El suelo como justicia social: ordenar hoy para vivir mejor mañana
Agradezco profundamente a Federico Arreola por abrir este espacio de reflexión.
En este último periodo ordinario presenté, una iniciativa para reformar la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano. Puede sonar técnico, pero su corazón es profundamente humano, el suelo urbano. Ese espacio donde vivimos, trabajamos, nos movemos y construimos comunidad. El suelo no es infinito ni neutral; es un bien colectivo y estratégico que, cuando se gestiona mal, genera desigualdad, especulación y ciudades partidas en dos: las que tienen todo y las que sobreviven con lo mínimo.
Hoy, más del 80% de la población mexicana vive en ciudades, pero una de cada tres personas lo hace con rezagos graves: sin servicios dignos, sin espacios públicos de calidad, sin vivienda adecuada. Y mientras el Estado invierte en infraestructura, en calles, transporte, servicios, ese valor creado termina, muchas veces, concentrado en pocas manos. Mi iniciativa propone algo muy sencillo y justo: que el valor que genera lo público regrese a lo público. Que las plusvalías se reinviertan en vivienda digna, movilidad sostenible, espacios verdes y resiliencia frente al cambio climático, en lugar de alimentar la especulación inmobiliaria.
Para México, esto significa ciudades más ordenadas, más equitativas y con futuro. Significa planeación con visión territorial, reglas claras, transparencia y participación social. Y para Querétaro, implica proteger lo que somos: nuestro patrimonio natural, nuestra identidad comunitaria y la posibilidad de crecer sin perder calidad de vida. Querétaro ha crecido rápido; ahora nos toca crecer bien, con justicia y con equilibrio, pensando en las familias de hoy y en las generaciones que vienen.
Creo firmemente que gobernar también es anticiparse. Es ordenar el presente para asegurar el futuro. Esta iniciativa no es contra el desarrollo; es a favor de un desarrollo que incluya, que distribuya oportunidades y que entienda al territorio como un derecho, no como una mercancía. Porque cuando el suelo se gestiona con justicia, la ciudad se convierte en un espacio de encuentro, no de exclusión.
Sigamos construyendo un Querétaro que crezca con sentido, un México donde lo público beneficie a todas y todos. Con diálogo, con visión y con compromiso, ¡vamos a hacer Querétaro fuerte otra vez!