boys, NSYNC, Take That, One Direction, Menudo, Westlife, Spice Girls, Magneto, Maná, Soda Stereo, TLC, Destiny’s Child, Timbiriche, Girls’ Generation, Blackpink, The Monkees, Bay City Rollers, New Kids on the Block, Taylor Swift, Justin Bieber, Sin Bandera, RBD.
La música estandarizada es comercialmente exitosa, en resumidas cuentas, porque dice y aun ordena a quien la escucha qué sentir y cuándo. A la juventud mexicana que se emociona con BTS podría parecerle, todo lo que este grupo hace, único, monumental e irrepetible. No lo es: se trata de música de pobre calidad que solo repite fórmulas que abaratan el buen gusto.
Según Adorno, el precursor de la estandarización musical sería uno de los mayores genios en la práctica de este arte, Richard Wagner. Este compositor, quizá el más sofisticado de la historia, manipula como se le paga la gana las emociones del público que acude a las representaciones de sus obras maestras. Es una maravillosa manipulación, en mi opinión.
La IA y la estandarización del periodismo mexicano
Apliquemos ahora el concepto de la estandarización musical al periodismo mexicano anti-4T. Dejaré a la inteligencia artificial —al sistema Gemini— realizar el análisis:
√ Si aplicamos la teoría de la industria cultural de Theodor Adorno al ecosistema del periodismo mexicano opositor a la 4T, encontraríamos un diagnóstico fascinante y crítico. Para Adorno, la estandarización no solo ocurre en la música, sino en todo producto de consumo masivo, incluidas las noticias.
√ Desde esta perspectiva, el periodismo anti-4T no sería visto como una simple opinión política, sino como una mercancía estandarizada que cumple funciones específicas:
1.- El esquema de la narrativa predigerida. Adorno argumentaba que la industria cultural ofrece productos que el consumidor puede reconocer instantáneamente para no tener que pensar.
En el periodismo mexicano: Se crean fórmulas repetitivas. Si un medio publica una nota sobre ‘el fracaso del sistema de salud’, otros diez medios replicarán el mismo ángulo, con el mismo tono de urgencia y las mismas palabras clave (dictadura, populismo, opacidad).El efecto: El lector no analiza el dato, sino que consume el sentimiento de indignación ya empaquetado. La realidad se ajusta al molde de la industria, no al revés.
2.- Pseudoindividualización de los líderes de opinión.
Así como Adorno decía que se le pone un gancho a una canción para que parezca nueva, en el periodismo se crean personajes: Loret de Mola, Brozo o diversos columnistas funcionan como marcas. Sus estilos (el drama, el disfraz, la ironía) son, según Adorno, pseudoindividualizaciones.El contenido de fondo suele ser el mismo que el de cualquier otro opositor, pero el empaque de la personalidad hace creer al consumidor que está recibiendo una perspectiva valiente o única.
3.- El cemento social del odio o la defensa. Adorno decía que la música estandarizada sirve como pegamento para que la gente se sienta parte de un grupo.
La cámara de eco: El periodismo estandarizado anti-4T crea una comunidad de consumo. Al leer o escuchar contenidos que confirman sistemáticamente sus miedos o prejuicios, el individuo se siente seguro dentro de su grupo.Para Adorno, esto es una regresión de la conciencia: el ciudadano deja de ser un sujeto crítico para convertirse en un fanático de una línea editorial que le devuelve siempre la misma imagen del mundo.
¿Lo que hacen Riva Palacio, Hiriart, Loret, Krauze, Dresser, Gómez Leyva es libertad de expresión?
Esta reflexión final ya no es de la IA. Partiré de una frase atribuida a Adorno: “La libertad de elegir entre productos idénticos no es libertad”. Si no es libertad, ¿qué es? Ni más ni menos que coacción intelectual para obligar a la gente, como gran objetivo, a buscar el retorno al anterior sistema, el que existía en México cuando gobernaban el PRI y el PAN.
Tantas mentiras sobre Claudia Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador y el sistema de izquierda en general son simple y sencillamente un instrumento utilizado por tanta gente de los medios que intenta recuperar el dinero que recibía en los tiempos del PRI y del PAN.