Así vivía Valentino Garavani: lujo y exclusividad en Italia

La moda predominó en la vida de Valentino Garavani, quien murió a los 93 años, el 19 de enero en Roma, Italia.

Valentino Garavani no solo creó prendas y accesorios que lo encaminaron a fundar su marca, Valentino SpA, considerada una de las más prestigiosas en el mundo, también combinó arte, técnica y tendencias en su día a día.

Se rodeó de belleza, de esa que es tangible. Prueba de ellos son las propiedades que habitó. “Si no se hubiera convertido en modisto, habría sido diseñador de interiores”, declaró en algún momento de su vida.

Entre sus propiedades lujosas y exclusivas sobresalen:

Un Chalet Giffhorn en Gstaad. Refugio cálido y exclusivo en los Alpes Suizos.La Villa Vía Apia, ubicada en Roma.Castillo de Wideville, ubicado en las afueras de París.Un lujoso departamento en Manhattan.Mansión del siglo XIX, ubicada en Holland Park, LondresEl T.M. Blue One. Un exclusivo yate diseñado por Gerhard Gilgenast con interiores de Peter Marino.La Villa Vagnola, ubicada en Cetona, Italia.

La Villa Vagnola, nido de amor de Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti

Pese a ser dueño de propiedades de ensueño, La Villa Vagnola sobresale en la vida de Valentino Garavani, debido a que la adquirió junto a su socio y pareja Giancarlo Giammetti.

Sus rincones fueron expuestos cuando fue puesta a la venta, en 2019 por 12 millones de euros, poco más de 247 millones de pesos mexicanos.

La villa Vagnola se construyó en 1750 por orden de Salustio Terrosi, quien quería sorprender a su esposa Maria Antonietta Vagnoli.

Se trata de una propiedad de 1.600 metros cuadrados que está rodeada por un terreno de 27 hectáreas.

Su anfiteatro hecho de piedra, con capacidad de 200 personas, la hace atractiva, pero sus túneles subterráneos que conducen a una tumba etrusca que data del siglo VII a. C., la hacen única.

Aunque la villa era el sueño de muchos, al adquirirla, en 1986, Valentino Garavani solicitó que le hicieran algunos cambios.

Reprodujo interiores de acuarelas austriacas y alemanas de principios del siglo XIX. Personalizó las 15 habitaciones, una de ellas en honor a Sophia Loren.Cubrió con murales las paredes y los techos. Los acabados son de mármol.

Además de ser un refugio y el nido de amor de la pareja, a lo largo de 12 años, la villa se convirtió en el punto de encuentro de reuniones entre amigos e incluso celebridades.

Con información de Revista Central, Revista Casas y Variety

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