El polémico vuelo de la ministra Loretta Ortiz
Este fin de semana, en redes sociales y algunos portales informativos circularon fotografías de la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Loretta Ortiz Ahlf a bordo de un avión de Aeroméxico. Y antes de entrar al análisis, tenemos que exponer las intenciones de este tipo de publicaciones en redes sociales.
Desconozco quién tomó las varias fotografías; ignoro si fue un pasajero y espero con todo el corazón que no haya sido un tripulante. El claro objetivo de tomarlas, y publicarlas, era dejar en evidencia que la “Corte del Pueblo”, viaja “en primera clase”. La intención de este tipo de posteos es generar encono en la población, que sientan rabia y coraje, porque a la oposición le sirve para el discurso de “ya ven, todos son iguales”, y con ello llevar agua a su molino.
El motivo de su viaje a Costa Rica fue para participar en la inauguración del Año Judicial Interamericano 2026 y en la Primera Edición del Seminario Interamericano de Derechos Humanos, pero el ruido mediático ha vuelto completamente intrascendente las razones. Voces como los Ferriz, López San Martín, Reforma, Fuerza Informativa Azteca entre otros medios, aprovecharon para golpetear y criticar el viaje de la ministra.
Pero ninguno de ellos se ha detenido a explicar el contexto, y es muy importante. Primero debe mencionarse que el boleto de avión no lo compra directamente la ministra. Hay una oficina encargada para hacer este tipo de adquisiciones en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y con una cuenta empresarial se adquieren los boletos. Muchas veces, se permite a los trabajadores que acumulen los puntos o millas, en los términos de las tarjetas de lealtad de la aerolínea.
Así es que debemos dejar claro que no es la ministra adquiriendo su vuelo, sino que por motivos de trabajo, la SCJN le compra un boleto para su viaje; y no existe la posibilidad legal de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, quien la invitó, pagara su boleto, pues su cargo como funcionaria del poder judicial le impide aceptarlo.
Empiezo explicando que la ministra hizo el viaje a Costa Rica en un equipo modelo 737-MAX. En una de las imágenes difundidas, se ve claramente que el boleto adquirido corresponde a clase turista, y el asiento asignado de ida es el 6F, que corresponde a las filas AM Plus.
Es una mera cuestión de mercadotecnia; Aeroméxico abrió un nuevo segmento de asientos dentro de la clase turista, que tienen algunas preferencias por encima de la clase turista tradicional; ellos le llaman AM Plus, y aunque sutiles, las diferencias van desde que hay más espacio entre las primeras tres filas de asientos, tienen un abordaje preferencial y una que otra amenidad a bordo. Ese tipo de asientos suelen ser adquiridos cuando se compran boletos para viajes de negocios, congresos, coloquios, etc.
Sin embargo, muchos opinadores de redes sociales y medios tradicionales tratan de colar en la narrativa de que la ministra fue vista en un asiento de “clase ejecutiva”, y de entrada debo aclarar que en Aeroméxico se llama “Clase Premier”; y han puesto el grito en el cielo por el lujo con el que viajó la ministra, pero desconocen, o se les olvida a propósito, que el verdadero lujo de Aeroméxico se vive en un equipo diferente, el 787 de Boeing, cuyos asientos son tan diferentes, que la experiencia se denomina “Premier One”.
Efectivamente, la ministra no viajó en el asiento que marcaba su boleto, y viajó a Costa Rica en “Clase Premier”, pero antes de aseverar que se trató de un acto de corrupción, que deslegitima completamente el actuar del poder judicial, pongamos los puntos sobre las íes.
La primera pregunta que cabe es: ¿por qué la sentaron ahí?, si la compra del boleto fue en un asiento de clase turista (AM Plus). La experiencia me permite hablar con conocimiento de causa, y a menos de que se demuestre lo contrario, puedo “explicar” cómo la ministra pasó de tener un asiento de AM Plus a uno en Clase Premier, y vamos a ello, porque el cambio pudo darse en por lo menos cinco momentos diferentes.
Primero, cuando se fue a documentar en el mostrador, le solicitó al personal de tráfico si le podían hacer un upgrade a la Clase Premier, ya fuera pagando ella la diferencia, o bien utilizando los puntos de la tarjeta de lealtad de la aerolínea.
Segundo, cuando estaba a punto de abordar, le pudo solicitar al personal de tráfico un upgrade, utilizando los puntos de su tarjeta de lealtad de la aerolínea. Y lo digo porque es muy frecuente que antes de subir al avión, los pasajeros soliciten lo que en el medio se conoce como “upgrade de última hora”.
