¿Derechos a discreción?

En la prensa nacional se ha hecho eco de los acontecimientos más recientes relacionados con la solicitud, hecha por los abogados del Mayo Zambada, para que éste sea repatriado a México, evitando así que un juez federal estadounidense se encargue del caso y el narcotraficante sufra el destino del Chapo o de García Luna.

No se trata de cualquier individuo que ha cometido un par de delitos, sino que es uno de los hombres más buscados a nivel internacional, y que por años ha andado libremente, sin el menor obstáculo presentado por las autoridades públicas en turno. Es un criminal perverso en todo el sentido del término.

La presidenta Claudia Sheinbaum y los morenistas han optado por abogar en favor de los derechos del delincuente. Si bien se trata de un ciudadano mexicano (¿goza aún de derechos ciudadanos? ) es uno de los más sanguinarios delincuentes de la historia de México. Se le imputan, de acuerdo al gobierno de Estados Unidos, cientos de muertes relacionadas con el tráfico de drogas y la violencia.

Sí que puede argumentarse que el Mayo fue sustraído ilegalmente y que merece que su caso sea revisado. Sin embargo, derivado del contexto internacional, cualquier voz oficialista en favor del criminal puede ser sujeto a especulaciones en torno a la cantada complicidad con el crimen organizado.

Por otro lado, si bien el Mayo tiene en su contra órdenes de aprehensión, según fue informado ayer por el fiscal Gertz Manero, ninguna se ha traducido en México en una acción de detención contra el líder del cartel.

La defensa de los derechos no parece tener la misma brújula para todos los mexicanos. A manera de ejemplo… ¿Recuerda el lector cómo el ejecutivo y el legislativo rechazaron cínicamente las suspensiones judiciales interpuestas por jueces cesados de sus cargos cuyos derechos habían sido vulnerados en una tómbola? ¿O los miles de mexicanos que han sido victimas de la llamada reforma judicial? ¿O el caso de la familia LeBaron? La lista sería larga.

Sí, mientras los morenistas han decidido destruir el poder judicial, han optado también por hacer valer los derechos de un mexicano que es responsable de una ola de violencia que ha azotado a buena parte del país.

¿Cederá la presidenta Sheinbaum e intercederá ante las autoridades estadounidenses para que estas repatríen al Mayo? ¿Continuará hablando de soberanía? ¿O quizás dejará que este delincuente viva en carne propia el escarnio carcelario, y quizás, la pena de muerte, por años de involucramiento en la criminalidad y asesinatos de inocentes?

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