Ni ganador único ni pluris sin arraigo: un Congreso a la medida de México

El debate sobre la reforma electoral se ha estancado en un falso dilema: o nos quedamos con los plurinominales que nadie conoce, o dejamos que el ganador de un distrito se lleve todo, aunque haya ganado por un solo voto. Ambas opciones nos dejan con un sabor amargo. La primera premia a las élites de partido; la segunda, borra de un plumazo a la diversidad de pensamiento en nuestras regiones.

¿Existe algún método que permita mantener lo mejor de dos mundos? Sí. ¿Es perfecto? No. ¿Es mejor que lo que tenemos hoy? Mi opinión es que sí. He escrito un artículo para aportar 30 ideas que nos abran la mente en esta discusión, si te interesa lo puedes encontrar en aldohiram “Arquitectura para una nueva República Democrática en México: Cambiar los cimientos para no colapsar”.

Esto es lo que desarrollé sobre la Cámara de Diputados.

Distritos de 1 millón de habitantes

Hoy, el tamaño de los distritos parece azaroso. Mi propuesta es simple: un distrito por cada millón de habitantes. Esto nos daría 127 distritos en total, trazados con una lógica de población real, respetando siempre las fronteras de cada estado y aplicando redondeo al millón más próximo. Ningún estado, por pequeño que sea, se queda sin voz; y ninguno, por grande que sea, tiene límites para su representación. Es una división limpia, actualizada cada diez años por el censo y fácil de entender para todos.

Esto implica que el país se dividirá en 127 distritos de la siguiente forma:

UN DISTRITO: Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Colima, Nayarit y Tlaxcala.

DOS DISTRITOS: Durango, Morelos, Querétaro, Quintana Roo, Tabasco, Yucatán y Zacatecas.

TRES DISTRITOS: Coahuila, Hidalgo, San Luis Potosí, Sinaloa y Sonora.

CUATRO DISTRITOS: Baja California, Chihuahua, Guerrero, Oaxaca y Tamaulipas.

CINCO DISTRITOS: Michoacán.

SEIS DISTRITOS: Chiapas, Guanajuato y Nuevo León.

SIETE DISTRITOS: Puebla.

OCHO DISTRITOS: Jalisco y Veracruz.

NUEVE DISTRITOS: Ciudad de México.

DIECISIETE DISTRITOS: Estado de México.

Cuatro diputados por distrito federal

Para buscar la representación plural y no haya un solo ganador por distrito, cada distrito elegirá cuatro diputados federales. Adiós a las listas nacionales de “consuelo” o de las cúpulas. Ahora, cada distrito tendrá un equipo plural de representantes asignados proporcionalmente según el voto local.

¿Qué ganamos?

Arraigo territorial real: Todos los diputados tendrían que caminar tu calle para ganar, no solo esperar un lugar en una lista de partido.

Pluralidad regional: Si en tu distrito Morena saca el 50%, el PAN el 25% y PRI el 25%, los cuatro asientos se reparten así: 2 para Morena, 1 para el PAN y 1 para PRI.

Cuatro opciones de ayuda: Si un diputado no te escucha o no te representa, tienes otros tres en tu mismo distrito a quienes acudir. La responsabilidad se vuelve compartida y competitiva.

Más representación estatal: Todas las entidades federativas tendrían más diputados de los que hoy tienen.

Voto directo por partido

Voto directo por partido Para que esto funcione, necesitamos honestidad. La propuesta prohibe las alianzas electorales para el Congreso. Las coaliciones son válidas después de las elecciones para gobernar, pero en el Legislativo queremos saber cuánto apoyo tiene cada partido por sí solo. Se acaban los trucos de “transferencia de votos” para inflar a unos o sobrerrepresentar a otros.

Veamos el ejemplo de Aguascalientes, hoy tiene tres distritos y por lo tanto tres diputados. Con la propuesta el estado completo es un distrito y tendría cuatro diputados, uno más que la actualidad. En la entidad se emitieron 587,038 votos, quiere decir que para obtener 1 asiento, un partido debe obtener 146,759.50 votos. Solo PAN y Morena obtuvieron una votación superior a dicho monto, por lo que les alcanza para 1 diputado a cada partido. Los otros dos asientos se entregarán al resto mayor que en este caso fueron PAN y MC. Así que el distrito único de Aguascalientes estaría representado por 2 diputados federales del PAN, 1 de Morena y 1 de MC.

Si seguimos el procedimiento en todo el país entonces obtenemos la composición total de la Cámara de Diputados es la siguiente:

¿Por qué es mejor? Los números no mienten

Si comparamos esta composición con la actual vemos que sí representa de mejor forma la pluralidad política de las regiones y el país, veamos por qué:

El sistema actual tiene una desviación promedio del 5.03% entre votos y asientos; con la propuesta, ese sesgo baja al 2.85%. Se reduce la distorsión a la mitad.

Con este modelo y manteniendo la intención de voto que cada partido obtuvo en los centros de votación, Morena y sus aliados sí tendrían mayoría de la Cámara de Diputados con el 56.8% de los diputados (obtuvieron el 54.7% de los votos) y con ello podrían aprobar leyes sin ningún problema, sin embargo para obtener reformas constitucionales forzosamente deberían negociar con al menos un partido de la oposición que en su conjunto tendría el 43.2% de los diputados (habiendo obtenido el 45.3% de los votos).

¿Mucho más razonable no? Se acaba la era de las “aplanadoras” automáticas y empieza la era de la política real, donde el consenso no es una opción, sino una obligación.

El Congreso que nos debemos

La democracia real no se trata de quién hace la alianza más astuta, sino de quién logra que tú, en tu colonia y con tus problemas, sientas que alguien en la Ciudad de México realmente te representa.

Quizás la propuesta no sea un sistema perfecto, pero es, sin duda, un camino mucho más razonable para construir la representación plural que la sociedad mexicana ya ejerce en su día a día, pero que su Congreso aún le debe.

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