Tercero, que ya estando arriba del avión, el personal de tráfico le diera el uprade de AM Plus a Premier, por necesitar más asientos en clase turista.
Cuarto, que estando arriba del avión, al “cerrar” el vuelo, los de tráfico vieron que había “no show” (la persona que iba en ese asiento Premier no llegó) y la cambiaron de asiento.
Quinto, que una vez cerrada la puerta del avión, el capitán del vuelo siendo la máxima autoridad, solicitó al personal de cabina que se cambiase de asiento a la ministra Ortiz.
¿Es muy difícil qué te cambien de asiento? ¡No!, la verdad es una práctica muy común en todas las aerolíneas, y se los puedo decir tanto como ex sobrecargo de Mexicana de Aviación como pasajera.
Muchas veces me tocó que de última hora cambiaran pasajeros de clase turista a ejecutiva, y los motivos pueden ser diversos, desde no desperdiciar la comida que ya se había subido para el servicio, como una cuestión de peso y balance de la aeronave, o cualquier otra necesidad operacional.
Como sobrecargo muchas veces invité a pasajeros a cambiarse de asiento por solicitud del capitán del vuelo, y no necesariamente fue gente de la política mexicana de cualquier partido, también artistas de todo tipo, intelectuales, familiares de la tripulación, y muchos, muchos, muchos ciudadanos de a pie.
Como pasajera también lo he experimentado; en mi más reciente vuelo de París a México por Air France, yo me iba a regresar en clase turista, pero cuando me documenté, sin preguntarme, el personal de tráfico me cambió el asiento a uno de clase ejecutiva (ahí la llaman Business). Y no, no pagué ni un centavo extra.
Es real, muchas veces ni siquiera tienes que pagar la diferencia, sino que el personal de las aerolíneas por alguna razón operativa, te cambian de asiento, y en este caso yo me vi ampliamente favorecida, ya que pude experimentar el servicio de Air France, tanto en su clase turista como business, y percatarme de que son excelentes los sobrecargos de la aerolínea gala.
Así que no, no es nada extraordinario que a la ministra le hayan cambiado el asiento, y en lugar de viajar AM Plus viajó en Premier, sin cargos extras.
Desde hace algunos años, las líneas aéreas cuidan en extremo los insumos que se suben al avión, y tienen implementados varios planes para que no se desperdicie comida, esa es una razón por la que se ha modificado el servicio a bordo; si no se presentan todos los pasajeros, pues se reacomodan de tal forma el servicio se otorgue, y no se quede en el avión, porque muchas veces se tiene que desperdiciar -bueno de hecho se incinera- si no se consumió.
Aunque ustedes no lo crean, hasta deshacerse de los alimentos no consumidos genera gastos a las líneas aéreas. En algún otro momento les platicaré de todo el trabajo que hay detrás de las comidas en los aviones; es impresionante todo lo que se hace para no generar tantos residuos y contaminar lo menos posible.
Es un hecho, la ministra no se pudo cambiar solita; requirió que el personal de tráfico o los sobrecargos le asignaran el asiento. Y a veces pasa, al pasajero se le cambia el asiento a una clase más alta, pero se les da el servicio de clase turista o la que marque su boleto original. Como les comento, hay un montón de variantes y son parte de los gajes del oficio dentro de la aviación.
Así que resumiendo este caso: ella va de trabajo y no adquirió su boleto directamente, fue la oficina correspondiente del Poder Judicial de la Federación; el upgrade se otorgó, y no sabemos cuál fue el motivo, pero no es nada del otro mundo, como se los comenté.
Es una situación muy frecuente en la operación diaria de todas las líneas aéreas a nivel mundial, así que mi consejo es: no se dejen engañar por gente que inventa narrativas negativas sobre un suceso cotidiano dentro de la aviación. Quienes se empeñan en encontrar “chanchullo” en esto, es para llevar agua a su molino y generar contenido emocional que haga enojar a la gente, y de paso les ayude a visibilizarse más en las redes sociales.
Es bien sabido que el “rage bait” (cebo de ira) se crea para generar en quien lo lee, sentimientos de enojo, indignación y frustración, que genera más interacción en el post, desde los likes, pasando por comentarios, hasta el número de veces que se comparte el posteo, y así elevar el alcance y visibilidad en redes sociales.
Esa fue la finalidad de subir las fotos de la ministra Ortiz viajando en “primera clase”, mientras los pobres no tienen qué comer. En este espacio nos gusta desmentir los bulos y enseñarles un poquito cómo funciona la hermosa industria aérea, así que antes de enojarse y opinar, mejor aprendan que los upgrades son el pan de cada día en la aviación tradicional, tanto en México como en el resto del mundo.